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jueves, 19 de marzo de 2015

Carrera por montaña Alto Sil 2015

Estamos a miércoles y verme subir y bajar escaleras es más triste que asistir en persona a la muerte de Chanquete. Mi velocidad de desplazamiento y mi carencia total de movilidad hacen que a mi lado Robocop parezca un bailarín de break dance. Entre amigos y conocidos, y entre risas por lo cómica de la situación,  se suceden siempre los mismos comentarios: "estás muy  loco", "eso que haces no puede ser bueno para la salud", "te estás quitando años de vida", incapaces de comprender en su calidad de profanos, que contrariamente a lo que piensan, estas supuestas "locuras" son las que me dan la vida. Y es que hace ya tiempo que las carreras por montaña se han convertido en la brújula que señala el norte en mi estado de ánimo, y de todas las pruebas,  el Alto Sil es precisamente la más especial. Una vez expuesta esta  breve reflexión , aquí os dejo mi particular visión de la prueba.

Por estos preciosos parajes discurre la Carrera de Montaña Alto Sil (este año sin nieve)
A las 5 de la mañana suena el despertador y me levanto de la cama con la agilidad de una gacela y la potencia de salto de un saltamontes. Por fin ha llegado el día que llevo esperando con impaciencia los últimos 2 meses. Los nervios no me han permitido conciliar más de 3 o 4 horas de sueño la noche previa, pero nada importa. Hoy es mi carrera favorita del año y todo queda en un segundo plano. Los 2 meses que estuve sin hacer casi nada o los 10 días de sobreentrenamiento para intentar arreglar el desaguisado previo ya son historia. Desayuno ligero y arrancamos viaje en la magnifica compañía de  Roberto Dieguez y Cesar Rasta.

A las 8 llegamos a Santa Cruz. Es pisar al aparcamiento y empezar a disfrutar  del espectacular ambiente. Esta prueba es mucho más que una carrera en si misma, o mejor dicho, quizá la carrera solo sea la disculpa y todo lo que se mueve alrededor sea lo realmente importante. Es tiempo para  intercambiar sensaciones con otros corredores y saludos con los múltiples amigos y conocidos que allí se concentran. Recojo la bolsa del corredor y me encuentro con la primera sorpresa. Me ha tocado el dorsal 444 ¡joeer! que número tan pintoresco. No es el 666 que por ser el número de la bestia está reservado al  demonión  Rubén Nembra, pero si parece un número especialmente reservado para un futurible anticristo del trail, una suerte de Little Nicky versión corremontañera (no debemos obviar que el tractorismo es al mundo de las carreras por montaña, lo que el tocino al mundo de la velocidad)

Salida de la prueba en  Santa Cruz del Sil
 Llega la hora de ponerse el uniforme de batalla y como es habitual en mi, entro en el cercao de meta sin mucho margen para la salida. Veo a la mayor parte de los miembros de la Comunidad del Tractor, pero  echo en falta a un miembro insustituible de la misma, Tomás Baños que sigue en el dique seco por culpa de una lesión. Comienza  la cuenta atrás y puedo sentir como la euforia se apodera de mi... 4,3,2,1,  estamos en el aire. Hoy me toca compartir expedición con don Jesús Linares, un autentico espartano, un tío muy grande en todos los aspectos y con el que te lo pasas de miedo . Solo queda desear que los dioses nos sean propicios y que avancemos con viento a favor. Salimos a cola de pelotón y en compañía de los corredores escoba (se ve que en vista de que cada vez hay más tractoristas, la organización ha optado por reforzar la posición de escoba para evitar incidentes). Al poco de salir del pueblo nos cruzamos con Aritz Egea que abandona la prueba en ese momento. Lo primero que pienso es que este año con llegar a meta, ya podré decir que me he pasado por la piedra a uno de los grandes de este deporte. 
Momento en el que adelanto a Aritz Egea (Al fondo y con chubasquero azul)
Primer km de la prueba (ahora a por Zaid Ail Malek)

Voy de maestro de ceremonia con 2 debutantes animosos: Jesus y Laurina Blanco, a los que debo frenar constantemente, recordándoles que esta carrera  es muy larga y el secreto es guardar energías ahora para no llegar al final fundido. Es por ello que subimos el primer pico caminando de continuo,  momento que aprovecho para intercambiar impresiones con Roberto Gonzalez, experimentado montañero, buen escritor e inmejorable embajador  de esta fantástica tierra que es el Bierzo y con quien ya tenía ganas de coincidir. Es lo que tiene practicar tractorismo,  correr  no correré un carajo, pero en carrera tengo más vida social que Carmen Lomana entre la Beautiful People de Marbella.

Bajando de La Chañada por el cortafuegos
 Kuko, Jesús y nuestro particular Hobbit Juan Jose Prieto con el Muro de fondo
Coronamos La Chanada, bajada de vértigo por el cortafuegos, atravesamos el riachuelo y ¡zas! este año toca mojarse los pies a las primeras de cambio. No me hace ninguna ilusión correr casi 30 kms adicionales con los pies mojados por miedo a la formación de ampollas, pero es lo que hay.

