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sábado, 25 de abril de 2015

Biosfera Trail 2015

Son las 9 de la mañana en Ciñera. Por megafonía anuncian la inminente salida de la prueba y todos los corredores están colocados bajo la pancarta de salida. ¿Todos? ¡no!, por la recta de meta se ve venir galopando a ritmo vivo al último de Filipinas con camiseta de rayas. Al pasar por el lateral del arco de salida escucho una voz que me dice ¿así es como me piensas ganar? me giro y veo que es Pablo Villa, el otro gran favorito para ganar la prueba y que sabedor de que soy su máximo rival  trata de desconcentrarme. Pienso, no entres al trapo y mantén la concentración Bisonte, Pablo está intentando desestabilizarte mentalmente. Sigo mi curso, entro en el cercado de control de chips y me pongo a cola de pelotón junto al corredor escoba.

Han pasado 5 semana desde el Alto Sil, un mundo para entrenar si eres una persona consecuente y apenas un suspiro si eres el corredor más inconsistente de la historia del deporte. En efecto, las 3 primeras semanas no entrené ni un solo día y me acordé de Santa Barbara (nunca mejor dicho cuando estamos en territorio minero) cuando apenas quedaban 10 días para la prueba  y la bascula de casa tonteaba de nuevo con la mágica cifra de los 100 kg, que como muy bien saben los expertos en trail, es el peso idóneo para correr por montaña y evitar que una ráfaga de viento pueda elevarte por los aires cuando coronas una cumbre a 2000 metros de altitud.


Comienza la cuenta atrás y por fin arranca la tan esperada  Biosfera trail, posiblemente la prueba más dura de todo mi calendario. Por delante tengo 5 cumbres y  4400 metros de desnivel acumulado en apenas 26 km de distancia. He notado cierto nerviosismo en las palabras de Pablo Villa. Hemos mantenido un sano pique durante toda la semana, él sabe que yo soy el único rival con nivel suficiente para disputarle la prueba y creo que me tiene cierto respeto. Donde yo veo un tío con sobrepeso grado I (en función de altura, peso e indice de masa corporal) y que solo aspira a acabar en las 6 horas que marca el reglamento para el fuera de control, Pablo ve 100 kg de puro musculo y eso aconjoga un montón. Es cierto que llego muy escaso de forma, pero eso él no lo sabe, así que decido esconder mis cartas.

 Salgo de los últimos como es habitual, tras dar una vuelta por el pueblo, recorrer un tramo llano que nos lleva a La Vid, cruzamos el túnel por debajo de la carretera de Asturias y nos damos de frente con la subida a Peña Colorada que este año es muy vertical.
Tramo inicial de subida a Peña Colorada
Tramo intermedio de subida  a Peña Colorada
Subo a ritmo lento y reservando todas las fuerzas posibles. A media subida y llegando a un bosque de robles, escucho el sonido de un cencerro y una voz que grita ¿donde viene el bisonte?. Es el bueno de Tomás Baños que está realizando labores de fotógrafo. Correr  no correré un carajo, pero ánimos no me faltan nunca y eso es una de las cosas que sinceramente más me llenan en este deporte.
Panorámica de la subida a Peña Colorada
Llegando al cresteo previo a la cima de Peña Colorada
Continuo la subida, un pequeño cresteo tras coronar la primera subida y por fin alcanzo la cima  de Peña Colorada. en 1h:00':30".  Voy según lo previsto, creo no haber gastado muchas fuerzas pero noto sensación de  frío. Me pongo el chubasquero como los ciclistas al coronar un puerto alpino y me lanzo para abajo con cautela. Esta bajada es muy cómoda y muy rápida, pero debo cuidar piernas  que la experiencia me dice que siempre me quedo sin cuadriceps en algún lugar indeterminado entre las 4 y las 5 horas de carrera.

Llego al primer avituallamiento (km 8) en 1h:25':47". Parada lenta en boxes y comenzamos la ascensión al Cueto de San Mateo, el coloso de la jornada. El primer tramo más que un corredor de montaña, parezco una modelo desfilando por  la pasarela Cibeles, ahora tengo calor y me quito el chubasquero, ahora sopla el aire, tengo frio y me lo vuelvo a poner, ahora me lo vuelvo a quitar ¡una ruina de ser humano!. Subo un buen tramo charlando con Fernando López y en su grata  compañía la subida se hace mucho más llevadera. Enfilando el tramo más pindio del Cueto San Mateo me encuentro con 2 compañeros del cumbres de Léon, Javi Pascual y Toño Pozo que están de fotografos y que dicen que a Pablo Villa ya no le cojo ni montado en moto.¡Otro día será!, una vez que se ha ido la victoria debo centrarme de nuevo en acabar en 6 horas (hora límite para el fuera de control).
Corredores llegando a la cima del Cueto San Mateo
A ritmo constante consigo coronar el techo de la prueba en 2h:25':21". En la cima me siento en una peña y mientras aprovecho para beber un poco y apretarme bien los cordones de las zapatillas, me quedo embobado por espacio de unos 5 minutos mirando la preciosa vista que se vislumbra hacia el norte. La Cordillera Cantábrica se eleva ante mi dejando una sucesión de picos con neveros en sus cumbres y verdes valles. Llega la hora de bajar del Cueto. La bajada es técnica y el suelo resbala en algunos tramos. Hoy voy sin confianza y bajo con la torpeza propia de  una abuela octogenaria. No me preocupa lo más mínimo. Tengo poco que ganar y mucho que perder si no voy con la debida precaución.
Tramo técnico de bajada del Cueto San Mateo
Llego a la balsa de la Hullera, subo un repecho muy pendiente y ante mi se abre la galería minera, junto con el Faedo, el punto más emblemático de toda la prueba.
Galería minera (imagen de archivo de la primera edición)
Atravieso la galeria en completa oscuridad, enfilo el último tramo de bajada y llego al segundo avituallamiento del día (km 16). Nuevamente parada lenta en boxes y enfilo la tercera cumbre. Esta cumbre es con mucho la más sencilla de las cinco de la jornada. Sin mucha dificultad la corono en 3h:26:09", Llegando arriba escucho a un voluntario comentar que el 4 y el 5 de la general ya han llegado a meta ¡increible como corren estos galgos! Creo que  llevan todos motor Mercedes y yo voy montado en el McClaren de Alonso. Bajada por un tramo entre escobas y ahora si consigo bajar muy cómodo y adelantando corredores. No fuerzo lo más minimo, pero he recuperado la confianza y al ir sin miedo consigo mantener un ritmo de bajada superior al de otros corredores que no bajan tan seguros. Alcanzo a Paquito, con quien compartiré muchos kilómetros de aquí a meta. Llego abajo y al atravesar un puente artesanal de madera, me encuentro de nuevo al incombustible Tomás Baños. Un par de fotos para la posteridad, y tras comprobar la fiabilidad de la estructura de madera (si aguanta el paso de un bisonte de 100 kg, como no va a aguantar el paso de 300 esbeltos corzos), enfilo el camino que me lleva a la cuarta cumbre.
El" ingeniero" posando antes de realizar la prueba de carga de la estructura
Atravesando el puente de madera
Paquito siempre "genio y figura" cruzando a 4 patas
Entro en el Faedo y alcanzo el tercer avituallamiento en 3h:49:23. Es increíble la cantidad de tiempo que pierdo en cada parada en boxes. Tengo la sensación que el resto de corredores hacen paradas propias de Formula 1 y en menos de 10 segundos les cambian las 4 ruedas y a mi por el contrario me cambian los neumáticos en Feuvert, que dejas el coche, te vas a comparar a Carrefour, a la hora y media vuelves y todavía te están apretando las tuercas de las ruedas. En fin, es cierto que cambiarle las gomas a un coche no es lo mismo que cambiarle las ruedas a un tractor y además mi deposito de combustible, además de ser mucho más grande que el de un corredor normal, necesita gasóleo agrícola bonificado, lo que dificulta las labores de mantenimiento, pero creo que debo practicar este particular en el futuro.

