Siempre hay carreras que nos gustan por encima del resto y en mi caso no me cuesta reconocer que siento una especial predilección por esta prueba, por múltiples razones como el precioso entorno en el que se desarrolla, el diseño del recorrido, la fantástica organización y por encima de todo por el ambiente de la prueba y la implicación de los vecinos y voluntarios de Villalfeide, que consiguen que sientas como en casa desde el primer momento que pisas el pueblo.
A las 9 de la mañana y tras guardar un respetuoso minuto de silencio en memoria de Miguel Ángel Pérez ( montañero leonés recientemente fallecido en el K2), arranca la prueba. Por delante 28 km de distancia y 3500 metros de desnivel acumulado. Salgo con el único objetivo de completar la prueba en las 5 horas de tiempo límite que ha estipulado la organización.
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Salida de la prueba en compañia del corredor escoba |
Arranco muy despacio y en compañía del corredor escoba. No me he levantado con buen cuerpo y tengo dudas razonables sobre como va a responder mi organismo a lo largo de la prueba. Primer kilómetro muy cómodo y en descenso, cruzamos un par de puentes y en seguida comenzamos la primera
ascensión del día. Por una cómoda senda ascendemos la cara norte del Cueto Salón, en el km 4 y sin llegar a tocar cumbre, te desvían y
comienza la bajada por una antigua escombrera de apenas 30-50 metros de longitud,
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Surfeando cuesta abajo en la Escombrera |
para a continuación entrar en un bonito sendero que discurre por un bosque de robles y hayas. La bajada
carece de dificultad técnica y se puede correr deprisa, pero mi objetivo es administrar fuerzas por lo que procuro ir a medio gas.
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Primera bajada de la prueba |
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Primera bajada de la prueba |
A unos 500 metros de Villalfeide me encuentro con el
aventurero leonés Jesús Calleja que va caminando en solitario. Por compañerismo y como haría con cualquier otro corredor, me detengo un segundo para preguntarle que tal se encuentra y tras confirmarme que se encuentra bien, sigo mi camino para tratar de completar mi particular "desafío extremo". Mientras me alejo no puedo dejar de pensar en lo caprichosa que es la vida y lo complicadas que son las carreras por montaña en ocasiones. Este caballero lleva años asumiendo importantes riesgos por algunos de los parajes más inhóspitos del planeta y nunca le sucede nada y casualmente va a sufrir un percance a menos de 40 km de su casa y en una bajada sin apenas
dificultad.
En el km 7,5 se realiza el primer paso por el pueblo de Villafeide (primer control de paso). Pasó por debajo del arco de meta en 1h:02':30" (con 27 minutos de margen sobre tiempo límite) y me sorprende encontrarme con el bueno de Paquito de La Bañeza, genio y figura del trail leonés. En su
grata compañía discurrirán los siguientes 4 km de la prueba, hasta coronar la segunda subida de la jornada, momento en el que aprieto al entrar en en mi tramo favorito de la carrera. Se trata de un estrecho sendero ligeramente descendente que atraviesa un tupido bosque de robles. Este año
voy completamente en solitario, por lo que puedo correr a muy buen ritmo y disfrutar como no había podido hacer en ediciones anteriores. Tras un kilómetro y medio, salimos del bosque, giramos a la derecha y cogemos la amplia pista que nos baja de nuevo al pueblo. Dejo que la gravedad realice su trabajo, y bajo a muy buen ritmo, llegando de nuevo al pueblo de Villafeide en 1h:49':02". Un pequeño descanso en el avituallamiento liquido y comenzamos la subida al coloso de la jornada: el Picu Polvoreda. Por delante tenemos que ascender unos 1000 metros de desnivel positivo en apenas 4 km de distancia ( lo
que equivale una pendiente media del 25%) y ya llevamos 16 km de castigo en las piernas lo que nos da idea de la dificultad del proyecto.