Subiendo el Muro
Coronamos el Muro en aproximadamente 1 hora de tiempo. Vamos según el horario previsto y además nos hemos podido juntar la Comunidad del Tractor en su totalidad ( Jesús, Laurina, Veronides, Juan Jose, Kuko y Paquito). Salimos del avituallamiento y según el cuaderno de bitácora, ahora toca correr hasta Páramo del Sil  para evitar problemas con el fuera de control. Arrancamos al trote y nos encontramos con que este año la bajada es por un cortafuegos. Nos tiramos para abajo Jesús y yo y vamos adelantando corredores. Jesús baja como una moto,  lleva buenas piernas y en algunos tramos me cuesta seguirle el ritmo. Llegamos a Páramo, nos detenemos en el primer avituallamiento sólido del día y desgraciadamente nos encontramos con el primer imprevisto serio de la jornada. Jesus se quita el calcetín y descubre que tiene una ampolla considerable en uno de sus talones. Solicitamos la asistencia médica de la Cruz Roja e  intentan solucionar el problema, pero las molestias persisten. Por delante quedan unos 22-23 km y no parece oportuno jugársela con un pie en mal estado, así que Jesús con buen criterio, decide que lo más prudente es abandonar en esta ocasión. ¡¡¡Joder que rabia!!!. Tenía motor, piernas y motivación. Acababa la prueba seguro, pero en esta disciplina los imponderables son mucho más frecuentes que en otras disciplinas deportivas.

Llegando a Páramo del Sil en compañía de Jesús Linares
Saliendo de Páramo del avituallamiento de Páramo del Sil en compañía de Kuko y Paquito
Me despido de Jesús y arranco en compañía de 2 percherones de los mios:  Kuko y Paquito. Apenas a discurrido un kilómetro y medio, cuando en un tramo de pista sin ninguna dificultad, Paquito tropieza con una rama de escoba y cae al suelo. Se levanta y parece una caída sin complicaciones, pero vemos que en la rodilla izquierda aparece un corte. Junto a nosotros se detiene otro corredor (muchas gracias por tan deportivo gesto), saca  un botiquín e  intenta poner unos puntos de aproximación de tela y vendar la herida, pero al final no hay solución posible, la herida es muy profunda y no tienen buen aspecto. Ese corte solo se soluciona con puntos de sutura y mejor desinfectar como dios manda la herida, por lo que Paquito decide que lo más prudente es darse media vuelta y volverse al pueblo.
¡Me cago en el demonio pinto! Estas cosas pueden pasar, pero a este ritmo en lo que queda de carrera  me cargo a la decima parte de mis competidores. Con las 2 paradas por lesión, creo que he desperdiciado gran parte del colchón de tiempo que llevaba acumulado pero es lo que menos me preocupa en este momento.  Arranco en solitario la larga  subida a La Campona y a media subida me encuentro con Jesus Rubial, corredor del Cumbres de Léon al que no conocía personalmente y en compaña de quien haré gran parte de la prueba. Subimos cómodos a ritmo, charlando hasta coronar La Campona. Llegando arriba vemos una gran humareda  y cuando llegamos  al avituallamiento , nos percatamos que es parte de La Cabaña lo que está ardiendo. 
Coronando el alto de La Campona
Nos tiramos para abajo camino de Primout en un tramo muy rápido de descenso. Para bajar bien hacen falta 2 cosas: piernas y confianza y hoy parece que las 2 cosas acompañan. Bajo a buen ritmo con Jesus a mi espalada hasta cruzar la portilla y entrar en esta preciosa aldea semiabandonada de Primout.
Este es mi avituallamientop preferido, asi que toca parada larga en boxes. Tiempo para hablar con los amigos gallegos del Coutadas Trail Team con los que ya había coincido el año pasado y existe muy buen feeling, para beber vino a morro de una bota y para estirar con calma.


Entrada a la preciosa aldea de Primout
Salgo del pueblo tras 5 minutos de parada y me adentro en el camino que bordea el río. Este es mi tramo favorito y voy con ganas de correr. Arranco a ritmo alegre y para poder motivarme intento superar al mayor numero de corredores posibles. Este año la parte inicial  está mucho mejor que en ediciones anteriores. A medida que voy avanzando empiezan los tramos de río y este año hay zonas  que parecen manglares, troncos atravesados en el suelo, que debo pasar casi reptando como una culebra, ramas que cuelgan hasta el suelo casi como lianas, lo cierto es que poco a poco voy perdiendo ritmo y empiezo a notar cansadas la piernas. Finalmente alcanzo La Braña de Santa Cruz . Ya llevo 4 horas de esfuerzo y soy un tractor eléctrico con escasa autonomía (una especie de Renault Twizy a gran escala y en versión maquinaria agrícola), por lo que soy plenamente consciente que se está acabando la fiesta

Cruzando el río en la Braña de Santa Cruz

Parada muy rápida en la cabaña, cruzo  las aguas heladas del río, 500 metros de falso llano descendente, giro a la derecha  y arranca la ascensión al Pico Negro.

Tramo final de ascensión al Pico Negro (foto de Rubén Fueyo)
No creo llevar ni 250 metros de subida, cuando noto sensación de frío y decido pararme para beber y abrigarme con el chubasquero. Un breve  respiro y de nuevo a la batalla. Voy muy atrancado de piernas y no tengo ninguna frescura. Muscularmente ya voy muy justo, pero no queda otra que agachar la cabeza, apretar muy fuerte los machos y tirar para arriba. La subida se me hace muy larga y voy con amago se calambre en la parte interna de los muslos de ambas piernas, pero finalmente consigo coronar. Ya solo queda la bajada hasta Santa Cruz, pero las 3 ediciones previas siempre he cascado en este punto. Sin pensarmelo demasiado me lanzo cuesta abajo y utilizando el argot ciclista, digamos que tengo mi "minuto bueno" y bajo como un obus. El espejismo dura aproximadamente unos 500-600 mestros que es lo que tarda en encenderse el piloto rojo en el  cuadro de mandos. GAME OVER BISONTE, te acabas de quedar completamente sin piernas. Los cuadriceps, que ya están hasta el tuétano de empujar mis 98 kg durante casi 30 kms, deciden que hasta aquí han llegado y se declaran en huelga. Hay que evitar dramas inecesarios, esta situación ya es de sobra conocida y se como enfrentarme a ella, a tirar de bastones,  paciencia en las bajadas y a tratar de correr en los escasos tramos llanos o ascendentes.