Arranco la subida a la cuarta cumbre. Ya por los dominios del Faedo, asciendes por una marcada pendiente entre hayas centenarias de porte aristocrático, y sientes todo el peso de los campos magnéticos que te atrapan y te agarran al suelo. Las piernas ya  pesan un montón. decido utilizar el comodín del MP3. Acompaso la respiración, pongo música para ocultar el incremento de la frecuencia cardíaca, agacho la cabeza y tiro para arriba. Por el camino me cruzo con 3 corredores que están abandonando la prueba. Las fuerzas empiezan a escasear y los percances, bien sean por caídas o bien por problemas musculares empiezan a hacer mella en los participantes. Atravieso la escombrera, otro tramo de ascenso por bosque y encaro el tramo final de subida.
Tramo de escalada para coronar el el Pico Picha
Este año para coronar, hay que trepar como un gato y es que esta prueba  es sin duda la más montañera de todas las que disputo a lo largo de la temporada. Corono el Pico Picha en 4h:19:10 y sin tiempo que perder me tiro para abajo. Alcanzo a Paco por enésima vez, ya que el siempre me deja atrás  subiendo y yo le dejo a él atrás  de nuevo bajando (si combináramos nuestras habilidades, podríamos hacer un corredor bastante aceptable). Enfilo el tramo final técnico de bajada  y entro en el Faedo. En ese momento cometo el mayor error de toda la prueba. Me dejo llevar por la euforia, por lo maravilloso del entorno, o por la insensatez propia de quien no conoce sus debilidades, pero lo cierto es que cometo un imperdonable fallo de principiante. He superado ampliamente las 4 horas de carrera, vengo de superar un tramo técnico y complicado y llego con los músculos de las piernas agarrotados y chirriando más que la visagras de la puerta de un desván. Al entrar en un tramo ligeramente descendente, rápido y muy cómodo, me lanzo a correr como un poseso a ritmos próximos a 4':30" min/km con el fin de intentar arañarle 3-5 minutos al crono, sin valorar que dicha temeridad me puede costar la carrera.

Entrando en el cuarto y último avituallamiento
 Llegando al avituallamiento se me sube el cuadriceps/abductor de la pierna izquierda y entro  con el muslo izquierdo que parece la pierna de Cristiano Ronaldo. A parte del dolor que eso supone, me preocupa más la incipiente incapacidad que me ocasiona. Estoy en el km 23 y mi reloj marca 4h:49:35. Mientras repongo fuerzas y trato de estirar lo que humanamente puedo, llega de nuevo el bueno de Paquito. A mi lado hay 2 corredores que están abandonando en ese momento (uno ya estaba cuando llegué y el otro entra en los 5 minutos que estoy parado en boxes). Puede verse la decepción en sus caras, pero posiblemente han tomado la decisión correcta. Ambos arrastran problemas musculares severos, supongo que muy similares a los míos, aunque en su caso desconozco en que grupo muscular concreto. Una de las voluntarias se interesa por mi estado. No tengo palabras para describir el sobresaliente nivel organizativo de esta prueba y el compromiso de absolutamente todos los voluntarios. Me dice ¡vaya como tienes la pierna! ¿que haces?¿te retiras? La respuesta es clara, a 3 km de meta y con  70 minutos de margen, no me saca de la carrera ni la mismísima legión. Harían falta un mandato judicial y 2 patrullas de guardias civiles para reducirme. No es muy racional, ni es lógico, pero está manera insensata  de afrontar los problemas siempre me ha mantenido a flote en los momentos de dificultad y ya tengo una amplia experiencia en lidiar con estas lides. Me ofrecen un enantium y me juego el último comodín que me queda en la baraja. No sé si tomar un antinflamatório será lo más indicado en este trance, pero no tengo mucho más donde elegir. Para ser sincero, degollaría un jabalí con mis propias manos  y me bebería a morro un litro de su sangre si alguien me garantizase que me iba a permitir llegar a meta.

Arranco en compañía de Paco, pero cuando apenas llevamos 150-200 metros avanzados le digo que siga para delante. Las piernas ya han hecho su trabajo, si la cabeza me lleva hasta la cumbre de este 5 pico, el corazón me llevará seguro hasta la meta en la bajada,  así que tras un breve respiro, agacho la cabeza, acompaso la respiración, aprieto muy fuerte un cojón contra el otro (perdón por lo soez de la expresión, si alguna mujer me está leyendo) y arranco cuesta arriba. Esta guerra hay que librarla en soledad, debo subir con pasos muy cortos, evitando giros, saltos, esquivando piedras y avanzando siempre por lo fácil. Cualquier mala pisada o gesto innecesario me puede dejar fuera de combate. pero esta cumbre es muy puñetera, parece que estas llegando y ¡zas! otro quiebro y ves que queda otro tramo. Sigo con mi penoso deambular de lo que yo denomino paso costalero, porque cualquiera que me vea desplazarme puede pensar que  llevo sobre mis hombros un paso de Semana Santa y en efecto así es, arrastro al Cristo de los cien  dolores musculares, perteneciente a la cofradía de Nuestra Señora de los bisontes desamparados. Como buen asturiano, mientras avanzo voy bajando del cielo a tosos los santos que conozco a base de juramentos en Arameo y otras lenguas muertas. Finalmente y tras un titánico esfuerzo corono el Sarguinal en 5 h:17':15" y  ya solo queda el cresteo y la bajada, pero sin cuadriceps este tramo se hace complejo.

