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viernes, 11 de julio de 2014

La Batallona de Somiedo 2014

Es curioso como el destino mueve sus hilos para dirigir de manera imperceptible nuestro devenir. Si no fuese así,  difícilmente podría explicar el como y el porque acabé corriendo este año La Batallona de Somiedo. 

Para empezar, la inscripción me tocó de manera gratuita 3 meses atrás en el Trail de La Biosfera, precisamente la prueba en la que  cansado de acabar todas las carreras convertido en zombi de The Walking Dead,  decidí parar completamente y no volver a competir más  hasta tener un nivel físico minimamente aceptable. Y en esas estaba,  tras más de 2 meses y medio de descanso absoluto, donde las zapatillas de montaña ya no es que tuviesen polvo, sino que casi habían desaparecido ocultas por las telarañas del zapatero donde estaban escondidas, con un sobrepeso más propio de un león marino en época de abundancia que de un deportista y sin la más mínima intención de competir, cuando la casualidad quiso que apenas una semana antes de la prueba me encontrase con el gran Salvador Calvo (capitán del equipo leonés en la prueba), para mi el mejor corredor de montaña de la historia de León y un autentico señor en todos los aspectos. Salva es una de esas personas que no necesitan hablar mucho para convencer y yo soy uno de esos inconscientes que no necesitan escuchar mucho para dejarse convencer, así que supongo que se juntaron el hambre y las ganas de comer, en cualquier caso si el gran capitán de pide que vayas ¿quien eres tu para decirle que no? y así se fraguó mi vinculo con La Batallona.

¿Más casualidades? cuando de joven practicaba atletismo, las temporadas solían comenzar   con una concentración en altura en el mes de septiembre y  la última de dichas concentraciones tuvo lugar  en Saliencia, precisamente el pueblo asturiano más cercano al Alto de la Farrapona. No recuerdo el año exacto, pero si recuerdo con nitidez que no había vuelta a correr en suelo asturiano desde el año 1999, por lo tanto llevaba algo más de quince años sin competir en mi tierra  y una vez más  los hados han querido que vuelva a arrancar casi en el mismo punto donde lo había dejado.

Y así comienza esta descabellada e inverosímil historia,  con 4 sesiones de entrenamiento a pie (28 km de CACOS entrenados) y 2 sesiones de 1 hora en bici (48 km acumulados),  nuestro insensato  protagonista se planta en el Alto de La Farrapona.  La misma locura de siempre en diferente escenario.

Camino de la salida me detengo en  Pola de Somiedo para recoger  la camiseta y el dorsal. El  cielo está tan oscuro y el día tan desapacible,  que si no llega a ser porque no veo ningún orco cerca, podría pensar que la carrera tendrá lugar  en el mismísimo Mordor. Y es que los asturianos juegan en casa y han decidido partir con ventaja, así que han encargado al departamento de atrezzo unas condiciones meteorologías  tipicamente asturianas.

Salida de La Batallona de Somiedo 2014
Llegamos al Alto de La Farrapona unos 45 minutos antes de la hora de salida. Las condiciones son  12º C de temperatura, lluvía fina  y niebla densa. Llega la hora de tomar la salida y con mi caraja de costumbre, me pierdo una de las partes más emotivas de la prueba: los himnos de Asturias y León,  por encontrarme absorto con temas relacionados con el mundo de la "moda runeril",  que si llevo  o no MP3, que si corro con GPS o con reloj normal y por último si voy con o sin chubasquero, ahora me lo quito y voy a la salida, ahora me arrepiento y busco al chofer como un loco para que me abra de nuevo el autobús.

Si tu único objetivo en una prueba es acabar, lo mejor es salir en la última posición y así no te puedes picar absolutamente con nadie, es más, como mi peor enemigo suele ser el corredor escoba, me había preparado en secreto con un entrenamiento innovador: varios viajes  en el tren de la bruja para practicar como robarle la escoba sin que se enterase (si el corredor escoba eres tú ¿quien te va a descalificar?), pero desafortunadamente la organización se había enterado de mis intenciones y como son gente muy profesional decidieron sustituir al corredor escoba por 3 jinetes a caballo.

Los  3 "corredores escoba"
 Dan la salida y como estaba previsto salgo en última posición. Por delante lanzo  unas 500 "liebres" de rojo y azul cuya misión es marcarme el camino para completar los 22 km de la prueba. El tramo inicial de la prueba  es muy sencillo y discurre por una amplia pista descendente. Objetivo de partida: gastar las mínimas energías  y guardar piernas a nivel muscular por  el mayor tiempo posible. 

Primer kilómetro de la prueba

Al al paso por el lago de la Mina, completo el primer kilómetro en última posición  y con el estratosférico tiempo de 7':01" (un tiempo al alcance de muy pocos corredores), puede parecer sencillo, pero hay que ser muy, muy lento para correr tan despacio cuesta abajo. Comenzamos el ascenso a a la Vega de Cerveriz, momento que aprovecho para adelantar a mis 2 primeros rivales, y eso que mi ritmo no es precisamente endiablado y para muestra al paso por el km 2 llevo 17':10".Corono el alto y tenemos una pequeña bajada hasta alcanzar la amplia majada de Cerveriz. 