Comenzando el descenso del Pico Negro. Foto gentileza de Rubén Fueyo
Llego a La Collada y repito el ritual de todos los años. Procuro beber aunque ya no tengo sed, estiro cuadriceps y de nuevo cuesta abajo.  Tras el corto tramo inicial por medio del bosque de robles, cogemos el camino que nos baja hasta el pueblo. En este momento invento una nueva modalidad de bajada a la que vamos a denominar "descenso alpino al estilo Heidi". Apoyando todo mi peso sobre ambos bastones, que a su vez van desplegados en su máxima longitud, voy dando saltitos con las piernas prácticamente estiradas. Menos mal que voy solo y no llevo ningún competidor cerca, porque me podrían denunciar ante la FEDME  por atentar contra la estética más elemental de este deporte. Menuda tragicomedia griega que estoy interpretando, un drama  para mi y una comedia  para cualquiera que me pudiese ver desde fuera. Lo cierto es que mi ángel de la guarda trabaja a destajo, porque aunque tropiezo 3 o 4 veces, evito acabar en el suelo y eso que a estas alturas de la prueba ya tengo menos reflejos y voy con menos luces  que Belén Esteban. 

Tramo final de la carrera a la que yo denomino "La ciénaga"
Seguimos bajando y entramos en lo que yo denomina la "ciénaga", menuda emboscada nos tiene preparada Lolo Diez. Un tramo de agua, piedras y con el barro por los tobillos. No ves ni por donde pisas, incluidos un par de cruces ciegos de ríachuelos con agua helada.Con la refrencia de otros años, intuyo que la meta ya no está lejos y aprovecho para aplicar técnicas de automotivación "vamos Bisonte, que ya tienes el poker de Alto Sil al alcance". Trato de correr y más por orgullo que por ganas lo consigo. Es importante realizar el esfuerzo para enseñar a las piernas y a la cabeza a sufrir y a no dejarse llevar tan cerca del objetivo. Entro en el pueblo con la intención de acabar corriendo, pero ¡uff! no hay motor, 50 metros andando y de nuevo al trote  que en meta hay que entrar corriendo siempre por ética y por estética. Finalmente cruzo la pancarta de meta, mientras el speaker me llama por mi nombre y recuerda mi contribución al mundo del tractorismo leonés. No deja de ser una bobada, pero a mi me hace mucha ilusión. Supongo que cubre esa pequeña (o no tan pequeña) cuota de vanidad que todos tenemos.

Este año he completado los 32 km de la prueba y los 3800 metros de desnivel total en el puesto 346 (sobre 403 corredores en meta) y con un tiempo de 5h:15':21", a la friolera de   2h:24':46" segundos del ganador  Alfredo Gil Garcia.

Con Ramón Fidalgo en meta
Unos minutos para recobrar el resuello y entramos en el equivalente al Tercer tiempo del rugby. Es momento de saludar a muchos conocidos, de intercambiar opiniones con otros y de conocer a algunos corredores a los que finalmente les consigo poner cara Isi photos, Carlos Sahelices, Miguel Bernardo, Eduardo Robledo  o Ramón Fidalgo (menudo carrerón que has hecho hoy máquina).

Queda la paella en compañía de un nutrido grupo de corzos leoneses: Raulín Alvarez, Javi Pascual, Sergio Natal, Alex Santos, Roberto Dieguez. ¿no dicen que en esta vida se pega todo menos la hermosura? pues a ver si se me pega algo y empiezo a correr un poco más rápido.  Viaje de vuelta, enroscado y acalambrado como pocas veces.

Un año más  y para finalizar este relato, ya solo queda felicitar a Lolo Diez y a todos y cada uno de sus colaboradores. Esta prueba es un autentico lujo y para mi es un orgullo poder formar parte de ella año tras año. La vida da muchas vueltas  y un año es muy largo, pero si los dioses celtas y el sistema de inscripción así lo quieren, espero poder estar aquí el último domingo de invierno del año  2016 para tratar de completar mi quinto Alto Sil consecutivo...eso si, el año que viene intentaré venir en mejores condiciones y tengo que bajar de 5 horas por lo civil o por lo criminal.

Próxima parada del Bisonte World Tour 2015: Biosfera Trail

Nos vemos corriendo por montaña,


Distancia: 32 Km
Desnivel acumulado: 3.800 m
Altura máxima: 1.620 m
Altura mínima: 780 m
Sendero, cortafuegos: 60%
Pistas forestales (en deshuso): 35%

martes, 10 de marzo de 2015

Camino del Alto Sil 2015



El Bisonte del Carbayedo camino del Alto Sil 2015


Aristoteles fue sin lugar a dudas uno de los filósofos más influyentes y brillantes  de la antigua Grecia. En el siglo IV A.C enunció su postulado sobre ética, en el cual afirmaba que la virtud en las personas, se encontraba en el Mesotes, también conocido como justo medio Aristotélico y que no era otra cosa que  un termino medio, armónico o virtuoso, entre conductas extremas o desmedidas. Dicho de otra manera el "Valor" es un justo medio o un equilibrio entre 2 valores extremos "la temeridad" y "el miedo".