Espectacular foto de Issi del tramo final  del Pico Sanguinal
Inicio el cresteo tirando de bastones para descargar las piernas en la medida de lo posible. No pueden quedar más de 2 km a meta, pero voy sin reflejos y aún avanzando con prudencia me caigo un par de veces. Cuando no tropiezo con una piedra, resbalo en una zona de hojas sueltas, hasta que me tengo que poner serio. ¡Me cago hasta en los huesos de tu cornamenta,  Bisonte!. Céntrate que está demasiado cerca de meta para tirar la carrera por el garete,  no pierdas la concentración y tira p'alante, que en plazas perores has toreado. La cabeza vuelve a tomar las riendas de la situación y vuelve a estar todo controlado. Veo el pueblo justo debajo y pienso lo fácil que sería tirarse rodando ladera abajo, pero no es una solución factible, Paso por la Cruz de Hierro en 5h:37':02 y ya presiento el final. No quedan ni 800 metros para meta. Unos 150 metros por delante baja Paquito, pero para mi es imposible cogerlo. Un último tramo de bajada y llego a las primeras casas del pueblo. Momento que aprovecho para tomarme el último respiro, beber mi último bidón de agua (creo que hoy he bebido más de 3 litros) y me quito el chubasquero para entrar en meta luciendo orgulloso las rayas rojiblancas del Pendón de Benavides. La cabeza ya ha cumplido su parte y ahora es el corazón el que me debe llevar a meta. Cojo el sendero que bordea el deposito del agua, a lo leos veo la meta y escucho la megafonia y hago todo lo posible por correr ¡vamos Rubén! sabes que hay una máxima que dice que  en las carreras se sale y se llega a meta corriendo, aunque solo sea por estética. Entro en el pueblo, apenas 200 metros a meta, cuando voy a bajar las escaleras, me encuentro a Paco , se había sentado allí para esperame y entrar juntos en meta. Muchas gracias Paquito, eres un tío cojonudo. Una última instantánea de Tomás y cruzamos la pancarta de meta. Objetivo cumplido.



En meta puesto 241 sobre 259 en meta (300 en la salida) con un tiempo de 5h:52':07", a casi 3 horas  del ganador de la prueba que fue el gran Pablin Villa con un tiempo de 3h:05:54"

Enorme satisfacción pese al titánico esfuerzo final. Valga como referencia que he necesitado 63 minutos para recorrer los 3 últimos kilómetros de la prueba, lo que nos da una estratosférica velocidad de 2,9 km/hora (solamente al alcance de unos pocos elegidos). Otra mano de poker que le gano al diablo en el tramo final de la prueba, pero sigo tensando cada vez más la cuerda y antes o después acabará por romperse.

Una última reflexión personal, una de las escasas ventajas de correr muy pocas carreras al año es que te vuelves extremadamente selectivo y acabas yendo únicamente a aquellos lugares donde te tratan como un rey. No puede ser casualidad que mis tres carreras "sagradas" del año (Alto Sil, Biosfera y Villalfeide) se desarrollen por comarcas mineras. En efecto la gente del carbón, con sus defectos y son virtudes, son gente muy especial. Son unidos, generosos y tremendamente acogedores, si consideran que una carrera es parte del pueblo, ellos se encargan de que los corredores se sientan como en su propia casa. Supongo que hay radica una gran parte del éxito, en una excelente organización, un precioso entorno natural y por encima de ello, un pueblo volcado y una marabunta de voluntarios que se vuelcan en ayudar sin medida. Hoy me voy con la sensación de haber corrido la carrera mejor señalizada y mejor organizada de todas las que he corrido en mi vida y mi obligación es dar las GRACIAS a todos y cada uno de los voluntarios y organizadores por haber sacado adelante una carrera sencillamente sobresaliente. Si la situación lo permite, volveré una y mil veces a correr en Ciñera.

Solo me queda felicitar a ese fenómeno de la naturaleza que es  Pablo Villa. Como le había prometido, le dejé 20 minutos de ventaja en la salida.... y me acabó sacando 3 horas en meta. Sinceramente, creo que me hubiese ganado igual aunque no le hubiera dado ventaja, pero eso es otra historia  y en la próxima no pienso ponérselo tan fácil.


Próxima parada del Bisonte World tour 2015: Travesia de los montes Aquilianos ( 60 Km)



jueves, 19 de marzo de 2015

Carrera por montaña Alto Sil 2015

Estamos a miércoles y verme subir y bajar escaleras es más triste que asistir en persona a la muerte de Chanquete. Mi velocidad de desplazamiento y mi carencia total de movilidad hacen que a mi lado Robocop parezca un bailarín de break dance. Entre amigos y conocidos, y entre risas por lo cómica de la situación,  se suceden siempre los mismos comentarios: "estás muy  loco", "eso que haces no puede ser bueno para la salud", "te estás quitando años de vida", incapaces de comprender en su calidad de profanos, que contrariamente a lo que piensan, estas supuestas "locuras" son las que me dan la vida. Y es que hace ya tiempo que las carreras por montaña se han convertido en la brújula que señala el norte en mi estado de ánimo, y de todas las pruebas,  el Alto Sil es precisamente la más especial. Una vez expuesta esta  breve reflexión , aquí os dejo mi particular visión de la prueba.

Por estos preciosos parajes discurre la Carrera de Montaña Alto Sil (este año sin nieve)
A las 5 de la mañana suena el despertador y me levanto de la cama con la agilidad de una gacela y la potencia de salto de un saltamontes. Por fin ha llegado el día que llevo esperando con impaciencia los últimos 2 meses. Los nervios no me han permitido conciliar más de 3 o 4 horas de sueño la noche previa, pero nada importa. Hoy es mi carrera favorita del año y todo queda en un segundo plano. Los 2 meses que estuve sin hacer casi nada o los 10 días de sobreentrenamiento para intentar arreglar el desaguisado previo ya son historia. Desayuno ligero y arrancamos viaje en la magnifica compañía de  Roberto Dieguez y Cesar Rasta.

A las 8 llegamos a Santa Cruz. Es pisar al aparcamiento y empezar a disfrutar  del espectacular ambiente. Esta prueba es mucho más que una carrera en si misma, o mejor dicho, quizá la carrera solo sea la disculpa y todo lo que se mueve alrededor sea lo realmente importante. Es tiempo para  intercambiar sensaciones con otros corredores y saludos con los múltiples amigos y conocidos que allí se concentran. Recojo la bolsa del corredor y me encuentro con la primera sorpresa. Me ha tocado el dorsal 444 ¡joeer! que número tan pintoresco. No es el 666 que por ser el número de la bestia está reservado al  demonión  Rubén Nembra, pero si parece un número especialmente reservado para un futurible anticristo del trail, una suerte de Little Nicky versión corremontañera (no debemos obviar que el tractorismo es al mundo de las carreras por montaña, lo que el tocino al mundo de la velocidad)

Salida de la prueba en  Santa Cruz del Sil
 Llega la hora de ponerse el uniforme de batalla y como es habitual en mi, entro en el cercao de meta sin mucho margen para la salida. Veo a la mayor parte de los miembros de la Comunidad del Tractor, pero  echo en falta a un miembro insustituible de la misma, Tomás Baños que sigue en el dique seco por culpa de una lesión. Comienza  la cuenta atrás y puedo sentir como la euforia se apodera de mi... 4,3,2,1,  estamos en el aire. Hoy me toca compartir expedición con don Jesús Linares, un autentico espartano, un tío muy grande en todos los aspectos y con el que te lo pasas de miedo . Solo queda desear que los dioses nos sean propicios y que avancemos con viento a favor. Salimos a cola de pelotón y en compañía de los corredores escoba (se ve que en vista de que cada vez hay más tractoristas, la organización ha optado por reforzar la posición de escoba para evitar incidentes). Al poco de salir del pueblo nos cruzamos con Aritz Egea que abandona la prueba en ese momento. Lo primero que pienso es que este año con llegar a meta, ya podré decir que me he pasado por la piedra a uno de los grandes de este deporte. 
Momento en el que adelanto a Aritz Egea (Al fondo y con chubasquero azul)
Primer km de la prueba (ahora a por Zaid Ail Malek)

