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martes, 13 de octubre de 2015

Crónica corta de la REDES TRAIL 2015: CAPERUCITA ROJA en Redes 3.0 (versión de autor)


Caperucita Roja entrando en el Bosque de Redes
En un precioso día otoñal, iba Caperucita Roja con su camiseta de rayas rojas y blancas al estilo Wally (porque el rojo está pasado de moda y ahora lo que realmente se lleva son las franjas horizontales rojiblancas, pero para saberlo deberías ver "Velvet") dando un lento paseo por el Parque Natural de Redes a ritmo de procesión de Semana Santa, cuando de repente y por sorpresa, de detrás de un árbol salió un enorme Lobo Feroz con los dientes largos y afilados como cuchillos de Taramundi, y se produjo está alegre conversación:
- ¡Ehhh! ¿eres Caperucita o eres la abuela?
- Será cabrón el lobo. Para tener los ojos tan grandes no ves un pijo, porque no creo que hayas visto muchas abuelas de 193 cms de altura y casi 100 kgs de peso paseando por Redes.
- Ya, pero como los primeros corredores pasaron hace casi 3 horas y hace 15 minutos que pasaron 4 viejos del INSERSO con andador, me parecía extraño que pudieses ser Caperucita.
- A ver ¿Que quieres? que voy con mucha prisa, que me cierra Gobitu el control de paso del km 17 y yo estoy aquí perdiendo el tiempo contigo.
- Que mochila más grande llevas a la espalda ¿que tienes dentro?
-¿Gustate ¡eh!? Ye de Quechua, 30 euros en Decathlón Lugones. Ye más fea que Talant Dujshebaev, pero da más servicio que la de mochila de Dora la Exploradora.
- ¿Y que llevas dentro?
- De todo un poco: Un chubasquero, ropa de recambio, calcetines de repuesto, cinta america, una pala de dientes, 2 ruedas de tractor, la cuarta temporada completa de "Juego de Tronos", una cinta de Camela y 2 CDs del Fary.
-¡Cagu'n mi mantu! Tienes más surtido que el  Carrefour Express ¿y de comer no llevas nada?
-Llevo huevos, pero son del tamaño de los de avestruz. No son de gallina, son de bisonte y como me los sigas tocando te voy a ensartar el bastón en la barriga y me voy a hacer un cojín con tu relleno, luego te voy a cortas las zarpas y me voy a hacer 2 ceniceros y con tu piel me voy a hacer un buff o una bufanda, que en León hace mucho frío en invierno y tu en vez de un lobo feroz pareces un perrín de peluche.
- Pero Caperucita!!! ¡joer como ha cambiado el cuento!
- No hay pero que valga, arranca y vete polo segao ¿oyisti? ¡Ahhh! una cosina peluchín! ¿Tú no trabajarás para ese tal Saruman, el mago ese de pelo blanco que ye más malo que el que diseña los motores diésel para la Volkswagen y que me tiene manía por ser tractor y no quiere que acabe las 3 pruebas de la Seronda, no?
-No, no. Yo trabajo de autónomo por el régimen de módulos. Por semana trabajo de stripper sin contrato en el espectáculo de "The Hole" y los fines de semana vengo al bosque a ver si "garro" algo, porque no llego a fin de mes. No se lo digas a Montoro ¿eh? que lo de los findes lo trabajo todo en negro.
-Nun pasa nada compañero ¡Puta reforma laboral! ¡oye! como me caes bien, te aviso que vienen hay detrás los 3 cerditos y pierden más aceite que los presentadores de magacines de Telecinco, mira ver si les soplas algo.
- Yo paso ¡ho! voy a ver si me contraten los de la Seronda para trabajar de  Speaker, que el que el "demonión" ese de Nembra que está ahora maúlla más que un gato en celo y si no vuelvo para HUNOSA que ye menos peligrosa la mina que lo de ser el malo de un cuento.

Y dicho esto, el lobo se marchó con el rabo entre las patas farfullando "Ya lo decía mi madre, tenías que haber sacado una oposición"
Mientras tanto Caperucita aceleró el ritmo, superó el primer el primer control de paso en 3h:38 minutos (con apenas 7 minutos sobre el tiempo límite establecido) y tras una prueba muy duraaaaaa y muy largaaaaa (esto último porque Gobitu, que ye un organizador con mucho mundo, calculo la distancia desde la última cima a meta en millas y no en kilómetros), cruzó la linea de meta en algo menos de 7 horas.y... no comió perdices porque llegó derrengada y más desfigurada que Belén Esteban y porque todavía queda por superar el Trail de Nava-Peñamayor para  conseguir la chaqueta de Finisher de la Seronda Trail Series.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

MORALEJA: A todos se nos aparece, antes o después, un lobo feroz en carrera (y en la vida en general) y lo importante es saber hacerle frente y no mostrarle miedo.

Caperucita Roja con su camiseta de Wally y el Lobo Feroz en el Bosque de Redes

POSTDATA:  La SOBRESCOBIO-REDES TRAIL es un CARRERÓN (con mayusculas) y es muy recomendable. Barro, piedra suelta, roca, raices, más barro y todo ello por uno de los bosques más bonitos y mejor conservados de Asturies. Solo queda felicitar al Gran Alberto "Gobitu" Bode por organizar una carrera tan fantástica.

Y sin más me despido, recordándoos que la crónica larga tendrá que esperar a que  me vuelva a subir la sangre al cerebro, cosa que no sucederá hasta dentro de 8-10 días previsiblemente

Nos vemos corriendo por montaña 

martes, 6 de octubre de 2015

Trail de Sajambre 2015

Son las 9 menos unos minutos de la mañana y por megafonía  anuncian el corte protocolario de la cinta. Corremos cuesta arriba como gamos para llegar a tiempo a la salida bajo  la atenta supervisión del demonión que ejerce como speaker. Increíble la caraja que arrastramos, estamos alojados a menos de 50 metros de la pancarta de salida y casi llegamos tarde como de costumbre. Mucho público, buena temperatura y gran ambiente de carrera. 
Paisaje de Sayambre, sobran las palabras para describir la belleza del entorno
Personalmente me encuentro entre expectante y preocupado, que es un eufemismo para evitar decir que estoy literalmente acojonao. No soy completamente consciente de como  me he metido en esta guerra de la Seronda Trail Series, pero  si lo suficiente para saber que dadas las circunstancias actuales, si quiero conseguir la chaqueta de trifinisher necesitaré recurrir a un grado de épica superior al visto en la trilogía del Señor de los Anillos. Hoy no tengo respeto, hoy tengo miedo y lo reconozco sin tapujos. La prueba más parecida que he disputado es la Biosfera Trail con 26 kms de distancia y 4400 metros de desnivel acumulado y la he acabado los 2 últimas años en 5h:50' aproximadamente y hoy en la Sajambre Trail tengo por delante 29 kms, 4600 metros de desnivel acumulado y solamente 5h.45' de tiempo límite. Si esto ya fuera poco preocupante  de por si, mi preparación para la prueba ha sido sencillamente lamentable y llego muy tocado a nivel muscular, tanto que apenas  15 días antes de la prueba estaba fuera y tras más de  3 años sin visitar al fisío, solo me quedó la opción de encomendarme a San Carlos Justel, Santo Patrón de los bisontes muscularmenete desamparados. Afortunadamente Carlos no hace milagros, pero casi y con sus expertas manos y el buen uso de las nuevas tecnologías  aplicadas al mundo de la fisioterapia  consiguió deshacer las contracturas ya convertidas en nudos marineros que atenazaban mis maltrechos  gemelos y cuadriceps, así como la incipiente bursitis de mi tendón de Aquiles izquierdo. Si bien llevo 14 días completamente parado y sin poder entrenar, al menos estoy en la linea de salida, y eso para mi ya constituye todo un éxito.