Por suerte o por desgracia, mi sangre y mi acervo cultural no proviene de la Grecia clásica , si no de pueblos celtas del norte, pueblos bárbaros más dotados para la guerra que para el arte o el comercio,  quizá eso pueda explicar porque extraña razón en  6 semanas apenas fui capaz de correr 70 km y en los últimos 10 días, poseído por el espíritu de Forrest Gump, haya sido capaz de recorrer 101 km. Quería llegar al Alto Sil con las patas duras y voy a llegar con las piernas pesadas  como ruedas de molino.

Gracias al señor Roberto Dieguez, por sus consejos y por darme el empujón que necesitaba  en el momento justo para poder arrancar. Ahora ya está todo el trabajo hecho, me quedan 4 días de descanso para asimilar la infame galopada y confiar  que los viejos dioses celtas de mis ancestros estén de mi parte en la Sierra de Gistredo.

Sin alrades, pero confíorn  que este año el Bisonte del Carbayedo  no le va a dar mucha guerra al corredor escoba.

Nos vemos en Santa Cruz

Perfil Alto Sil 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

Haciendo la culebra

Diez  días exactamente es lo que me duró este año la ilusión por realizar una buena temporada. Exactamente el tiempo que  tardé en disputar la Transacandamia. Al final paradójicamente, un buen resultado acabo resultando un mero espejismo en las cálidas arenas del desierto deportivo por el cual transito desde hace tiempo.

En 2 semanas llega mi carrera favorita del año y las expectativas no son muy halagüeñas. Apenas 7 entrenamientos en 6 semanas (unos 70 km acumulados) es un bagaje muy pobre para practicar una disciplina deportiva donde el entrenamiento representa el 80% del resultado final. NO hay JUSTIFICACIÓN, NI DISCULPA posible. Ahora toca meterse la pechada y tratar de arreglar en apenas 14 días lo que no fui capaz de hacer en las seis semanas previas, y para ello previamente debo derrotar a la apatía, la desgana, la desmotivación y todos esos demonios interiores  que a veces nos invaden y nos desvían de nuestros objetivos

Llega la Carrera de Montaña del Alto Sil y la experiencia me dice que el sufrimiento y la diversión van estrechamente ligadas en una prueba muy dura y al mismo tiempo muy especial para mi. En cualquier caso y apelando a la heroica como es habitual, trataré de llegar  a meta  aunque sea convertido en culebra, es decir, arrastrándome y reptando como la modelo de la foto. Así que ya sabéis, si veis una culebra a royas rojas y blancas (me distingo de otras culebras por mi reconocido uniforme de rayas), no la piséis y tratar de animarla a muerte, porque soy yo y me van a hacer falta todos los apoyos posibles.

Nos vemos en Santa Cruz del Sil





viernes, 16 de enero de 2015

Transcandamia 2015

Por cuarto año consecutivo comienzo la temporada corriendo la Transcandamia, una prueba diferente y difícilmente clasificable que se encuentra a medio camino entre un cross alpino y una carrera de montaña al uso. Lo cierto es que me gusta esta prueba, o para ser más precisos me encanta. El 90% de mis entrenamientos discurren por algunos de estos parajes, y  en algunos senderos me conozco de memoria la distribución de los obstáculos y hasta la posición de las raíces de muchos arboles, por lo que se podría afirmar que corro literalmente en casa. 

Tras 3 largos años practicando tractorismo a un nivel muy alto (lo que viene a ser llegar en las proximidades del corredor escoba), creo que  algo ha cambiado en  esta edición. No se si influenciado por 3  buenos entrenamientos en diciembre, uno de los cuales fue en compañía de un fenómeno del trail como es  Oriol Barrrera, pero lo cierto es que vengo con ilusión por  hacer algo más que limitarme a llegar a meta. No se lo que me deparará la prueba, si me fallaran las piernas a nivel muscular como es habitual, o si acabaré fundido y tirado en una cuneta como muchos de los los participantes del Rally Dakar, pero lo cierto es que salgo con la intención de dar un pequeño salto de calidad y llegar a mitad de pelotón, lo que implica la nada sencilla misión de superar a otros 250 corredores.
En la salida con los compañeros del Club Maratón Benavides
En la salida frío, nervios y una larga espera mientras por megafonía un caballero nos tortura con una breve (que resulto no ser tan breve) elocución sobre la  historia de los pendones leoneses. Finalmente empieza la cuenta atrás y la carrera sale lanzada. Los primeros 150 metros vallados, con público a los lados  y flanquedaos por los pendones del alfoz son sencillamente alucinantes. No recuerdo haber salido tan rápido en una carrera desde categoría promesa y de eso hace ya más de 15 años. 
Primeros 200 metros de la prueba
Por ambos lados me van adelantando constantemente  galgos,  no obstante tengo la sensación de estar corriendo muy rápido y eso a pesar de que en algunas zonas sombrías la carretera tiene placas de hielo y hay que ir con prudencia. Mientras corro, voy manteniendo  un interesante debate interno y me repito constantemente el siguiente mantra  "no mirés el reloj Rubén, limitate a correr y olvídate del tiempo" y en esas estoy cuando de repente suena pipipi, pipipi y el corredor que llevo al lado le dice a su  compañero "primer km en 3':43". ¡Buafff! ¡la virgen! estoy corriendo a 16 km/hora cuando mi ritmo en este tipo de carreras oscila entre los  5 y 6 km/hora. Entre el frío, las dudas y  la velocidad se ve que algún cable se me afloja en la cabeza y el cerebro me hace click. A partir de ese momento  me sucede como en los dibujos animados, cuando  a los personajes se les aparece un ángel y un diablo y les van aconsejando que hacer, lo que sucede es que a mi los que  se me suben a los hombros son  un mecánico de tractores de Villablino y el ingeniero de pista de Fernando Alonso en Ferrari. A partir de este momento la locura se apodera de mi. El primero en contactar conmigo  es el mecánico: "¡cagu'n mi mantu! Que nun yes el camión de Antonio Albacete ¡ho! frena ya que-y vas a quemar el motor al tractor", a los 10 segundos es el ingeniero el que toma las riendas " Push bisonte, push, you are faster than Pablo Villa". Uno hablando en leonés y otro en inglés, uno mandando frenar y otro acelerar, así vamos mal chavales, a este paso no llegamos ni al aeródromo. ¿ Y a  quien le hago caso, al cenizo del mecánico o al fantasma del ingeniero? Nada Rubén, a estos 2 ni puto caso, tira de sabiduría popular  y "ante la duda la más tetuda", mantén el ritmo y hasta donde buenamente llegues. 