Voy de maestro de ceremonia con 2 debutantes animosos: Jesus y Laurina Blanco, a los que debo frenar constantemente, recordándoles que esta carrera  es muy larga y el secreto es guardar energías ahora para no llegar al final fundido. Es por ello que subimos el primer pico caminando de continuo,  momento que aprovecho para intercambiar impresiones con Roberto Gonzalez, experimentado montañero, buen escritor e inmejorable embajador  de esta fantástica tierra que es el Bierzo y con quien ya tenía ganas de coincidir. Es lo que tiene practicar tractorismo,  correr  no correré un carajo, pero en carrera tengo más vida social que Carmen Lomana entre la Beautiful People de Marbella.

Bajando de La Chañada por el cortafuegos
 Kuko, Jesús y nuestro particular Hobbit Juan Jose Prieto con el Muro de fondo
Coronamos La Chanada, bajada de vértigo por el cortafuegos, atravesamos el riachuelo y ¡zas! este año toca mojarse los pies a las primeras de cambio. No me hace ninguna ilusión correr casi 30 kms adicionales con los pies mojados por miedo a la formación de ampollas, pero es lo que hay.

Subiendo el Muro
Coronamos el Muro en aproximadamente 1 hora de tiempo. Vamos según el horario previsto y además nos hemos podido juntar la Comunidad del Tractor en su totalidad ( Jesús, Laurina, Veronides, Juan Jose, Kuko y Paquito). Salimos del avituallamiento y según el cuaderno de bitácora, ahora toca correr hasta Páramo del Sil  para evitar problemas con el fuera de control. Arrancamos al trote y nos encontramos con que este año la bajada es por un cortafuegos. Nos tiramos para abajo Jesús y yo y vamos adelantando corredores. Jesús baja como una moto,  lleva buenas piernas y en algunos tramos me cuesta seguirle el ritmo. Llegamos a Páramo, nos detenemos en el primer avituallamiento sólido del día y desgraciadamente nos encontramos con el primer imprevisto serio de la jornada. Jesus se quita el calcetín y descubre que tiene una ampolla considerable en uno de sus talones. Solicitamos la asistencia médica de la Cruz Roja e  intentan solucionar el problema, pero las molestias persisten. Por delante quedan unos 22-23 km y no parece oportuno jugársela con un pie en mal estado, así que Jesús con buen criterio, decide que lo más prudente es abandonar en esta ocasión. ¡¡¡Joder que rabia!!!. Tenía motor, piernas y motivación. Acababa la prueba seguro, pero en esta disciplina los imponderables son mucho más frecuentes que en otras disciplinas deportivas.

Llegando a Páramo del Sil en compañía de Jesús Linares
Saliendo de Páramo del avituallamiento de Páramo del Sil en compañía de Kuko y Paquito
Me despido de Jesús y arranco en compañía de 2 percherones de los mios:  Kuko y Paquito. Apenas a discurrido un kilómetro y medio, cuando en un tramo de pista sin ninguna dificultad, Paquito tropieza con una rama de escoba y cae al suelo. Se levanta y parece una caída sin complicaciones, pero vemos que en la rodilla izquierda aparece un corte. Junto a nosotros se detiene otro corredor (muchas gracias por tan deportivo gesto), saca  un botiquín e  intenta poner unos puntos de aproximación de tela y vendar la herida, pero al final no hay solución posible, la herida es muy profunda y no tienen buen aspecto. Ese corte solo se soluciona con puntos de sutura y mejor desinfectar como dios manda la herida, por lo que Paquito decide que lo más prudente es darse media vuelta y volverse al pueblo.
¡Me cago en el demonio pinto! Estas cosas pueden pasar, pero a este ritmo en lo que queda de carrera  me cargo a la decima parte de mis competidores. Con las 2 paradas por lesión, creo que he desperdiciado gran parte del colchón de tiempo que llevaba acumulado pero es lo que menos me preocupa en este momento.  Arranco en solitario la larga  subida a La Campona y a media subida me encuentro con Jesus Rubial, corredor del Cumbres de Léon al que no conocía personalmente y en compaña de quien haré gran parte de la prueba. Subimos cómodos a ritmo, charlando hasta coronar La Campona. Llegando arriba vemos una gran humareda  y cuando llegamos  al avituallamiento , nos percatamos que es parte de La Cabaña lo que está ardiendo. 
Coronando el alto de La Campona
Nos tiramos para abajo camino de Primout en un tramo muy rápido de descenso. Para bajar bien hacen falta 2 cosas: piernas y confianza y hoy parece que las 2 cosas acompañan. Bajo a buen ritmo con Jesus a mi espalada hasta cruzar la portilla y entrar en esta preciosa aldea semiabandonada de Primout.
Este es mi avituallamientop preferido, asi que toca parada larga en boxes. Tiempo para hablar con los amigos gallegos del Coutadas Trail Team con los que ya había coincido el año pasado y existe muy buen feeling, para beber vino a morro de una bota y para estirar con calma.


Entrada a la preciosa aldea de Primout
Salgo del pueblo tras 5 minutos de parada y me adentro en el camino que bordea el río. Este es mi tramo favorito y voy con ganas de correr. Arranco a ritmo alegre y para poder motivarme intento superar al mayor numero de corredores posibles. Este año la parte inicial  está mucho mejor que en ediciones anteriores. A medida que voy avanzando empiezan los tramos de río y este año hay zonas  que parecen manglares, troncos atravesados en el suelo, que debo pasar casi reptando como una culebra, ramas que cuelgan hasta el suelo casi como lianas, lo cierto es que poco a poco voy perdiendo ritmo y empiezo a notar cansadas la piernas. Finalmente alcanzo La Braña de Santa Cruz . Ya llevo 4 horas de esfuerzo y soy un tractor eléctrico con escasa autonomía (una especie de Renault Twizy a gran escala y en versión maquinaria agrícola), por lo que soy plenamente consciente que se está acabando la fiesta

Cruzando el río en la Braña de Santa Cruz

Parada muy rápida en la cabaña, cruzo  las aguas heladas del río, 500 metros de falso llano descendente, giro a la derecha  y arranca la ascensión al Pico Negro.