Dan la salida y por las calles de Oseya de Sayambre comienza  el primer episodio de mi particular trilogía del "Tractor de los anillos".   La comunidad del tractor para esta primera prueba está compuesta por el Tigre Dieguez, el Toro Cano y mis 2  inseparables hobbits Javi Cancelo y Joaquín Cañi. No tengo queja de la compañía pero el anillo lo llevo yo y como he explicado en entradas anteriores, mi anillo por peso y tamaño podría utilizarse como  rueda de molino. El primer kilómetro  es cuesta abajo y se sale deprisa. Salgo a mitad de grupo con Cañi y Javi Cancelo. Mi intención es correr lo más rápido posible los primeros 10 kms, mantener el tipo hasta sobrepasar el control de paso de Soto de Sayambre y de ahí a meta sobrevivir para conseguir llegar  dentro del tiempo estipulado. Apenas necesito 200 metros para darme cuenta de lo equivocado que estaba. El cuadriceps izquierdo empieza a chirriar desde las primeras pisadas, lo cual es bastante preocupante cuando te quedan 29 kms y 2300 metros NEGATIVOS por delante.

Salida de la prueba con mis escuderos  Joaquín Cañi y Javi Cancelo justo detrás
Se me pasa fugazmente  por la cabeza la idea de dar la vuelta y abandonar la prueba, pero no veo lógico rendir mi reino  sin al menos plantar batalla. Aminoro el ritmo, comienzo a caminar y bajo   descargando peso sobre los bastones, mientras observo impotente  como uno tras otro me van superando corredores. Acaba la bajada y cogemos un pequeño tramo de falso llano donde trato de correr para no quedarme descolgado. Cruzamos un puente y comenzamos una ligera ascensión hasta el pueblo de Vierdes. Apenas llevamos un kilómetro y medio cuando tengo que detenerme en boxes para realizar ajustes en la mecánica del vehículo. ¿Podría ser aún peor? la respuesta es SI. A pesar de que la temperatura rondará los 9º-10ºC rompo a sudar  más que Camacho en el mundial de Corea y además voy pulmonarmente asfixiado. Ambas cosas tienen una explicación  lógica. Estoy eliminado los excesos de la noche del viernes. Solo a un inconsciente se le ocurriría salir de cena poco más de 24 horas antes de una carrera de montaña de esta magnitud, para volver a casa después de haber cenado como un reo que enfrenta su última noche en el corredor de la muerte, bebiendo como un vikingo tras una batalla y sin tiempo para dormir y recuperar. Ahora entiendo lo que quería decir Dinio con eso de  "la noche me confunde", para mi está prueba se está convirtiendo en mi particular    Marujita Diaz. Lo de ir asfixiado es consecuencia de no haber inhalado el broncodilatador contra el asma por las prisas de la salida. Guardo el cortavientos en la mochila, una bocanada del inhalador y arranco en compañía del corredor escoba. Distinta película y el mismo guión de siempre. ¡Hay que joderse! tener que "doparse" para ir a  ritmo del corredor escoba. No se como me arreglo pero siempre acabo en compañía del cierre de carrera o lo que es lo mismo, estoy más encasillado corriendo por montaña  que Steven Seagal o Jackie Chan en el mundo del cine. Mi cuerpo busca mil disculpas para tirar la toalla y mi mente trabaja contrarreloj para encontrar soluciones. ¡Vamos Bisonte, olvídate de la meta, regula, disfruta del entorno y piensa en llegar al primer avituallamiento!. Cortando la carrera por tramos la carrera parece más sencilla.  El corredor escoba me ánima y me dice que  en meta entramos en tiempo seguro. No me fío de sus palabras pero decido darlas por validas como mal menor.

Empiezo a calentar muscularmente y cuesta arriba las molestias disminuyen por lo que consigo incrementar el ritmo y  alejarme del escoba.  Saliendo del pueblo de Pio alcanzo finalmente a mis compañeros Javi y Cañi  y ya  con ellos realizo caminando esta primera y sencilla ascensión por el camino de la central. En el km 4 nos  desviamos a la derecha  y entramos en un tramo llano por el sendero que nos lleva al repetidor de los Ceñales. Decido echar a  correr y lo cierto es que voy sorprendentemente cómodo lo que me permite superar sin esfuerzo a  una decena de corredores, hasta llegar al  km 7,5 aproximadamente donde   comienza la bajada al pueblo de Ribota y vuelven los problemas mecánicos en mi tren inferior. Las molestias en el cuadriceps izquierdo no remiten y decido bajar muy despacio. Hoy tengo menos fiabilidad que el McClaren de Fernando Alonso, así que la cosa sigue pintando fea. Veo como me superan 8-10 corredores, 2 ardillas, un tejón  e incluso me pide paso una familia de erizos.

Llegamos al pueblo y alcanzamos el primer avituallamiento del km 9,3 en el punto más bajo de la prueba (525 metros de altitud). Mi reloj marca 1h:12':42"y  por suerte vamos dentro del tiempo límite. Arranco la primera subida fuerte del día con  mi amigo  Javi Cancelo, pero para arriba me noto cómodo y con fuerza y en seguida le dejo de rueda. Alcanzo a Dani Agredano  y en su grata compañía realizo la dura ascensión a la Sierra de Cerezaledo y a los invernales de Guembres. Coronamos la cresta y enfilamos una rápida bajada hasta entrar en Soto, donde a Dani le esperan su mujer y su niña que le reciben emotivamente.