El
tramo inicial de subida lo realizo primero en compañía del Mediático Juan Jose Prieto, luego de Jesus Linares y finalmente de Arcadio Sanchez, y con esta buena compañía se hace muy cómodo el ascenso hasta llegar el avituallamiento de La Peñica, donde se encuentra el segundo punto de control de paso. El Garmin marca 2h:09':46" (35 minuto de margen sobre el tiempo límite), mucho mejor de lo esperado y lo más importante es que aparentemente no voy muy castigado. Aquí toca parada larga en boxes y mis 3 compañeros de viaje se
van por delante. Hoy no puedo ingerir geles, barritas energéticas, bebidas isotónicas, ni otros alimentos sólidos, por lo que debo reponer fuerzas únicamente a base de agua, un puñado de frutos secos y algún trozo de plátano. El calor empieza a apretar, por lo que decido llevarme una botella de agua y sin más dilación arranco los durisimos últimos dos km de ascensión en soledad. A ver como me arreglo para llevar los 100 kg del bisonte hasta la cumbre de la montaña sin que las piernas me monten un referéndum de independencia a media subida.
La subida es constante, muy dura y sin apenas descansos, no obstante voy ascendiendo relativamente cómodo
y con buenas sensaciones. Supero el
descansillo que hay aproximadamente a 1500 metros de altura y enfilo los últimos
500 metros verticales hasta cima, que ahora si se me empiezan a hacer cada vez más difíciles. El paso empieza a ser cada vez más cansino y no veo pasar las distintas cotas ¡ufff! 1600, 1700, 1800 metros de altitud... las piernas pesan un montón, puedo escuchar cómo me late el corazón, como se me acelera la respiración y sigo sin ver cumbre, hasta que supero la cota de los 1950 metros de altitud y a unos 200-2500 metros de distancia puedo ver la bandera de León que esta e la cumbre, entre el subidón de ver cumbre y los ánimos de Tomas Baños, me vengo
arriba y asciendo los últimos 30 metros corriendo. Típica fanfarronada asturiana, que sirve para posar en las
fotos y para malgastar las escasa fuerzas que van quedando.
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a unos 100 metros de la cumbre del Pico Polvoreda |
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a 20 metros de la cumbre |
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Coronando el Pico Polvoreda |
Alcanzo el vértice geodésico de la cumbre a 2.007 metros de altitud y supero el control de paso en 3h:13':00 (47 minutos de margen sobre limite de paso). Tengo la sensación de que la carrera ya la tengo en el bolso y no deja de ser un pensamiento peligroso cuando todavía queda un mundo hasta meta.
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Cumbre del Pico Polvoreda a 2.007 metros de altitud |
Comienzo la bajada y es un deja-vú del año anterior. Apenas necesito 50 metros para darme cuenta de que me he quedado sin cuádriceps. Todavía me quedan más de 1.000 metros negativos por superar y por un terreno muy técnico en determinados tramos. Me paro a estirar en un peña y como ya tengo el titulo de "experto en gestión de finales de carreras sin piernas" me hago a la idea de que tocará sufrir. A media bajada me supera Juan Jose Prieto que baja como una moto a la caza de Veronides. Me la tenía guardada el muy mediático desde la Batallona y hoy se está desquitando con creces. Baja como un autentico corzo ¡que bestia!.
En el último avituallamiento del día me empiezo a notar muy cansado. No es que muscularmente vaya justo, es que se empiezan a encender pilotos de aviso por todo el cuadro de mandos. Llegamos abajo y comenzamos la última subida del día. Es apenas una colina con 100 metros de desnivel positivo y por pista en muy buen estado, pero es que todos los años esta tachuela se convierte para mi en poco menos que "el muro" que protege la frontera norte de Invernalia.
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Comenzando la cuarta y última subida de la prueba
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Tengo margen de sobra y el control de meta no me preocupa, así que lo que toca es sobrevivir. Corono la colina y apenas quedan 2,5 km a meta y son cuesta abajo. Tengo los cuádriceps duros como bloques de hormigón, pero esta vez al menos aguantan sin subirse. Pues a caminar, caminar, caminar y correr lo poco se pueda, y mira que es una bajada cómoda y con escasa pendiente, apta para ir a fuego, pero sin piernas, con el calor que hace y con el piloto rojo del combustible indicando que te estas quedando sin una gota de gasolina, solo queda poner buena cara y avanzar.