Km 2 de la prueba
A los 2,6 km y tras bajar unos 500 metros por pista, nos encontramos con el primer subidón de la carrera. Miro a mi compañero de Equipo Mario  que va a mi lado y le digo que se acabo el calentamientos y que  aquí empieza la Transcandamia. 

Primera subida de la Transcandamia (ya en el interior de los Pinos)
Coronamos el primer repecho, cogemos un estrecho sendero, una  bajada muy rápida, una subida pronunciada y llegamos a la pista del aeródromo.

Subida que conduce a la pista del aeródromo
 Pista llana y para correr muy deprisa ¿y ahora que Rubén?¿aflojamos o seguimos rápido?¡Ummm!  ¿A que hemos venido bisonte? A jugar....pues que leches, juguemos.  Usa el comodín del público y a por todas. Decidido,  seguimos a fuego y que dios reparta suerte. Bordeamos el aeródromo y entramos en una bajada larga, tendida y muy rápida que te lleva  hasta los pies del Portillín. Por radio me llama el mecánico "Camín xeláu, precaución y vete polo segao figura" , hombre por fin  un mensaje coherente. Muchas gracias socio. He bajado por esta senda cientos de veces y generalmente suelo bajar como si escapara del mismísimo diablo, pero efectivamente hoy  el camino sin estar muy mal, presenta tramos con hielo y es mejor ser conservador, por lo que bajo reteniendo y no lanzo mi peso como en otras ocasiones , pero aún así consigo adelantar a unos cuantos corredores. Llego abajo, paso junto a Moja y soy consciente de que se acabo la fiesta.
Llegando a los pies del Portillín
Mensaje del ingeniero "Be carefull, red light in the control panel, the motor is overheated"
Gracias fenómeno , pero  para saber que el motor va sobrecalentado no necesito a ningún ingeniero de Ferrari. El Garmin marca 5,6 km y 27'45" (4':58" minutos/km) estoy corriendo el doble de rápido de lo habitual ¿como va estar el motor? si lo raro es que no haya explotado ya.

Empieza la subida, y  toca caminar mucho y cuidar piernas que todavía queda un mundo a meta . Y entramos en la parte más guapa del recorrido. Una sucesión interminable de bajadas de vértigo, subidas para dejarse las uñas y preciosos senderos entre pinos,  incluida nuestro particular tramo de  Spartan Race en versión  leonesa, la subida conocida como Senda de los Leñadores.

Senda de los leñadores
Agachate y pasa por debajo de 2 troncos, ahora estírate y salta un tronco a un metro del suelo estilo hipico, sin darte cuenta coronas un tramo, de nuevo  bajada rápida por el borde de un terraplen y llegamos a la parte más baja del recorrido, apenas 500 metros llanos y mensaje por rádio "box, box, box in this lap", a 100 metros aparece el primer avituallamiento del día. Parada muy rápida, el agua está helada y quema la garganta. apenas 2 -3 tragos y para arriba por la empinada cuesta del mirador. uffff!!! en lo alto de cada cuesta hay gente animando sin cesar "animo bisonte""vamos Rubén"" arriba tractorista" ¡joerr! de verdad que me suben en volandas.

Una de las múltiples subidas en la zona de los toboganes
Otra panóramica de la misma cuesta
Cada uno que baje como pueda
Tramo pronunciado de bajada 
Otro tramo de subida para dejarse las uñas
Tramo técnico de bajada en la cuesta de las culadas
Para arriba voy perdiendo posiciones y para abajo no soy capaz de recuperarlas porque los senderos son estrechos y aunque los que me preceden llevan menos ritmo que yo, no es fácil adelantar en este tipo de terreno, un mínimo error de calculo y estás fuera de la carrera. "Nun hai prisa Bisonte, cuida los neumáticos que tamos lloñe de meta" gracies mecánico, vamos por el buen camino. Por los sombrios senderos han pasado ya muchos corredores, en algunas zonas empieza a aparecer el barro y las zapatillas empiezan a presentar problemas de adherencia. ti,ti,ti,ti  nuevo mensaje del ingeniero  "Be carefull man, oil on road" ¿aceite? pero de que universidad vienes figura, como no vaya perdiendo aceite alguno de los de delante, a esto en Léon lo llamamos Barro y se forma cuando la vegetación  desaparece de zonas húmedas y con terreno arcilloso, ahora vas y se lo cuentas a tus compañeros de master. Abandonamos los pinos y entramos en Las Lomas por la pista que lleva a la Candamia. Ya  quedan solo  unos 9 km a meta. Un  par de subidas duras, la complicada bajada del cresteo y la ya archiconocida cuesta de los perros.