Subiendo camino de Soto de Sayambre en compañia de Dani Agredano 
Estamos en el km 15,6 y es uno de los puntos claves puesto que está el control de paso y punto de corte. Parada larguísima en en el avituallamiento. Mis paradas en boxes son ciertamente penosas. Tengo la sensación de que los demás corredores hacen paradas con mecánicos de  Formula 1 y que yo paro a cambiar las ruedas del tractor en Feu Vert, les dejo las llaves y me voy de compras a Carrefour para volver en hora y media a recoger mi vehículo. Como y bebo abundantemente, baño en  Reflex  mis cuadriceps, quito las piedras de mis zapatillas, ordeno la mochila que va tan cargada que parece la mochila de Dora la Explodora y finalmente arranco ya en solitario. Dani se va por delante a ritmo de corzo y ya no le volveré a ver hasta meta y detrás sale Cañi al que confío en alcanzar más tarde. Paso por el arco de control de paso en 2h:25':38" (con casi 20 minutos de margen sobre el cierre de control).

¡Vamos Bisonte, la primera mitad ya es historia...y ahora a pelear esa meta!. Enciendo el MP3, me concentro  y arranco con calma  la ascensión al Picu Jario. Por delante unos 13,5 kms incluyendo un subida constante de casi 1000 metros positivos (desde 920 hasta  los  1913 de la cumbre del Jario)  para  posteriormente  descender casi 1200 metros   hasta alcanzar  los 740 metros de la meta en Oseya de Sayambre.

Tramo inicial de subida al Picu  Jario con algún "familiar" animando entre el público
En la oscuridad del Falléu en compañía de Jon Ander Pérez
Llegando al Refugio de Vegabaño en la subida al Picu Jario
Sin complicaciones asciendo por el precioso bosque de hayas centenarias  hasta alcanzar el refugio de Vegabaño  a 1320 metros de altitud en 3h:11':19". Parada rápida en avituallamiento y de nuevo ascensión por un tupido y precioso bosque hasta que consigo alcanzar de nuevo a Cañi  con quien tengo pensado ascender hasta cumbre.

Pradera de  Vegabaño. con el refugio del mismo nombre al final y Peña Beza al fondo.
Saliendo del bosque nos encontramos con un voluntario con el que nos detenemos a charlar. Nos confirma que el desnivel global rondará solamente los 4000-4100 metros por un cambio en el trazado inicial, miro el tiempo y respiro aliviado con la noticia consciente de que aún quedando unos 9 km a meta, salvo accidente o lesión grave  esta meta ya no se me escapa.

Saliendo del bosque e iniciando el tramo final de subida al Picu Jario  con Peña Santa al fondo
En compañía de mi inseparable Hobbit  y fiel escudero Joaquín Cañi
Continuo la subida con una facilidad pasmosa por una espectacular pradería que luce un verde propio de un campo de hierba artificial y dejo a Cañi de rueda. Corono el collado y me detengo a esperar a mi amigo mientras disfruto de las imponentes vistas. Ya solo nos queda un último tramo de unos 300-400 metros hasta alcanzar cima.

Joaquín Cañi encarando el "Cresteo" final  camino de la cumbre del Picu Jario
Todavía tengo tiempo de detenerme una vez más  a saludad a Isaac del Pozo que está realizando funciones de fotógrafo en las proximidades de cumbre. Continuamos marcha y coronamos el Jario en 4h:15':56". Tras tocar cumbre y mostrarle mi respeto a una montaña que corono por primera vez en mi vida, me quedo ensimismado disfrutando del momento. Luce un sol radiante y el día es espectacular. Asturies se oculta bajo un mar de nubes tras el macizo central de Picos. En la dirección opuesta se ve el pueblo de Oseya en el fondo de un precioso valle. En las 4 direcciones despuntan montañas que alcanzan o superan los 2000 metros. Desde aquí arriba te das cuenta de lo insignificantes que somos, todo se ve más pequeño (incluidos los problemas), por un  momento el tiempo se detiene y todo tiene sentido. Aprovechamos para inmortalizar la ocasión.

Mi  compañero Cañi arranca el descenso y yo me quedo unos cuantos minutos más hipnotizado  con la grandeza del entorno. Finalmente me lanzo cuesta abajo, por delante unos 6 kms de distancia y la friolera de 1200 metros negativos. Con 90 minutos de margen para recorrer solamente 6000 metros cuesta abajo, incluso la mismísima tortuga gigante de las Galapagos sería capaz de entrar en meta en tiempo y forma.

En la cumbre del Picu Jario (1913 metros) con un señor de naranja al que no conozco de nada
Espectacular vista de los Picos de Europa desde cumbre. Detrás de ese cordal está Asturies
El primer tramo por pradería es pendiente pero sencillo, pero noto que ambos cuadriceps chirrían una barbaridad. Confiemos en que mis amortiguadores aguanten lo máximo posible. En seguida entramos en un tramo técnico de bajada con piedra suelta y escoba. Me detengo un  par de veces porque no voy nada cómodo  hasta que me cogen 3 corredores que vienen por detrás y formamos grupeto. Es más fácil bajar en compañía que solo y además  uno de ellos es el dorsal número 35 con el que ya había coincidido en el tramo inicial de la prueba. Atravesamos la Horcada de Llabeño. las majadas de Jocerrato y llegamos al último avituallamiento.  ¡Vamos bisonte, un último arreón y a meta!.  Un último tramo técnico, atravesamos la antigua majada de Justeadoso y a unos 3,5 km de meta enlazamos una pista que se corresponde con la Senda del Arcediano. A estas alturas voy solo de nuevo, me duelen los cuadriceps en cada pisada y el camino se me hace monótono e interminable. Corro, camino, intento correr de nuevo  y a duras penas avanzo hasta alcanzar a Jon Ander Pérez, un titán vitoriano con el que he compartido muchos kilómetros a lo largo de la carrera, el cual  venía para bajar de 4 horas, pero ha tenido un día muy complicado y en vez de retirarse que hubiese sido lo más sencillo,  aquí esta batiéndose el cobre para llegar  a meta. Todo un ejemplo de superación.  Hacemos juntos el último tramo, hasta que aprieto para intentar bajar de 5h:15' y me voy de nuevo en solitario.

¡Ufff! ¡que largo mi madre! veo la primera casa del pueblo y ahora si que me lanzo a saco, ya no importan los  cuadriceps, ni  el cansancio acumulado, ni nada. Las carreras se comienzan corriendo y se terminan corriendo, incluso aunque te arrastres como un culebra durante el resto de la prueba. Giro en la plaza de la escuela y entro en meta esprintando (marca de la casa) mientras el speaker Rubén Nembra me dedica unas cariñosas palabras.