Tramo final de ascensión al Pico Negro (foto de Rubén Fueyo)
No creo llevar ni 250 metros de subida, cuando noto sensación de frío y decido pararme para beber y abrigarme con el chubasquero. Un breve  respiro y de nuevo a la batalla. Voy muy atrancado de piernas y no tengo ninguna frescura. Muscularmente ya voy muy justo, pero no queda otra que agachar la cabeza, apretar muy fuerte los machos y tirar para arriba. La subida se me hace muy larga y voy con amago se calambre en la parte interna de los muslos de ambas piernas, pero finalmente consigo coronar. Ya solo queda la bajada hasta Santa Cruz, pero las 3 ediciones previas siempre he cascado en este punto. Sin pensarmelo demasiado me lanzo cuesta abajo y utilizando el argot ciclista, digamos que tengo mi "minuto bueno" y bajo como un obus. El espejismo dura aproximadamente unos 500-600 mestros que es lo que tarda en encenderse el piloto rojo en el  cuadro de mandos. GAME OVER BISONTE, te acabas de quedar completamente sin piernas. Los cuadriceps, que ya están hasta el tuétano de empujar mis 98 kg durante casi 30 kms, deciden que hasta aquí han llegado y se declaran en huelga. Hay que evitar dramas inecesarios, esta situación ya es de sobra conocida y se como enfrentarme a ella, a tirar de bastones,  paciencia en las bajadas y a tratar de correr en los escasos tramos llanos o ascendentes.

Comenzando el descenso del Pico Negro. Foto gentileza de Rubén Fueyo
Llego a La Collada y repito el ritual de todos los años. Procuro beber aunque ya no tengo sed, estiro cuadriceps y de nuevo cuesta abajo.  Tras el corto tramo inicial por medio del bosque de robles, cogemos el camino que nos baja hasta el pueblo. En este momento invento una nueva modalidad de bajada a la que vamos a denominar "descenso alpino al estilo Heidi". Apoyando todo mi peso sobre ambos bastones, que a su vez van desplegados en su máxima longitud, voy dando saltitos con las piernas prácticamente estiradas. Menos mal que voy solo y no llevo ningún competidor cerca, porque me podrían denunciar ante la FEDME  por atentar contra la estética más elemental de este deporte. Menuda tragicomedia griega que estoy interpretando, un drama  para mi y una comedia  para cualquiera que me pudiese ver desde fuera. Lo cierto es que mi ángel de la guarda trabaja a destajo, porque aunque tropiezo 3 o 4 veces, evito acabar en el suelo y eso que a estas alturas de la prueba ya tengo menos reflejos y voy con menos luces  que Belén Esteban. 

Tramo final de la carrera a la que yo denomino "La ciénaga"
Seguimos bajando y entramos en lo que yo denomina la "ciénaga", menuda emboscada nos tiene preparada Lolo Diez. Un tramo de agua, piedras y con el barro por los tobillos. No ves ni por donde pisas, incluidos un par de cruces ciegos de ríachuelos con agua helada.Con la refrencia de otros años, intuyo que la meta ya no está lejos y aprovecho para aplicar técnicas de automotivación "vamos Bisonte, que ya tienes el poker de Alto Sil al alcance". Trato de correr y más por orgullo que por ganas lo consigo. Es importante realizar el esfuerzo para enseñar a las piernas y a la cabeza a sufrir y a no dejarse llevar tan cerca del objetivo. Entro en el pueblo con la intención de acabar corriendo, pero ¡uff! no hay motor, 50 metros andando y de nuevo al trote  que en meta hay que entrar corriendo siempre por ética y por estética. Finalmente cruzo la pancarta de meta, mientras el speaker me llama por mi nombre y recuerda mi contribución al mundo del tractorismo leonés. No deja de ser una bobada, pero a mi me hace mucha ilusión. Supongo que cubre esa pequeña (o no tan pequeña) cuota de vanidad que todos tenemos.

Este año he completado los 32 km de la prueba y los 3800 metros de desnivel total en el puesto 346 (sobre 403 corredores en meta) y con un tiempo de 5h:15':21", a la friolera de   2h:24':46" segundos del ganador  Alfredo Gil Garcia.

Con Ramón Fidalgo en meta
Unos minutos para recobrar el resuello y entramos en el equivalente al Tercer tiempo del rugby. Es momento de saludar a muchos conocidos, de intercambiar opiniones con otros y de conocer a algunos corredores a los que finalmente les consigo poner cara Isi photos, Carlos Sahelices, Miguel Bernardo, Eduardo Robledo  o Ramón Fidalgo (menudo carrerón que has hecho hoy máquina).

Queda la paella en compañía de un nutrido grupo de corzos leoneses: Raulín Alvarez, Javi Pascual, Sergio Natal, Alex Santos, Roberto Dieguez. ¿no dicen que en esta vida se pega todo menos la hermosura? pues a ver si se me pega algo y empiezo a correr un poco más rápido.  Viaje de vuelta, enroscado y acalambrado como pocas veces.

Un año más  y para finalizar este relato, ya solo queda felicitar a Lolo Diez y a todos y cada uno de sus colaboradores. Esta prueba es un autentico lujo y para mi es un orgullo poder formar parte de ella año tras año. La vida da muchas vueltas  y un año es muy largo, pero si los dioses celtas y el sistema de inscripción así lo quieren, espero poder estar aquí el último domingo de invierno del año  2016 para tratar de completar mi quinto Alto Sil consecutivo...eso si, el año que viene intentaré venir en mejores condiciones y tengo que bajar de 5 horas por lo civil o por lo criminal.

Próxima parada del Bisonte World Tour 2015: Biosfera Trail

Nos vemos corriendo por montaña,


Distancia: 32 Km
Desnivel acumulado: 3.800 m
Altura máxima: 1.620 m
Altura mínima: 780 m
Sendero, cortafuegos: 60%
Pistas forestales (en deshuso): 35%

martes, 10 de marzo de 2015

Camino del Alto Sil 2015



El Bisonte del Carbayedo camino del Alto Sil 2015


Aristoteles fue sin lugar a dudas uno de los filósofos más influyentes y brillantes  de la antigua Grecia. En el siglo IV A.C enunció su postulado sobre ética, en el cual afirmaba que la virtud en las personas, se encontraba en el Mesotes, también conocido como justo medio Aristotélico y que no era otra cosa que  un termino medio, armónico o virtuoso, entre conductas extremas o desmedidas. Dicho de otra manera el "Valor" es un justo medio o un equilibrio entre 2 valores extremos "la temeridad" y "el miedo".

Por suerte o por desgracia, mi sangre y mi acervo cultural no proviene de la Grecia clásica , si no de pueblos celtas del norte, pueblos bárbaros más dotados para la guerra que para el arte o el comercio,  quizá eso pueda explicar porque extraña razón en  6 semanas apenas fui capaz de correr 70 km y en los últimos 10 días, poseído por el espíritu de Forrest Gump, haya sido capaz de recorrer 101 km. Quería llegar al Alto Sil con las patas duras y voy a llegar con las piernas pesadas  como ruedas de molino.

Gracias al señor Roberto Dieguez, por sus consejos y por darme el empujón que necesitaba  en el momento justo para poder arrancar. Ahora ya está todo el trabajo hecho, me quedan 4 días de descanso para asimilar la infame galopada y confiar  que los viejos dioses celtas de mis ancestros estén de mi parte en la Sierra de Gistredo.