Preciosa imagen del cresteo con la ciudad de León al fondo

Otra panorámica del cresteo
Me obligo a correr en los tramos de transición para recordarme que este viejo tractor tiene más de 2 marchas. Subimos la cuesta de los perros y casi llegando arriba me  encuentro con Javier Fernández "el presi" del Cumbres de León que está encaramado en un alto como un muflón pirenaico. Un último esfuerzo y estoy en la meseta de Las Lomas. Por delante unos 6.5 km para correr y un ultimo km para sobrevivir. Intento correr pero las piernas no responden. Estoy a punto de darme la vuelta para buscar los gemelos y los pulmones que se me han quedado en esta ultima subida, pero me conformo con agachrame para apretar  los cordones de las  zapatillas y recobrar el aliento. Nada,  las piernas siguen sin responder, es una sensación extraña, como si corriera con retardo o con las piernas de otro.

¿Que le pasa a mis neumáticos mecánico? " Parez que tienes  blistering en les ruedes del tractor, trata de mantenete en pista y nun dexes de correr" O.k,  entendido jefe, sigo tus instrucciones. Bajada rápida hacia Puente Castro, comienza subida y nuevo mensaje de radio "box, box, box in this lap". Efectivamente segundo y último avituallamiento del día,  a los pies de la subida al deposito de agua. Aprovecho para ingerir alimento solido y sin dilación a pista de nuevo. Poco a poco obramos el milagro, las piernas vuelven a responder y mejoran las cosas. Por primera vez en casi toda la prueba soy yo el que adelanto corredores y no viceversa ¡subidón de moral!. Comenzando la subida a las antenas y  empieza a sonar la BSO de Conan en mi MP3, mensaje  por radio " Aprieta los dientes bisonte y da-y duru. Failo pol espiritu de Jorge Sanz" ¡Ostras!, pura magia, me imagino la escena inicial de Conan el Barbaro, con el pequeño Jorgito y el saqueo de su aldea y es que si me dan una espada lío la  de la San Quintín.  Llegamos a las antenas (punto más alto de la prueba), atravieso el sendero de pinos y último tramo del día para corrrer  (1'5 km prox). Empiezo a ir cada vez más rápido 4':27"... 4':08".... 3':57" min/km (y eso que voy con 18 km en las piernas) ¡esto mete miedo por la cabeza! ,me siento como Vin Diesel en el papel de Toreto conduciendo un coche tuneado en "fast and furious", es como si a este viejo  tractor le hubieran activado el botón del oxido nitroso.  Un poco  más abajo y cuando apenas quedan 2,5 km a meta, alcanzo  al gran  Rubén Nembra , uno de esos tíos que merecen la pena y que son una institución en el trail asturiano.

Coronando la cuesta de los chalets
Bajamos la cuesta del mirador (este año sin chocolatada), subimos por la pista  que conduce a  los chalets y para rematar bajada muy rápida por el cortafuegos. 

Tramo intermedio del cortafuegos
Posando para Luis Angel de Media Maratón León

Bajando al galope el tramo final del cortafuegos

Cruzando la pista, antes de encarar la subida final camino de la Anibalada
 Por primera vez en cuatro años llego abajo sin calambres (un  milagro), un ultimo arreón y sin tiempo para pensar,  me veo entrando en el sendero de las raíces que te conduce a la puerta del mismísimo  Mordor. Ya se escuchan el cencerro y  las voces de la gente de fondo, y los musculos se tensan preparandose para la gran  batalla final. De repente giras a la derecha y te das de bruces con la ya archiconocida Anibalada, cuna de alguna de mis mejores "gestas" deportivas. Ufff!!! toda esa gente arriba animando y lllamandote por tu nombre. No se si queda algo en el deposito de gasolina, pero esto hay que subirlo aunque  sea por eso tan asturiano de esto "lo hago por mis cojones".

Este año la Anibalada tiene 3 tramos claramente diferenciados: primero una subida vertical con cuerda, un segundo tramo de transición de "falso llano" con un repechín final y por último una subida estrecha y vallada con la linea de meta al fondo.
Mario Rego subiendo el primer tramo de la Anibalada
Coronando el primer tramo de La Anibalada
Comenzamos el tramo inicial,  unos 5 metros a gatas hasta agarrar la cuerda, agacho la cabeza, concentración para evitar sustos  y para arriba sin mucho estilo. En esas estoy cuando sorpresivamente  por detrás sufro el ataque de una "mosca cojonera".  No se si es porque los bisontes tenemos los huevecillos pequeños, redondos y pegados la culo como los tigres y son una especie de reclamo o sonajero en las cuestas pronunciadas para aquellos a los que precedes o  por el contrario la razón es que  los fotógrafos de la cumbre, en busca de una instantánea mítica que les garantice un Pullitzer,  han contratado sicarios deportivos cuya misión última es desconcentrarme para que la vuelva  a liar parda como el año anterior, pero lo cierto es que  cada 2 pasos noto que una  mano inocente me toca los genitales, me giro con un movimiento grácil y descubro que el artista y creador de esta  performance  resulta ser el demonión de Nembra, genio y figura hasta la seputura. ¿Serás castrón paisanu? Me da la risa floja  y  así no hay dios que se concentre. Aún con todo consigo coronar y afronto un falso tramo llano (por decir algo) que a estas alturas ya se encuentra  en bastante mal estado.