Misión cumplida, Ya tenemos la primera manga de la chaqueta conseguida. Finalmente entro en el puesto 141 sobre 160 corredores en la salida y 150 en meta,  con un tiempo de 5h:13':51", a  "solamente" 2h:23':07·" del ganador que fue Carlos Sanchez Castro con 2h:50':44"

Con cara de bobo tras cruzar la meta en la I Sayambre Trail
Un primer recuento de mis compañeros de aventura me lleva a constatar el  carrerón de los "pros" Alfonso Cano y Roberto Dieguez  que han bajado holgadamente de las 4 horas y la  gran carrera también de Cañi que me ha sacado un mundo bajando y ha entrado ligeramente por encima de las 5 horas. Solo nos queda Javi Cancelo que debería venir unos 25 minutos por detrás. Mientras espero y para mitigar los calambres, meto las patas en la piscina de agua fría y  mantengo una agradable charla con Saul Jimenez. El tiempo corre y al cierre de control Javi aún no ha llegado, lo que nos comienza a preocupar. Finalmente entra en meta en aproximadamente 6 horas con el brazo completamente ensangrentado. Se ha caído a unos 2 kms de meta y aunque se le ha escapado la liebre, se ha metido un zurriagado muy curioso, aún así ha tenido el coraje de seguir y cruzar esta meta. Esto es lo que yo entiendo por un campeón y un ejemplo, alguien que no se rinde nunca.
Perfil de la prueba
Mapa de la prueba

Llega la hora de extraer conclusiones:

1.- En primer lugar, mil gracias a mis 4 compañeros de expedición (mi particular COMUNIDAD DEL TRACTOR), sin ellos este fin de semana no hubiese sido igual. En el fondo correr solo es la disculpa, el viaje, la convivencia, la cena de la noche previa  y las cervezas de antes y después de la carrera son las cosas que hacen especial este deporte para mi.

2.- Me han sobrado 30 minutos en meta, pero debo evitar que los árboles  me impidan ver el bosque. Sin  los 500-600 metros de desnivel acumulado que nos hemos comido, estaría peleando seriamente por entrar dentro  del tiempo límite.


3.- Veinte años hacia  que no visitaba las acogedoras tierras de Vadinia. No deja de ser paradójico ver a un astur de nacimiento, disputando una carrera incluida dentro del circuito asturiano  de carreras por montaña (Seronda Trail Series) por tierras originalmente pobladas por cántabros, en territorio administrativamente leonés. Estas imponentes montañas jamás  han servido en 2000 años de historia para separar a 3 pueblos hermanos (cántabros, asturianos y leoneses). Esto va dirigido a todos esos palurdos que serían capaces de cerrar con  alambradas las mismísimas montañas si les dejaran. Las montañas no tienen dueño y mo  pertenecen a nadie, muy al contrario nosotros les pertenecemos a ellas.

3.-Iker Jimenez y su equipo de Cuarto Milenio deberían estudiar seriamente mi caso. Pasar de subir montañas como un abuelo octogenario y bajar con cierta fluidez, a subir de manera respetable y bajar como un minusválido toledano y todo  en menos de un año es algo ciertamente extraño. No se veía una metamofosis tan radical desde que el rey del pollo frito Ramoncín, pasó de mear a sus fans en los conciertos cuando era icono de la movida madrileña, a impartir lecciones de moralidad como tertuliano en televisión. O soluciono pronto el problema de mis maltrechos  cuadriceps o tengo menos futuro corriendo por montaña que Sergio Ramos en la Real Academia de La Lengua.


En pocos días segunda  entrega del Tractor de Los Anillos: El tractor y las 2 torres de Redes.

Nos vemos en  Sobrescobiu para disfrutar de los centenarios bosques por los que discurre la Redes Trail.

martes, 22 de septiembre de 2015

Seronda Trail Series

Por fin llegó la seronda  (otoño en asturiano) a las montañas asturleonesas y con ella el circuito de carreras por montaña Seronda Trail Series. Serán 3 pruebas en 28 días (Sayambre, Redes y Peñamayor) para totalizar 87 kilómetros de distancia y 11.800 metros de desnivel acumulado. A simple vista puede no parecer demasiado, pero sale una pendiente media del 13,56% o lo que es lo mismo, es como ascender una montaña de 5.900 metros mientras  corres   43,5 kilómetros de distancia, para después descender la citada montaña mientras encadenas  una segunda "maratón" y así visto si que mete un poco más de miedín por la cabeza ¿o no?

Teniendo en cuenta que finalizo casi  todas las carreras de montaña caminando como Michael Jackson en el videoclip Thriller, que la semana siguiente a cada prueba  tengo unas agujetas del tamaño de las lanzas que le clavan  al Toro de la Vega en Tordesillas y que a nivel muscular tardo más días en recuperar   que la naturaleza en biodegradar completamente una bolsa de plástico de Carrefour, no es descabellado pensar que me hallo ante el reto más exigente de la temporada.

Para acabar de rematar y producto de la inconsciencia y el exceso de motivación, planteé horriblemente la preparación de esta prueba, entrenando como una bestia parda las primeras dos semanas de Septiembre y sin molestarme lo más mínimo en escuchar a mi maltrecho organismo, hasta que mi gemelo derecho dijo basta cuando apenas quedaban 14 días para la prueba. Olvidé una premisa básica de la vida, una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil y dicho eslabón en mi caso, con permiso de mis rodillas, son las lesiones musculares en el tren inferior (gemelos, sóleos, cuadriceps, tendones de Aquiles...).

No lo quiero ni ver
Llegados  a este punto solo cabe mirar para adelante y afrontar el reto con respeto e ilusión. Si finalmente lo consigo no podré más que  agradecer la colaboración a 2 personas: Robertín Dieguez por sus consejos, su ayuda y su interés y a Carlos Justel porque sus manos han conseguido arreglar mis maltrechos músculos, donde las contracturas empezaban a parecer nudos marineros... y si no lo consigo, al menos lo habré intentado. No hay disculpa posible en este último caso y no cabe apelar a la mala suerte. Una mala planificación y un error de planteamiento no pueden esconderse bajo el epígrafe de la suerte, si bajo el de de la estupidez y la insensatez humana.

Lucharemos por esa chaqueta de finisher y si en última instancia se consigue, tendrá más merito y más valor que la mismisima chaqueta verde que le entregan al ganador del  Master de Augusta de golf.