Sin alrades, pero confíorn  que este año el Bisonte del Carbayedo  no le va a dar mucha guerra al corredor escoba.

Nos vemos en Santa Cruz

Perfil Alto Sil 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

Haciendo la culebra

Diez  días exactamente es lo que me duró este año la ilusión por realizar una buena temporada. Exactamente el tiempo que  tardé en disputar la Transacandamia. Al final paradójicamente, un buen resultado acabo resultando un mero espejismo en las cálidas arenas del desierto deportivo por el cual transito desde hace tiempo.

En 2 semanas llega mi carrera favorita del año y las expectativas no son muy halagüeñas. Apenas 7 entrenamientos en 6 semanas (unos 70 km acumulados) es un bagaje muy pobre para practicar una disciplina deportiva donde el entrenamiento representa el 80% del resultado final. NO hay JUSTIFICACIÓN, NI DISCULPA posible. Ahora toca meterse la pechada y tratar de arreglar en apenas 14 días lo que no fui capaz de hacer en las seis semanas previas, y para ello previamente debo derrotar a la apatía, la desgana, la desmotivación y todos esos demonios interiores  que a veces nos invaden y nos desvían de nuestros objetivos

Llega la Carrera de Montaña del Alto Sil y la experiencia me dice que el sufrimiento y la diversión van estrechamente ligadas en una prueba muy dura y al mismo tiempo muy especial para mi. En cualquier caso y apelando a la heroica como es habitual, trataré de llegar  a meta  aunque sea convertido en culebra, es decir, arrastrándome y reptando como la modelo de la foto. Así que ya sabéis, si veis una culebra a royas rojas y blancas (me distingo de otras culebras por mi reconocido uniforme de rayas), no la piséis y tratar de animarla a muerte, porque soy yo y me van a hacer falta todos los apoyos posibles.

Nos vemos en Santa Cruz del Sil





viernes, 16 de enero de 2015

Transcandamia 2015

Por cuarto año consecutivo comienzo la temporada corriendo la Transcandamia, una prueba diferente y difícilmente clasificable que se encuentra a medio camino entre un cross alpino y una carrera de montaña al uso. Lo cierto es que me gusta esta prueba, o para ser más precisos me encanta. El 90% de mis entrenamientos discurren por algunos de estos parajes, y  en algunos senderos me conozco de memoria la distribución de los obstáculos y hasta la posición de las raíces de muchos arboles, por lo que se podría afirmar que corro literalmente en casa. 

Tras 3 largos años practicando tractorismo a un nivel muy alto (lo que viene a ser llegar en las proximidades del corredor escoba), creo que  algo ha cambiado en  esta edición. No se si influenciado por 3  buenos entrenamientos en diciembre, uno de los cuales fue en compañía de un fenómeno del trail como es  Oriol Barrrera, pero lo cierto es que vengo con ilusión por  hacer algo más que limitarme a llegar a meta. No se lo que me deparará la prueba, si me fallaran las piernas a nivel muscular como es habitual, o si acabaré fundido y tirado en una cuneta como muchos de los los participantes del Rally Dakar, pero lo cierto es que salgo con la intención de dar un pequeño salto de calidad y llegar a mitad de pelotón, lo que implica la nada sencilla misión de superar a otros 250 corredores.
En la salida con los compañeros del Club Maratón Benavides
En la salida frío, nervios y una larga espera mientras por megafonía un caballero nos tortura con una breve (que resulto no ser tan breve) elocución sobre la  historia de los pendones leoneses. Finalmente empieza la cuenta atrás y la carrera sale lanzada. Los primeros 150 metros vallados, con público a los lados  y flanquedaos por los pendones del alfoz son sencillamente alucinantes. No recuerdo haber salido tan rápido en una carrera desde categoría promesa y de eso hace ya más de 15 años. 
Primeros 200 metros de la prueba
Por ambos lados me van adelantando constantemente  galgos,  no obstante tengo la sensación de estar corriendo muy rápido y eso a pesar de que en algunas zonas sombrías la carretera tiene placas de hielo y hay que ir con prudencia. Mientras corro, voy manteniendo  un interesante debate interno y me repito constantemente el siguiente mantra  "no mirés el reloj Rubén, limitate a correr y olvídate del tiempo" y en esas estoy cuando de repente suena pipipi, pipipi y el corredor que llevo al lado le dice a su  compañero "primer km en 3':43". ¡Buafff! ¡la virgen! estoy corriendo a 16 km/hora cuando mi ritmo en este tipo de carreras oscila entre los  5 y 6 km/hora. Entre el frío, las dudas y  la velocidad se ve que algún cable se me afloja en la cabeza y el cerebro me hace click. A partir de ese momento  me sucede como en los dibujos animados, cuando  a los personajes se les aparece un ángel y un diablo y les van aconsejando que hacer, lo que sucede es que a mi los que  se me suben a los hombros son  un mecánico de tractores de Villablino y el ingeniero de pista de Fernando Alonso en Ferrari. A partir de este momento la locura se apodera de mi. El primero en contactar conmigo  es el mecánico: "¡cagu'n mi mantu! Que nun yes el camión de Antonio Albacete ¡ho! frena ya que-y vas a quemar el motor al tractor", a los 10 segundos es el ingeniero el que toma las riendas " Push bisonte, push, you are faster than Pablo Villa". Uno hablando en leonés y otro en inglés, uno mandando frenar y otro acelerar, así vamos mal chavales, a este paso no llegamos ni al aeródromo. ¿ Y a  quien le hago caso, al cenizo del mecánico o al fantasma del ingeniero? Nada Rubén, a estos 2 ni puto caso, tira de sabiduría popular  y "ante la duda la más tetuda", mantén el ritmo y hasta donde buenamente llegues. 

Km 2 de la prueba
A los 2,6 km y tras bajar unos 500 metros por pista, nos encontramos con el primer subidón de la carrera. Miro a mi compañero de Equipo Mario  que va a mi lado y le digo que se acabo el calentamientos y que  aquí empieza la Transcandamia. 

Primera subida de la Transcandamia (ya en el interior de los Pinos)
Coronamos el primer repecho, cogemos un estrecho sendero, una  bajada muy rápida, una subida pronunciada y llegamos a la pista del aeródromo.