Segundo tramo de la Anibalada

Segundo tramo de la Anibalada una vez han colocado la segunda cuerda
 Llega un momento en que las pezuñas ya no me agarran absolutamente nada, las piernas se bloquean y soy incapaz de avanzar ni un solo paso. Oigo a Ivan Losa decirme  que le de la mano,  que me ayuda a subir, pero  tengo miedo de llevármelo conmigo para abajo (son 96 kg a remolcar y para eso hacen falta una grua). Al final le hago caso y literalmente me sube al peso (muchas gracias maestro). Poco después de pasar, me enteré que la organización con buen criterio,  había tirado una  segunda cuerda  para superar este tramo.  Por fin salto un ultimo tronco que está tirado en el suelo  y enfilo la tercera y última parte de la Anibalada. Me pasan 2, 3 y creo que incluso un cuarto corredor, pero lo cierto es que me da lo mismo, mi guerra es otra diferente. Apenas 25-30 metros me separan de la pancarta de meta  y un estrecho pasillo bordeado por vallas y repleto de público es mi particular pasarela Cibeles..

Pablo Villa afrontando los últimos metros de la prueba
Subida final, a escasos 20 metros de meta
¡Vamos bisonte!¡Un último esfuerzo! Agacho la cabeza, manos a las rodillas y para arriba con el deposito en reserva. Ya no hay de donde tirar, pero no hace falt., son los gritos y los ánimos de la gente los que te suben. ¡uffff! Se te ponen los pelos como escarpias, si esto es  así,  no me quiero imaginar lo que puede ser Zegama.

Una última zancada y estamos arriba, apenas a un par de metros me separan de la meta. Me detengo,  miro atrás y decido esperar al señor Rubén Solis. En el  nivel en el que yo me muevo,  los puestos y los tiempos carecen de mayor trascendencia, son las experiencias y momentos como este los que perduran en el recuerdo y los que le dan sentido a este deporte. Llega el demonión nos fundimos en un abrazo y entramos  juntos en meta.

Entrada en meta con el gran demonión de Nembra
Estoy literalmente fundido, desconozco puesto y tiempo, pero no me importa, porque hoy me he vuelto a sentir corredor por un rato Unas palabras con otro grande Oriol Barrera (cuarto en meta) y finalmente sale la clasificación y escucho las voces interiores de mis 2 compañeros  de aventura en el día de hoy"bravo, bravisimo Bisonte, Weldone" "ta fechu collaciu, ta fechu"

Quería llegar a mitad de grupo en el puesto 250 y Al final he conseguido una  digna posición 145  (sobre 500 inscritos y 434 corredores en meta), con un tiempo para completar los 21 km y superar los 2008 metros de desnivel acumulado (1004 positvos y 1004 negativos) de 2h:20':48" a solamente 48.48" minutos del ganador que fue el fenomeno de  Pablín Villa con un tiempo de 1h:38.00". Y digo solamente porque  aunque 48 minutos son un mundo, no es nada   para alguien que suele llegar a entre 2h:30 y 3 horas del primero generalmente.

¿Y como acabamos esto? Con unas cuantas reflexiones:

1.-  Lo primero dando las GRACIAS A TODAS Y CADA UNA de las personas que han colaborado como voluntarios y/o como parte de la organización  para que este fantástico proyecto que es la Transcandamia haya salido adelante y a todos y cada uno de los que habéis estado animando a  los corredores por esos terrenos silvestres de los Pinos. No sabéis lo que se notan esos gritos de ánimo cuando las fuerzas flaquean. Para mi ha sido una experiencia única recibir los ánimos y sentir el cariño de tanta gente (muchos que ni siquiera tengo el gusto de conocer), si hoy me he sentido especialmente orgulloso de ser uno más en  esta fantástica  tierra y de representar a esta ciudad es gracias a vosotros

2.- Un lujo haber podido  conocer en persona  por fin a Franchu, otro de esos caballeros que merecen la pena y que trabajan mucho y bien de manera desinteresada en favor del atletismo leones. Sin Running León y sin Media Maratón León, no es posible entender el mundo de las carreras populares en esta tierra.

3.- A titulo personal me voy de esta prueba con unas sensaciones estupendas. En lo personal desbordado por todo lo vivido y en lo deportivo muy  contento por  comprobar que puedo aspirar a algo más que acabar carreras. Veremos si lo de hoy solo ha sido un mero espejismo o por el contrario soy capaz de mantener esta progresión a futuro. Parafraseando al Neil Amstrong "hoy ha sido un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto (de calidad) para el bisonte"

4.- Una última reflexión, esta prueba es una mina y tiene un potencial enorme. Es diferente, es dinámica y se desarrolla a las afueras de una ciudad de 150.000 habitantes. El potencial es inmenso  y hoy ha quedado sobradamente  demostrado. A ver  si por una vez en esta tierra, organizadores, corredores, medios de comunicación y esponsors unimos fuerzas y le damos un empujón entre todos a la prueba.  Parece una salvajada querer compararla  con  Zegama y a día de hoy lo es, pero con semejante progresión ¿quien sabe lo que sucederá a futuro?  dejémosla crecer y veremos hasta donde son capaces de llevarla los chicos de Interval.

Próxima parada a priori: ALTO SIL (mi carrera favorita de la temporada)

jueves, 1 de enero de 2015

Resumen de la temporada 2014



Como todos los años por estas fechas, toca repasar lo sucedido en la temporada recién concluida. La temporada anterior (año 2013) había sido muy floja, pero siendo objetivos esta última la vence por goleada. Por numero de carreras disputadas y por resultados,  ha sido el peor año  con creces desde que en el año 2011 volví a correr. Sin embargo,  no todo ha sido malo y analizando las cosas desde una perspectiva subjetiva la temporada me ha dejado unos cuantos  momentos inolvidables  y solo por ellos ha ha merecido la pena cualquier sacrificio asumido durante el año.

Cuantitativamente la temporada se resume en 7 carreras disputadas, con  157'53 km recorridos y apenas 17.773 metros de desnivel acumulado total. Moviéndome casi  todo el año en las últimas posiciones del pelotón, entre por méritos propios en nómina del tractorismo.