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero. Nos vemos en Oseya de Sayambre chavales. Alea iacta est.

jueves, 13 de agosto de 2015

Carrera de montaña Villafeide-Polvoreda 2015

Reconozco que tras  mi sorprendente desempeño en La Batallona 2015  fui vilmente poseído por algún fantasma o ente sobrenatural, quiero creer que fue  por el espíritu del fanfarrón que todo asturiano lleva dentro. Si entrenando escasamente, de manera caótica y con medios paleolíticos, consigues quedar en la posición 36 sobre algo más de 500 corredores en meta, en la primera carrera que te tomas en serio en los últimos 15 años, corres el riesgo de perder la perspectiva de que solo eres un sencillo corredor popular y que tu objetivo es DISFRUTAR, y al perder la referencia  te puedes inflar como un pez globo, volverte gilipollas y creerte una especie de Kilian Jornet en versión cantábrica y entonces empiezas a  a preguntarte tonterías del tipo ¿y que pasaría si me pongo a entrenar en serio? o ¿hasta donde podría llegar si me buscase un entrenador o me tomase medio en serio esto de correr?".  Afortunadamente la posesión me duro solo unas 24-48 horas, justo el tiempo que tardé en contratar un exorcista cualificado recién llegado del Vaticano con beca Erasmus, y en expulsar de mi cuerpo a tan insolente y etéreo  ocupante . Y a partir de ese momento y dado que todavía no han creado ninguna ONG ac-hoc para tratar a los que pierden el norte producto de correr por montaña (Corredores de montaña anónimos, trailrunners sin fronteras, etc) y dado que el Centro Reto no te admite porque estar enganchado a la montaña todavía no es considerado adicción por la OMS,  la única cura posible es una terapia de choque agresiva y  como parte del tratamiento para no recaer, me propuse desconectar completamente del deporte por un tiempo y volver al mundo al cual pertenezco: el TRACTORISMO.

Y aquí estamos, por tercera vez consecutiva en la linea de salida de Villafeide, para disputar una de las 3 carreras sagradas de mi escaso calendario de competición (junto con Alto Sil y Biosfera Trail). Pasamos el arco de control de chips, entramos en el cercado y  me coloco en las últimas posiciones. Mis compañeros tractoristas me miran raros y desconfían de mi presencia en tan noble posición. De alguna manera obvian el hecho de que soy el introductor de esta modalidad deportiva en tierras de León, por culpa de la Batallona ya no me ven como uno de los suyos y creen que voy de farol, ¡malditos resultados!.  Ellos no saben que  en los últimos 30 días solo me he calzado las zapatillas en 3 ocasiones y que este es lugar a dudas mi lugar real y no la efímera posición de La Batallona.

Dan la salida y tras un cómodo primer kilómetro, cogemos un sendero por la Reguera Oscura y comenzamos el ascenso a la cara norte del Cueto Salón. Me coloco a cola de pelotón en compañía de esta pintoresca  comunidad del tractor  que hemos creado para la carrera de hoy y  que está compuesta por  Javi Reguera, Juanjo Prieto, Laurina Blanco, Ana Midgley y  el dorsal 40.
Primera subida del día en antepenúltima posición
Ascendemos lentamente bajo la atenta supervisión de nuestro guardaespaldas privado el corredor escoba hasta coronar esta primera cumbre en el km 4.  Estamos a  1300 metros de altitud y las  vistas son espectaculares. Me descuelgo del grupo, dejo marchar por delante al corredor escoba y me detengo a inmortalizar la imponente visión del Picu Polvoreda que tengo delante.

El Picu Polvoreda visto desde la ladera norte del Cueto Salón.

Comienza la bajada, desciendo surfeando la escombrera y circulo a buen ritmo por el sendero que atraviesa el bosquecillo de hayas y robles  hasta que a la altura del Pontón Cimero me encuentro de nuevo con Javi y Juanjo. La abultada experiencia acumulada tras muchas carreras a cola de pelotón me permiten constatar que nos hemos pasado con el ecoturismo  y vamos bastante mal en nuestra lucha contra el crono. Les  comento que vamos fatal de tiempo, que me da la sensación que Laurina no va a ser capaz de llegar en tiempo (ojala me hubiese equivocado con mi predicción). y prácticamente me los llevo a rastras para que no se me queden  fuera en el cierre de control. Tras 2 km muy corribles llegamos de nuevo a Villalfeide (km 8) y cruzamos el arco de meta en 1h:03':56", con con apenas 11 minutos de margen sobre el   tiempo establecido para cierre de control. Al pasar por meta me emociono con los comentarios  que me dedica el gran Gobitu Bode, un fenómeno de persona que hoy ejerce labores de speaker. Correr no correré un pijo, pero nunca me faltan los ánimos y las palabras de cariño de la gente y eso siempre congratula.

Cogemos  la Vía Bardalla y comienzo la segunda ascensión del día  en la grata compañia de  Miguel Bernardo Sariego. Subimos con calma hasta coronar a 1300 metros de altitud en 1h:35':10", Llegamos a  mi tramo favorito de la prueba, me despido de Miguel y entro el bonito bosquecillo de robles por donde decido correr a ritmo vivo por primera vez en la prueba. Supero a mis compañeros de expedición Cañi y Javi Cancelo y en solitario  me lanzo con cierta precaución en la bajada camino de  Villafeide para no machacar los  cuadriceps por descender  a fuego como en ediciones anteriores.
Saliendo del pueblo de Villafeide tras completar la bajada de la segunda cumbre (foto Cundi Vega)
Alcanzamos la parte alta del pueblo de Villafeide, parada rápida en avituallamiento y seguimos ruta camino del coloso alpino de la jornada. El primer tramo de subida es muy sencillo, hasta llegar al avituallamiento de La Peñica que esta a pie de montaña (km 16). Llegando al mismo  veo  en lontananza a mi fiel compañero de aventuras Jesus Linares con quién he escrito alguna de las paginas más gloriosas del tractorismo leonés (Peña del Tren 2014) y que hoy ejerce labores de fotógrafo. Como voy con los depósitos llenos y por puro postureo, me permito el lujo de subir los últimos 100-150 metros corriendo con el brío de una gacela... y Jesús me obsequia con alguna espectacular instantánea donde incluso me hace parecer atleta. Afortunadamente las fotos son estáticas y no revelan que a estas alturas detrás mía no venían más de  15 corredores  (contando al escoba).

Llegando al avituallamiento de La Peñica. Foto gentileza de Jesús Linares
Parada y fonda larga, de las que a mi me gustan con   mantel y cubiertos en el avituallamiento de La Peñica. Tiempo que me sirve para intercambiar unas breves palabras con Jairo y su fiel compañero Bul, enciendo la música,  miro el crono y para arriba. El reloj marca 2h:12':58", con lo cual ya me despreocupo del cierre de control. ¡Ufff! que dura es esta subida. Me siento como Frodo Bolsón tratando de entrar en Mordor por  el paso secreto a través de sus montañas con el anillo a cuestas, claro que  Frodo era un hobbit y al ser de tamaño mediano le pusieron un anillo, y se ve que a mi como me ven extragrande, me han colgado una rueda de molino al cuello. El problema es que en montaña no hay ni magos, ni enanos, ni elfos que te puedan echar una mano, así que animo y para delante mi estimado bisonte.