Subida que conduce a la pista del aeródromo
 Pista llana y para correr muy deprisa ¿y ahora que Rubén?¿aflojamos o seguimos rápido?¡Ummm!  ¿A que hemos venido bisonte? A jugar....pues que leches, juguemos.  Usa el comodín del público y a por todas. Decidido,  seguimos a fuego y que dios reparta suerte. Bordeamos el aeródromo y entramos en una bajada larga, tendida y muy rápida que te lleva  hasta los pies del Portillín. Por radio me llama el mecánico "Camín xeláu, precaución y vete polo segao figura" , hombre por fin  un mensaje coherente. Muchas gracias socio. He bajado por esta senda cientos de veces y generalmente suelo bajar como si escapara del mismísimo diablo, pero efectivamente hoy  el camino sin estar muy mal, presenta tramos con hielo y es mejor ser conservador, por lo que bajo reteniendo y no lanzo mi peso como en otras ocasiones , pero aún así consigo adelantar a unos cuantos corredores. Llego abajo, paso junto a Moja y soy consciente de que se acabo la fiesta.
Llegando a los pies del Portillín
Mensaje del ingeniero "Be carefull, red light in the control panel, the motor is overheated"
Gracias fenómeno , pero  para saber que el motor va sobrecalentado no necesito a ningún ingeniero de Ferrari. El Garmin marca 5,6 km y 27'45" (4':58" minutos/km) estoy corriendo el doble de rápido de lo habitual ¿como va estar el motor? si lo raro es que no haya explotado ya.

Empieza la subida, y  toca caminar mucho y cuidar piernas que todavía queda un mundo a meta . Y entramos en la parte más guapa del recorrido. Una sucesión interminable de bajadas de vértigo, subidas para dejarse las uñas y preciosos senderos entre pinos,  incluida nuestro particular tramo de  Spartan Race en versión  leonesa, la subida conocida como Senda de los Leñadores.

Senda de los leñadores
Agachate y pasa por debajo de 2 troncos, ahora estírate y salta un tronco a un metro del suelo estilo hipico, sin darte cuenta coronas un tramo, de nuevo  bajada rápida por el borde de un terraplen y llegamos a la parte más baja del recorrido, apenas 500 metros llanos y mensaje por rádio "box, box, box in this lap", a 100 metros aparece el primer avituallamiento del día. Parada muy rápida, el agua está helada y quema la garganta. apenas 2 -3 tragos y para arriba por la empinada cuesta del mirador. uffff!!! en lo alto de cada cuesta hay gente animando sin cesar "animo bisonte""vamos Rubén"" arriba tractorista" ¡joerr! de verdad que me suben en volandas.

Una de las múltiples subidas en la zona de los toboganes
Otra panóramica de la misma cuesta
Cada uno que baje como pueda
Tramo pronunciado de bajada 
Otro tramo de subida para dejarse las uñas
Tramo técnico de bajada en la cuesta de las culadas
Para arriba voy perdiendo posiciones y para abajo no soy capaz de recuperarlas porque los senderos son estrechos y aunque los que me preceden llevan menos ritmo que yo, no es fácil adelantar en este tipo de terreno, un mínimo error de calculo y estás fuera de la carrera. "Nun hai prisa Bisonte, cuida los neumáticos que tamos lloñe de meta" gracies mecánico, vamos por el buen camino. Por los sombrios senderos han pasado ya muchos corredores, en algunas zonas empieza a aparecer el barro y las zapatillas empiezan a presentar problemas de adherencia. ti,ti,ti,ti  nuevo mensaje del ingeniero  "Be carefull man, oil on road" ¿aceite? pero de que universidad vienes figura, como no vaya perdiendo aceite alguno de los de delante, a esto en Léon lo llamamos Barro y se forma cuando la vegetación  desaparece de zonas húmedas y con terreno arcilloso, ahora vas y se lo cuentas a tus compañeros de master. Abandonamos los pinos y entramos en Las Lomas por la pista que lleva a la Candamia. Ya  quedan solo  unos 9 km a meta. Un  par de subidas duras, la complicada bajada del cresteo y la ya archiconocida cuesta de los perros.

Preciosa imagen del cresteo con la ciudad de León al fondo

Otra panorámica del cresteo
Me obligo a correr en los tramos de transición para recordarme que este viejo tractor tiene más de 2 marchas. Subimos la cuesta de los perros y casi llegando arriba me  encuentro con Javier Fernández "el presi" del Cumbres de León que está encaramado en un alto como un muflón pirenaico. Un último esfuerzo y estoy en la meseta de Las Lomas. Por delante unos 6.5 km para correr y un ultimo km para sobrevivir. Intento correr pero las piernas no responden. Estoy a punto de darme la vuelta para buscar los gemelos y los pulmones que se me han quedado en esta ultima subida, pero me conformo con agachrame para apretar  los cordones de las  zapatillas y recobrar el aliento. Nada,  las piernas siguen sin responder, es una sensación extraña, como si corriera con retardo o con las piernas de otro.

¿Que le pasa a mis neumáticos mecánico? " Parez que tienes  blistering en les ruedes del tractor, trata de mantenete en pista y nun dexes de correr" O.k,  entendido jefe, sigo tus instrucciones. Bajada rápida hacia Puente Castro, comienza subida y nuevo mensaje de radio "box, box, box in this lap". Efectivamente segundo y último avituallamiento del día,  a los pies de la subida al deposito de agua. Aprovecho para ingerir alimento solido y sin dilación a pista de nuevo. Poco a poco obramos el milagro, las piernas vuelven a responder y mejoran las cosas. Por primera vez en casi toda la prueba soy yo el que adelanto corredores y no viceversa ¡subidón de moral!. Comenzando la subida a las antenas y  empieza a sonar la BSO de Conan en mi MP3, mensaje  por radio " Aprieta los dientes bisonte y da-y duru. Failo pol espiritu de Jorge Sanz" ¡Ostras!, pura magia, me imagino la escena inicial de Conan el Barbaro, con el pequeño Jorgito y el saqueo de su aldea y es que si me dan una espada lío la  de la San Quintín.  Llegamos a las antenas (punto más alto de la prueba), atravieso el sendero de pinos y último tramo del día para corrrer  (1'5 km prox). Empiezo a ir cada vez más rápido 4':27"... 4':08".... 3':57" min/km (y eso que voy con 18 km en las piernas) ¡esto mete miedo por la cabeza! ,me siento como Vin Diesel en el papel de Toreto conduciendo un coche tuneado en "fast and furious", es como si a este viejo  tractor le hubieran activado el botón del oxido nitroso.  Un poco  más abajo y cuando apenas quedan 2,5 km a meta, alcanzo  al gran  Rubén Nembra , uno de esos tíos que merecen la pena y que son una institución en el trail asturiano.

Coronando la cuesta de los chalets
Bajamos la cuesta del mirador (este año sin chocolatada), subimos por la pista  que conduce a  los chalets y para rematar bajada muy rápida por el cortafuegos. 

Tramo intermedio del cortafuegos
Posando para Luis Angel de Media Maratón León

Bajando al galope el tramo final del cortafuegos

Cruzando la pista, antes de encarar la subida final camino de la Anibalada
 Por primera vez en cuatro años llego abajo sin calambres (un  milagro), un ultimo arreón y sin tiempo para pensar,  me veo entrando en el sendero de las raíces que te conduce a la puerta del mismísimo  Mordor. Ya se escuchan el cencerro y  las voces de la gente de fondo, y los musculos se tensan preparandose para la gran  batalla final. De repente giras a la derecha y te das de bruces con la ya archiconocida Anibalada, cuna de alguna de mis mejores "gestas" deportivas. Ufff!!! toda esa gente arriba animando y lllamandote por tu nombre. No se si queda algo en el deposito de gasolina, pero esto hay que subirlo aunque  sea por eso tan asturiano de esto "lo hago por mis cojones".