Mes
Carrera
distancia (m)
desnivel acumulado (m)
Tiempo
Puesto
enero
Transcandamia
15000
1750 (875+ y 875-)
2h:08:52
283/416
febrero
10 Km Virgen del Camino
10000
0
0h:43:26
184/594
marzo
Carrera de montaña del Alto Sil
31000
3500 (1750+ y 1750-)
5h:30:57
365/393
abril
Biosfera Trail
26000
4222 (2111+ y 2111-)
5h:48:24
200/211
julio
Batallona de Somiedo
21840
1963 (478+ y 1483-)
2h:32:40
270/480
agosto
Carrera montaña Villalfeide-Polvoreda
27690
3476 (1738+ y 1738-)
4h:27:51
127/157
diciembre
La Peña del Tren Trail
26000
2862 (1431+ y 1431-)
4h:18:39
128/143


157530
17773




Como son pocas, puedo dejar un breve apunte de cada una:

1.- TRANSCANDAMIA: Primera carrera de la temporada. Un insensato eliminó una baliza del recorrido y consecuentemente el recorrido disminuyo en 3,1 kilómetros, sin embargo, se da la paradoja de que  dado  que llegaba físicamente peor que una marmota y más pasado de peso que un osos pardo un par de días antes de comenzar a hibernar,  me hizo un favor. En la cuesta final (Anibalada) viví uno de los mejores momentos de la temporada. Con mucho público animando en la cima, fruto del enorme cansancio acumulado y de una torpeza mayúscula,  me caí y fruto de ello queda una  foto de Luis Ángel Esquibel  que perdurará para  la posteridad.



2.- 10 KM DE LA VIRGEN DEL CAMINO: Primera y única incursión de la temporada en esa superficie tan extraña para mi que es el asfalto. Sin pena, ni gloria, me sirvió para constatar que soy incapaz de correr de continuo, porque ni siquiera fui capaz de completar los 10 km en un terreno llano sin caminar durante algún tramo. Definitivamente no pinto nada corriendo fuera de montaña.



3.- ALTO SIL: Es mi carrera favorita del año y cada participación es una vivencia personal. Disfruté mucho y sufrí otro tanto similar. Me quedé completamente sin piernas nada más coronar Peña Negra. Por delante unos 4 km cuesta abajo y con amenaza de cierre de control, pero conseguimos hacer meta por tercer año consecutivo. Dada la enorme dificultad existente para conseguir plaza, quizá haya sido mi última participación,  pero que me quiten lo bailao.


4.- BIOSFERA TRAIL: Otra clásica en mi calendario. Está edición tuve la suerte de compartir los 26 km con un amigo de la infancia, que vino explicitamente a correr conmigo. Una replica del Alto Sil, disfruté mucho  hasta que me quede sin piernas (empezando la quinta ascensión), lo preocupante es que no solo me quede sin piernas, si no que se acabo la gasolina en el cresteo y llegue totalmente vacío a meta. A estas alturas algo había dejado de funcionar adecuadamente en mi organismo, pero preferí esconder la cabeza y no darle importancia.



5.- LA BATALLONA DE SOMIEDO: Una de las sorpresas positivas de la temporada. Me tocó una inscripción gratuita en la Biosfera y acabe corriendo una carrera que no figuraba en mi calendario. Completamente parado desde la Biosfera  anuncié que renunciaba a correr, hasta que una semana antes me vino a ver Salva Calvo (el gran capitán de León) y me animo a correr. Hacia 14 años que no corría en Asturies y sorprendemente me salió la mejor carrera de la temporada y posiblemente una de las tres mejores carreras de montaña de los últimos 4 años. No se si fué la lluvia, la niebla, el barro, el frio o el hecho de correr en mi casa, pero me salió una carrera prodigiosa dentro de mis escasas posibilidades y encima mi "participación" coincidió con la primera victoria leonesa en 3 ediciones. Volveré, pero para correr de azul y defender los colores de los astures del norte.



6.- VILLALFEIDE-POLVOREDA: La mayor locura de la temporada. En pleno brote de Crohn, me planté en al salida con la única intención de llegar a meta aunque fuera a gatas, guiado por ese criterio tan poco recomendable y tan asturiano de "esto lo hago por mis cojones". Me salió una carrera muy digna y llena de buenos recuerdos, entre ellos la foto de Tomás Baños en cumbre del Picu Polvoreda. Llegué a meta con la reserva de combustible y el cuadro de mandos lleno de pilotos rojos de "peligro" encendido. Esta carrera me supuso  "tocar fondo" a nivel físico y decidí dar por concluida la temporada para evitar males mayores (aunque a priori  quedaba  por disputar  La Legua y Media Nocturna de Benavides, ya  no sería posible).



7.- LA PEÑA DEL TREN TRAIL: La segunda gran sorpresa de la temporada. NO estaba previsto quer empezase a correr de nuevo hasta enero, pero en la vida todo sucede por alguna razón. Apenas 4 días antes de la carrera, me tocó una inscripción gratuita y los ánimos de Tomas Baños y Jesus Linares hicieron el resto. El resultado es la carrera en la que más he disfrutado en toda la temporada (y hasta creo que en los últimos 4 años). Espero que marcase  un punto de inflexión, ya que parece que mi cuerpo por fin responde a la medicación y las sensaciones acompañan de nuevo.



 El año que viene no creo que corra muchas más pruebas, ni previsiblemente corra más rápido, pero espero disfrutar tanto o más que en esta última carrera del año, y  como en los dibujos animados solo queda despedimse con un Thats all Folks!!! (Esto es todo amigos),

Nos vemos corriendo por montaña en 2015,