A unos 1500 metros de altitud en la subida al Picu Polvoreda (foto Coyança trail)
Voy devorando metros de altitud sin nada reseñable que  destacar (salvo los ánimos y las fotos de Chano y de Carlos Pérez y su grupo) hasta alcanzar el avituallamiento del descansillo que está a 1600 metros de altitud. En mitad de una ladera pelada y a la solana están mis 2 voluntarias favoritas de la prueba  Nerea y Amanda,  que me atienden con su mejor sonrisa. Aquí reside el verdadero  secreto  de esta fantástica prueba: sus voluntarios.
Amanda y Nerea en el avituallamiento de altura y siempre atendiendo con una sonrisa ¡Un lujo!
Superamos  el descansillo de los 1600 metros y  entramos en la parte más dura de la ascensión. Faltan 400 metros verticales a cumbre y la montaña ya no da ningún respiro hasta la cima.

Subiendo  al Picu Polvoreda (foto Coyança Trail)

Lo que hemos subido...y lo que todavía nos queda por subir hasta alcanzar cumbre (foto Coyança Trail)

 Espectacular vista del valle desde cerca de la cima (foto de Carlos Pérez)

A unos 200 metros de cima (foto de Carlos Pérez)
Continuo ascendiendo con la rueda de molino al cuello, y para mi sorpresa consigo adelantar a otros participantes que también deben de llevar su particular rueda de molino a cuestas. Corono en 3h:10':54" (desde la Peñica he subido en 58 minutos, siendo mi ascensión más rápida hasta el momento). Tras tocar el vertice geodésico que luce espectacular con el pendón y la bandera de León me dispongo a bajar. Me llevo a una alegría inmensa  al ver de nuevo a mi amigo  Tomás Baños que hoy vuelve a competir tras 9 meses en le dique seco. Le digo que me coja rueda, que si quiere le marco la trazada en el tramo complicado de bajada. Prefiere bajar más despacio y arranco llevando a mi compañero Luis Regales de guardaespaldas. Es una bajada muy técnica por fuera de pista y hay que tener precaución. Bajo cómodo, pero con mucha precaución por miedo a quedarme sin piernas como en las tres ediciones previas. Llego al último avituallamiento sin contratiempos y lo más importante CON PIERNAS. Tomo un enantium que llevaba de reserva y me lanzo a deborar el último km de bajada antes de afrontar la última subida del día. Para mi sorpresa me quedo sin piernas a falta de unos 500 metros para llegar abajo. La misma historia de siempre pero está vez cuando menos lo esperaba. Los cuadriceps se me agarrotan y se me ponen duros como piedras. Me detengo e intento  estirar sin ningún éxito. Toca tirar de experiencia y hoy no tengo ningunaa presión por el cierre de control. Arranco andando hasta llegar abajo (3h:52:24), con la esperanza de relajar piernas en él último km  de subida. Afortunadamente subiendo la cosa mejora sobremanera, entiendo que el enantium ha hecho efecto (creo que tenía que haberlo tomado media hora antes). Corono el último pico en 4h:02:58 y me lanzo para abajo con más miedo que vergüenza. Me  gusta bajar y la bajada es para correr a muerte, pero tengo miedo a quedarme tirado dados los antecedentes. Corro muy raro, con las piernas lo más estiradas posibles para limitar el trabajo de los grupos musculares superiores de las piernas. Atravesamos una pradería y veo delante a un grupo de 5-6 corredores. Mira que yo corro extraño, pero es que ellos no aparentan ir mucho mejor. Parecemos una secuencia rodada con zombies en "The Walking Dead". A medida que voy bajando me voy encontrando mejor, voy adelantando corredores y voy ganado confianza. Consigo alcanzar a gente conocida como Ramón Medina,  Veronica Moreno (que todavía me debe las pegatinas que me quito en la pasada que me dió en Aquilinos) o Arcadio Sanchez.

Últimos metros de la bajada final, antes de entrar ene el  pueblo de Villafeide (foto Cundi Vega)

Completo la bajada y   entro en las calles del pueblo de Villafeide con una sonrisa de oreja a oreja, que hace que culaquiera que vea me pueda confundir fácilmente  con el Joker de Batman. Los vecinos del pueblo y el resto de participantes que ya han llegado a meta  te  aplauden y animan al paso , los niños te piden que les choques la mano al pasar. Ahora si que por un instante me siento como Kilian Jornet (en versión tractor). Es pura magia, las piernas corren solas y sin esfuerzo,  es un momento increíble y deseas que la carrera no se acabe nunca. Últimos metros y entro en meta en solitario y esprintando como un loco en dura pugna contra mi propia sombra, una absurdo hábito que conservo desde joven y que permite acostumbrar a tu organismo a un último esfuerzo cuando ya no hay de donde sacar (la vida es larga y nunca se sabe si algún día me hará falta).

Finalmente he completado los 27,7 km con 3480 metros de desnivel acumulado (1790 positivos y 1790 negativos) de la prueba con un tiempo de 4h:15':09" un puesto 126 en categoría masculina sobre 168 en meta (191 en la salida) y apenas a 107 insignificantes minutos del  ganador que fue un intratable  Pablín Villa con  nuevo récord de la prueba incluido  2h:28':33"

Tras cruzar el arco de meta
En meta un niño me mira sorprendido al recogerme  mi chip  y  con inocencia me dice "¡Jo! que alto eres". No puedo evitar que se me escape una sonrisa. Hay corredores buenos, rápidos, duros, lentos y luego estamos los  ALTOS. Esas palabras resumen como me  siento hoy. No es que sea alto, es que vengo crecido. Me han sobrado unos 45 minutos para el cierre de control y es la carrera que más he disfrutado en mucho tiempo.


Para finalizar llega la hora de extraer conclusiones:

1.- Poco me queda por decir de esta prueba que no haya dicho ya mil veces. Un recorrido espectacular, subiendo a una de las montañas más bonitas del Reino de  León, con un entorno natural privilegiado como marco de fondo, si a estos ingredientes de partida le sumas el ingrediente secreto, que no es otro que una legión de voluntarios armados con su mejor sonrisa y unas tremendas ganas de colaborar y un pueblo volcado con una carrera que les ha puesto en el mapa merced al extraordinario trabajo del señor Javier Perez y el Club de Montaña Villafeide, el resultado final solo puede ser una prueba que no deja indiferente a nadie y a la que resulta muy complicado sacarle algún pero. Mientras nos sigan tratando así de bien, habrá que seguir viniendo año tras año.

2.- A título personal estoy  muy contento. . Decía Aristóteles que debía de ser un tío muy espabilao en su época, que la virtud se encontraba en el mesotes o termino medio (también conocido como justo medio Aristotélico). El día que encuentre el equilibrio entre entrenar en serio y no entrenar apenas nada y acabar todas las carreras arrastrándome como una culebra, esto va a ser la leche porque hay que ver que bonito y que fácil es correr cuando tienes piernas y para muestra la carrera de hoy.