Este año la Anibalada tiene 3 tramos claramente diferenciados: primero una subida vertical con cuerda, un segundo tramo de transición de "falso llano" con un repechín final y por último una subida estrecha y vallada con la linea de meta al fondo.
Mario Rego subiendo el primer tramo de la Anibalada
Coronando el primer tramo de La Anibalada
Comenzamos el tramo inicial,  unos 5 metros a gatas hasta agarrar la cuerda, agacho la cabeza, concentración para evitar sustos  y para arriba sin mucho estilo. En esas estoy cuando sorpresivamente  por detrás sufro el ataque de una "mosca cojonera".  No se si es porque los bisontes tenemos los huevecillos pequeños, redondos y pegados la culo como los tigres y son una especie de reclamo o sonajero en las cuestas pronunciadas para aquellos a los que precedes o  por el contrario la razón es que  los fotógrafos de la cumbre, en busca de una instantánea mítica que les garantice un Pullitzer,  han contratado sicarios deportivos cuya misión última es desconcentrarme para que la vuelva  a liar parda como el año anterior, pero lo cierto es que  cada 2 pasos noto que una  mano inocente me toca los genitales, me giro con un movimiento grácil y descubro que el artista y creador de esta  performance  resulta ser el demonión de Nembra, genio y figura hasta la seputura. ¿Serás castrón paisanu? Me da la risa floja  y  así no hay dios que se concentre. Aún con todo consigo coronar y afronto un falso tramo llano (por decir algo) que a estas alturas ya se encuentra  en bastante mal estado.

Segundo tramo de la Anibalada

Segundo tramo de la Anibalada una vez han colocado la segunda cuerda
 Llega un momento en que las pezuñas ya no me agarran absolutamente nada, las piernas se bloquean y soy incapaz de avanzar ni un solo paso. Oigo a Ivan Losa decirme  que le de la mano,  que me ayuda a subir, pero  tengo miedo de llevármelo conmigo para abajo (son 96 kg a remolcar y para eso hacen falta una grua). Al final le hago caso y literalmente me sube al peso (muchas gracias maestro). Poco después de pasar, me enteré que la organización con buen criterio,  había tirado una  segunda cuerda  para superar este tramo.  Por fin salto un ultimo tronco que está tirado en el suelo  y enfilo la tercera y última parte de la Anibalada. Me pasan 2, 3 y creo que incluso un cuarto corredor, pero lo cierto es que me da lo mismo, mi guerra es otra diferente. Apenas 25-30 metros me separan de la pancarta de meta  y un estrecho pasillo bordeado por vallas y repleto de público es mi particular pasarela Cibeles..

Pablo Villa afrontando los últimos metros de la prueba
Subida final, a escasos 20 metros de meta
¡Vamos bisonte!¡Un último esfuerzo! Agacho la cabeza, manos a las rodillas y para arriba con el deposito en reserva. Ya no hay de donde tirar, pero no hace falt., son los gritos y los ánimos de la gente los que te suben. ¡uffff! Se te ponen los pelos como escarpias, si esto es  así,  no me quiero imaginar lo que puede ser Zegama.

Una última zancada y estamos arriba, apenas a un par de metros me separan de la meta. Me detengo,  miro atrás y decido esperar al señor Rubén Solis. En el  nivel en el que yo me muevo,  los puestos y los tiempos carecen de mayor trascendencia, son las experiencias y momentos como este los que perduran en el recuerdo y los que le dan sentido a este deporte. Llega el demonión nos fundimos en un abrazo y entramos  juntos en meta.

Entrada en meta con el gran demonión de Nembra
Estoy literalmente fundido, desconozco puesto y tiempo, pero no me importa, porque hoy me he vuelto a sentir corredor por un rato Unas palabras con otro grande Oriol Barrera (cuarto en meta) y finalmente sale la clasificación y escucho las voces interiores de mis 2 compañeros  de aventura en el día de hoy"bravo, bravisimo Bisonte, Weldone" "ta fechu collaciu, ta fechu"

Quería llegar a mitad de grupo en el puesto 250 y Al final he conseguido una  digna posición 145  (sobre 500 inscritos y 434 corredores en meta), con un tiempo para completar los 21 km y superar los 2008 metros de desnivel acumulado (1004 positvos y 1004 negativos) de 2h:20':48" a solamente 48.48" minutos del ganador que fue el fenomeno de  Pablín Villa con un tiempo de 1h:38.00". Y digo solamente porque  aunque 48 minutos son un mundo, no es nada   para alguien que suele llegar a entre 2h:30 y 3 horas del primero generalmente.

¿Y como acabamos esto? Con unas cuantas reflexiones:

1.-  Lo primero dando las GRACIAS A TODAS Y CADA UNA de las personas que han colaborado como voluntarios y/o como parte de la organización  para que este fantástico proyecto que es la Transcandamia haya salido adelante y a todos y cada uno de los que habéis estado animando a  los corredores por esos terrenos silvestres de los Pinos. No sabéis lo que se notan esos gritos de ánimo cuando las fuerzas flaquean. Para mi ha sido una experiencia única recibir los ánimos y sentir el cariño de tanta gente (muchos que ni siquiera tengo el gusto de conocer), si hoy me he sentido especialmente orgulloso de ser uno más en  esta fantástica  tierra y de representar a esta ciudad es gracias a vosotros

2.- Un lujo haber podido  conocer en persona  por fin a Franchu, otro de esos caballeros que merecen la pena y que trabajan mucho y bien de manera desinteresada en favor del atletismo leones. Sin Running León y sin Media Maratón León, no es posible entender el mundo de las carreras populares en esta tierra.

3.- A titulo personal me voy de esta prueba con unas sensaciones estupendas. En lo personal desbordado por todo lo vivido y en lo deportivo muy  contento por  comprobar que puedo aspirar a algo más que acabar carreras. Veremos si lo de hoy solo ha sido un mero espejismo o por el contrario soy capaz de mantener esta progresión a futuro. Parafraseando al Neil Amstrong "hoy ha sido un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto (de calidad) para el bisonte"

4.- Una última reflexión, esta prueba es una mina y tiene un potencial enorme. Es diferente, es dinámica y se desarrolla a las afueras de una ciudad de 150.000 habitantes. El potencial es inmenso  y hoy ha quedado sobradamente  demostrado. A ver  si por una vez en esta tierra, organizadores, corredores, medios de comunicación y esponsors unimos fuerzas y le damos un empujón entre todos a la prueba.  Parece una salvajada querer compararla  con  Zegama y a día de hoy lo es, pero con semejante progresión ¿quien sabe lo que sucederá a futuro?  dejémosla crecer y veremos hasta donde son capaces de llevarla los chicos de Interval.

Próxima parada a priori: ALTO SIL (mi carrera favorita de la temporada)