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Pasando por Villarinos con el Picu Polvoreda al fondo |
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Bajada final (a 1 km de meta aprox.) |
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Último tramo de la bajada final (entrando en Villalfeide) |
Sin embargo entre los fotógrafos y la proximidad de la meta, uno se lanza a correr, no se si es por puro postureo runner o por vergüenza torera, y como a nadie le gusta entrar andando en meta, aprieto en la bajada final para entrar corriendo en meta.
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Entrando en meta |
En meta paro el reloj en 4h.27':51", puesto 127 de la general (sobre 157 en meta y 165 en salida) a 1h:49':16" del ganador que fue Pablo Villa con 2h:38':35".
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Perfil de la carrera de monta;a Villafeide/Polvoreda 2014 |
Ya solo queda el apartado de conclusiones y agradecimientos.
CONCLUSIONES:
1.- EL PALO: Practico el deporte más sencillo y más justo del mundo. Es el más sencillo porque para correr solo hay que mover alternativamente las piernas lo más rápido posible y es el más justo porque aquí no hay disculpas posibles, el resultado no depende nunca de decisiones arbitrales injustas , ni polémicas, ni fallos mecánicos. Para mejorar. el único secreto es entrenar y si no lo haces, pues a lo máximo que puedes aspirar es a acabar y gracias (como es mi caso). Digo esto porque para esta carrera el viento soplaba a favor y no lo supe utilizar. Venía con la moral muy alta después de haber rendido en La Batallona por encima de mis posiblidades y tenía 3 semanas de vacaciones antes de la prueba,sin embargo y dado que tengo la capacidad de planificación de la marmota canadiense y la constancia del murciélago panameño, solo fui capaz de calzarme las zapatillas de deporte en 2 ocasiones en los 14 días previos a la prueba. Con este panorama tan desolador poco recorrido tengo en el trail, casi mejor me paso a la petanca o los bolos que son actividades menos exigentes.
2.- LA PALMADA EN LA ESPALDA: Esto va dedicado a aquellos que padecen EII y en especial al colectivo de #deportistas EII. No me suele dar mucha guerra y nunca me había sucedido el dia de la carrera, pero al levantarme a las 6.30 de la manana mi viejo amigo el Crohn se paso a saludarme. Lo fácil y probablemente lo mas prudente, quizás hubiese sido quedarse en casa, pero eso hubiese sido dar la batalla por perdida antes de comenzar y esa no suele ser nuestra filosofía de vida. Cada caso es diferente y cada persona es un mundo, pero a mi hoy me ha servido para corroborar lo importante que es la actitud, para demostrarme que quien quiere puede y como dice nuestro lema para demostrarme que NADA NOS PARA.
AGRADECIMIENTOS:
1. GRACIAS A TODOS y cada uno de los voluntarios por lo que hacen y por como lo hacen, gracias a ellos correr es mucho más fácil.
2. Gracias a todos lo corredores con los que he compartido prueba y en especial al poker de fenómenos compuesto por : Juan Jose Prieto, Jesús Linares, Arcadio Sanchez y el gran Paquito de La Bañeza, porque los km que hemos compartido se me han hecho mucho más llevaderos.
3. Por último gracias a todos los fotógrafos y en especial a 3 Tomás Baños, Sara Vega y Alan Arana, porque gracias a vosotros tengo un book de fotos que ya quisieran algunas Top Models altamente cotizadas. Es que sois tan cojonudos que hasta habéis conseguido que parezca corredor de montaña y no senderista.
Para mi esta carrera sigue siendo un auténtico lujo para las carreras por montaña de Léon, asi que confío en poder volver el año que viene.
Próxima parada: Legua y Media Nocturna de Benavides (la carrera de mi equipo)
Nos vemos corriendo
P.D: Estoy realizando gestiones con la organización de una carrera ciertamente original, para poder premiar a alguno de los locos que tenéis el valor de leer este blog. Si todo sale bien, igual la semana que viene os doy la sorpresa y a uno de vosotros le puedo regalar una inscripción gratuita para dicha carrera. Ya os iré contando en que acaba todo.