Cara de satisfacción en meta tras haber disfrutado de una carrera fantástica ( gentileza de Francisco Arcibo) 
Y dado que con la carrera de hoy he completado todos los objetivos del año, y que hasta la Transcandamia 2016 no tengo ya nada en mente,  ahora a descansar como poco hasta septiembre (o hasta que me vuelva a apetecer correr de nuevo) y luego ¿quien sabe? Sayambre, Redes, Peñacorada, Calderones, Fontañan Express.... Time Will tell!

Nos vemos corriendo por montaña
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Carrera por montaña Villafeide 2015


domingo, 12 de julio de 2015

La Batallona de Somiedo 2015

La Batallona de Somiedo es una carrera diferente. Tengo serias dudas  que con 1000 metros de desnivel acumulado negativo pueda ser considerada una carrera por  montaña en sentido estricto, pero lo cierto es que me divierte mucho y el resto carece de la mínima relevancia. Para mi es una fiesta de confraternización entre las 2 mitades de un mismo pueblo, los astures cismontanos o leoneses que habitan al sur del cordal  y los  astures transmontanos o asturianos que habitan al norte . La carrera es solo la disculpa para disfrutar de estas imponentes montañas que a modo de columna vertebral nos unen y de estos preciosos paisajes con los que los viejos  dioses de nuestros ancestros nos han obsequiado.

A nivel personal llego en mi mejor momento de forma de los últimos 20 años. Cuatro semanas han pasado desde que disputé  los Aquilinaos en su modalidad larga. La sensación de euforia que se apoderó de mi tras cruzar la meta en mi primera ultra (60 km) y encima acabando con muy buenas sensaciones, se había tornado en decepción tras haber soportado molestias en la rodilla izquierda que me tuvieron completamente parado por espacio de 15 días. Afortunadamente las molestias remitieron e inexplicablemente, como  si los 15 días de reposo hubiesen servido para regenerar mi organismo y estuviese envuelto en una especie de proceso de "supercompensación", había vuelto con una fortaleza física inusitada y con la moral por las nubes. 

Llevo desde enero con ganas de poner a prueba este oxidado organismo y creo que hoy es el día para tratar de probar si todavía me queda un mínimo atisbo del atleta que fui cuatro lustros atrás. A estas alturas de mi vida ya no tengo nada que demostrarle a nadie, pero si me gustaría  demostrarme a mi mismo que este prehistórico bisonte todavía puede actuar como telonero de ese fantástico elenco de galgos (Diego Alonso, Javi Pascal, Manu Caballero, Pablo Merino, Jose Enrique Villacorta, Sergio Natal, Victor Garcia y Omar Álvarez) con los que tengo la suerte de compartir equipo en el Club de Montaña Cumbres de León.

Salida de la Batallona en el Alto de la Farrapona
En el Alto de La Farrapona se encuentra la salida. A la izquierda relinchan los asturcones y a la derecha rugen los leones.  Ocupo mi lugar en las primeras lineas del cajón reservado para las huestes leonesas y me noto sorprendentemente tranquilo. Suenan los himnos de Asturies y LLión, momento tradicional y en mi caso especialmente emotivo por tener como diría Alejandro Sanz el corazón partío. Mi alma y el 100% de  mi sangre es azul como la bandera de la tierra que me dio la vida, pero a día de hoy mi corazón y mi gente es la que lleva el León impreso en el costado izquierdo de estas camisetas rosas, más propias del día del orgullo gay que de los colores de la bandera que deberían representar, con las que la organización ha tenido a bien equipar a las huestes del Reino de León.

Salida de la prueba
Finaliza la cuenta atrás y salimos como toros en un encierro de San Fermín. El primer kilómetros es bestial. A pesar de bajar reteniendo zancada tengo la sensación de bajar muy rápido, sin embargo veo como constantemente me sobrepasan corredores por ambos costados y debo ir concentrado para no tropezar con ninguno de los que se me cruzan buscando un espacio donde poder correr todavía más deprisa.  Al paso por el primer km veo con estupor que mi reloj marca 3':15" (frente a los 7':00" que tardé el año pasado). ¡Por la sotana de lino de San Francisco de Asís, patrón de las bestias pardas! ¡Sooo, Bisonte sooo!!! que esto es muy largo y vas muy deprisa.

Lago de la Cueva
Bordeamos el Lago de la Cueva y comenzamos la ascensión a Cerveriz. Inevitablemente hecho pie a tierra y subo andando. A mi lado llevo a  Henar González, quién a la postre resultará digna vencedora absoluta de la carrera y con quién tuve la suerte de compartir carrera hasta el Lago del Valle. Paso por el km 2 en 10':20" (frente a los 17':02" del año pasado) y me encuentro con Nary Ly, último gran fichaje del equipo leones. Intercambiamos unas palabras y seguimos marcha. Corono el puerto corriendo  y ante mi aparece una preciosa vista de la Majada de Cerveriz. 

Subida a la Mayada de Cerveriz
Vista de la Mayada de Cerveriz y la Vega de Camayor desde el alto de Cerveriz
Trato de seguir como buenamente puedo la estela de Henar, que corre con la agilidad de una gacela y al mismo tiempo trato de mantener un ritmo asequible para mi nivel.  Llego al primer avituallamiento (km 5), donde apenas me detengo por espacio de unos  30 segundos.

Lago Cerveriz
Un último esfuerzo y abandonamos la Vega de Camayor. Llevamos 5,6 km aprox y mi Gramin marca 31':31" (a 5':39" km/h).

Último tramo de la Vega de Camayor antes de enfilar la bajada al Lago del Valle
Comenzamos el descenso al Lago del Valle por las Divisas. Es el único tramo supuestamente técnico de todo el recorrido, aunque siendo objetivos la dificultad no es elevada. La mayor parte del recorrido es por un estrecho sendero de tierra y rocas donde se circula en rigurosa fila de a uno. Nada más comenzar el descenso consigo adelantar a 4 corredores en una acertada elección de trazada y este hecho incrementa mi confianza, elemento indispensable para afrontar con garantías una bajada de estas características. Continuo bajando y consigo sobrepasar a algún otro corredor hasta que un par de malas pisadas me recuerdan lo fácil que es estropear una  carrera de montaña por un exceso de confianza y decido moderar el ritmo y dejar de hacer el cafre.

Finalmente alcanzamos el Lago del Valle y tras bordear un lateral del mismo llegamos al segundo avituallamiento del día. Estoy en el km 9 aprox y llevo un tiempo de 53'28". Decido tomarme un respiro y hago una parada de unos 2-3 minutos. Bebo un par de botellines de agua, aprieto los cordones de ambas zapatillas, estiro cuadriceps y arranco de nuevo ya en solitario.

Vista del Lago del Valle y de la pista que nos adentra en el Valle del Lago
Por delante tengo unos 13 kms de terreno muy favorable y voy con  la sensación de tener las energías casi intactas, momento en el que decido poner mis 93,5 kg al servicio de la física. Alargo zancada y dejo que la teoría de la gravedad de Newton se encargue del resto. Por el km 10 paso en 59':50" y por mi cabeza pasa  una idea completamente descabellada apenas una hora antes ¿Y si consigo bajar de las 2 horas?. Quedan 12 km y para ello debería correr a 5 mim/km, una velocidad de crucero impensable en fechas recientes,  pero  si las piernas me respetan a nivel muscular, ciertamente alcanzable en la jornada de hoy. Vuelvo a la vieja escuela, apenas consulto el reloj y me limito a correr por sensaciones, tratando de avanzar lo más rápido posible, pero disfrutando al máximo del entorno y de cada momento de la prueba.

Vista del Valle del Lago
Llegando al Pueblo de Valle del Lago  alcanzo a Sergio Natal lo cual me sorprende una barbaridad. Es un corredor con un nivel muy superior al mio, por lo que lo primero que pienso es que viene lesionado. Le pregunto si esta bien y me comenta que solo viene desmotivado porque algún gracioso ha movido una baliza del recorrido y se ha perdido, echando al traste con toda su carrera. Le adelanto y sigo hasta que llegando al avituallamiento me encuentro de nuevo con Henar que sigue volando  en compañía de 2 liebres de lujo Mauro Tezza Y Hector Gómez. En el momento de alcanzarlos escucho a un niño que cuenta a nuestro paso 42, 43, 44 y 45...  ¿estará el niño cantando nuestras posiciones en carrera? No puedo creerme que llegando al km 15 vaya en semejante posición. Sea o no cierto, lo cierto es que me da un subidón de moral de los que hacen época. Por mi cabeza pasa la descabellada idea de acabar en el TOP 50. Paso el avituallamiento de Valle de Lago (km 15) y apenas me detengo por espacio de 20-30 segundos, tiempo  justo para beber un par de tragos de agua y tirarme le resto por la cabeza

Llegando al pueblo de Valle del Lago
Con las fuerzas intactas y la moral por las nubes me encomiendo de nuevo  a nuestra señora de los bisontes desamparados y me lanzo al galope. ¡Que los cuadriceps aguanten! que ya me había olvidado de lo bonito que es correr cuando las piernas responden y estoy disfrutando como un enano. Poco a poco voy deborando kms y adelantando no sin dificultad algún contrincante, y todo a pesar de que a estas alturas la fuerzas son parejas y el nivel de mis rivales es muy alto. A unos 2 km de meta pisamos carretera por primera vez entoda la prueba y siento como si me atrapasen en un campo magnético. Tengo la sensación de pesar 135 kgs y de haberme quedado pegado al suelo. Las piernas protestan y voy incómodo pero el caso es que debe ser más un efecto psicológico que puramente físico porque sigo avanzando a muy buen ritmo. Abandonamos la carretera y entramos en un estrecho sendero y escucho pasos por detrás. Es algún corredor que baja más rápido que yo, me adelanta y compruebo que es Sergio Natal. Intentó seguir su ritmo pero este tio es muy , muy bueno y mis piernas son incapaces de ir más deprisa, aún así procuro mantener la referencia visual hasta que aproximadamente un km de meta aparece un pequeño repecho donde tengo imperiosamente que parar y subir andando. Me adelanta un nuevo corredor leonés y aunque tampoco le puedo seguir, al menos si me quedo con su referencia visual. Un último tramo de carretera, una rápida bajada por un estrecho sendero y entrando en Pola de Somiedo veo al gran capitán Salva Calvo.  Apenas me quedan unos 500 metros a meta y aunque el gemelo izquierdo me  amenaza con acalambrarse por primera vez en toda la prueba, ya nada me puede detener. Un último esfuerzo, cruzo el puente, enfilo la larga recta de meta, cuando para mi sorpresa noto el aliento de  un corredor que viene como un avión y trata de adelantarme por mi derecha. Aprieto los dientes y esprinto con todas mis fuerzas como si me persiguiese la mismísima muerte, consiguiendo superarle por apenas unas centésimas de segundo. Cuando trás tras cruzar la pancarta de meta miro para atrás,  veo que es el leones Alberto Garcia quién me ha puesto el motor a 3500 revoluciones por minuto.  Creo que es la primera vez en las 4 ediciones disputadas de la prueba en que necesitan usar la foto finish para dilucidar un puesto.

En la llegada el primer intercambio de impresiones con Alfonso Cano, Diego Alonso y Sergio Natal y a esperar el desenlace de la prueba. Veo como van llegando  mis compañeros del Maratón Benavides Javi y Mario, también  Jose de Pepe, Armando y el resto de la tropa.

Con Marío Rego y Javi Jañez del Club Maratón Benavides
En meta con Jose de Pepe
Finalmente el reino de León se consigue alzar con la victoria e iguala la contienda 2 a 2 en La Batallona. A nivel personal alcancé el puesto 36 de la general (sobre 501 corredores en meta) con un tiempo de 1h:52':52". 40 minutos menos que el año pasado y a solo 17':16" del ganador que fue el asturiano Mohamed Bakkali con 1h:35':36"


Hora de extraer conclusiones:

1.- En cualquier deporte de resistencia hay 3 características básicas que son necesarias para progresar: la calidad física, la capacidad de entrenamiento y la constancia y por último la fortaleza mental. La calidad es innata y no la poséo. La capacidad de entrenamiento se trabaja pero nunca la he tenido. Ni siquiera en mis tiempos de juventud, cuando me subía a un árbol del Parque de Ferrera mientras mis compañeros entrenaban y solo me bajaba 3 o 4 semanas antes de las competiciones importantes. Afortunadamente me queda la tercera variable y esa fortaleza mental es precisamente lo siempre me ha permitido competir. Si la cabeza dice que se puede, se puede y hoy es un claro ejemplo de lo expuesto.

2.- Enlazando con el punto anterior:  un tractor no deja de ser un tractor aunque le cambies la caja de cambios y las 4 ruedas. Lo de hoy solo es un espejismo y lo cierto es que todavía no he empatado con nadie en esto de correr. Cualquier atisbo de euforía no es aceptable y la realidad es que  la próxima carrera volveré a mi posición habitual a cola de pelotón.

2.- Aunque me quede por aguantar mecha en mi casa de avilés  y me lluevan los palos por haber competido contra Asturias, algo inaceptable desde la perspectiva de una familia integramente asturiana, siento un profundo respeto por la bandera del León y para mi es un orgullo defender sus colores, así que creo que en 2016 volveré a competir defendiendo sus colores....aunque mi representante escucha ofertas ¡¡¡¡¡eh!!!!!

Próxima parada del Bisonte World Tour 2015: Carrera de Montaña Villalfeide-Polvoreda