La niebla es espesa y limita la visión, lo que impide disfrutar del maravilloso entorno. Sigo poco a poco avanzando,  a ratos trotando muy suavemente ya ratos (la mayor parte del tiempo)  andando, cruzándome con vacas que pastan tranquilamente. Paso por el primer avituallamiento y enfilo la Vega de Camayor, cuando de repente y a escasos 15-20 metros me encuentro con un pedazo de toro impresionante, que me mira desafiante y me lanza un potente bramido. ¡Será cabrón el morlaco! Acaban de pasar por delante de sus narices  unos 500 corredores y no les  dice ni mú, y me ve pasar a mi y se pone me pone "chulín", claro que hay que ponerse en su pellejo, pasa el hecho de que pasen corriendo por sus dominios 500 humanos locos en pantalón de deporte, pero que le dispute sus dominios un "bisonte" y encima que vaya vestido de rojo para provocar, ya son palabras mayores. Finalmente nos cruzamos una mirada desafiante y cada uno sigue su camino. A estas alturas descubro porque siempre recomiendan probar el material antes de una carrera, mi supuesto chubasquero resulta ser únicamente una chaqueta cortavientos (a juzgar por el hecho de que de cada 3 gotas que caen, 2 traspasan el tejido), completamente empapado me lo quito  apenas 500 metros antes de coronar este segundo tramo  y empezar  el tramo técnico de descenso en dirección al  lago del Valle.

Tramo inicial de descenso hacia el lago del Valle
 Comienzo el descenso por las Divisas.  Con total seguridad voy entre los 20 últimos del pelotón, lo que me ocasiona  2 serios  problemas: primero que el sendero por el que ya han transitado más de 450 corredores es un autentico  barrizal y segundo que delante llevo a  muchos corredores sin experiencia y sin el material adecuado, algunos es la primera carrera que corren en montaña, otros van con zapatillas de carretera y van muy despacio y con muchisima precaución (en algunos casos  me atrevería a decir que hasta con miedo). La consecuencia es que  vas a remolque de una interminable fila de corredores, y te ves  forzado a bajar andando a un ritmo muy lento e  incluso tienes que detenerte completamente cada poco.


Por lo  poco que he podido probar y  aunque hay mucho barro, el terreno no es excesivamente técnico y  no percibo riesgo en la bajada. Se ve que hoy he acertado en la elección de neumáticos y que las pezuñas que me he puesto van de miedo por este terreno. Las sensaciones son buenas y tengo "mono" de correr, así que arriesgando un poco y saliendo de sendero por el que discurre la gente,  consigo ir adelantando no sin dificultad a unos cuantos corredores, de hecho hasta escucho comentar a algún rival ¡A donde vas jabalí! (es verídico como la vida misma)

 Poco a poco voy perdiendo altura entre la niebla.  Cada vez que consigo sobrepasar a un grupo de corredores ,  tengo unos 100 metros de margen hasta el siguiente y voy con la sensación de tener un par de velocidades más que mis contrincantes.  A pesar del  barro, las zapatillas me agarran bien y bajo con mucha confianza,  probablemente porque voy física y mentalmente muy fresco y porque después de haber disputado la carrera de montaña del  Alto Sil los 3 últimos años, el barro empieza a ser un elemento que me resulta extrañamente familiar.

Tramo técnico de bajada hacia el lago del Valle
Llegando al km 8, se acaba el tramo técnico. Llevo tanto barro en cada zapatilla,  que es como si me hubiesen colgado unos grilletes de los tobillos.  Apenas un km más abajo y por sorpresa, llegamos  al avituallamiento del Lago del Valle. Queda un mundo a meta y voy con mucha incertidumbre (y porque no decirlo, algo de miedo) respecto  al rendimiento que me darán  los cuadriceps de aquí a meta, pero las sensaciones hasta le momento son muy buenas, será culpa de la lluvia o será por el hecho de correr en casa, pero lo cierto es que  estoy disfrutando mucho de la prueba.

Arranco por lo alto de muro del lago para evitar el barrizal de la pista y en seguida entramos en la zona de pistas. Son pistas y senderos sin ninguna dificultad técnica y con pendiente descendente no demasiado pronunciada. Me limito a alargar zancada, a aprovechar la propia inercia del movimiento y a poner mi peso al servicio de la gravedad, lo demás es pura física. Veo a mucho corredor con excesiva prudencia o quizá con falta de pericia, no lo sé, pero lo cierto es que tengo la extraña sensación de tener mucha más velocidad punta que mis rivales. Acostumbrado conducir un Marussia, hoy me veo al volante de un Red Bull y es una experiencia nueva para mi, pero voy adelantando constantemente  a un montón de corredores.  

Aproximadamente en el km 11, la lluvia vuelve a arreciar con más fuerza y tengo miedo a que se me estropeé el Garmin con tanta agua, así que me quito el reloj con GPS y lo guardo en el bolso trasero del pantalón. A partir de este momento  me limito  a correr por sensaciones como en los viejos tiempos. Voy completamente "a ciegas",  desconozco a que ritmo voy,  cuantas pulsaciones llevo, ni cuantos km quedan a meta,  solamente me limito a escuchar lo que el cuerpo me pide  y a disfrutar como hacia muchos años que no lo hacía. A recrearme  con esos pequeños detalles que no siempre valoramos, con el olor a hierba y tierra húmeda, con la sensación de sentir la lluvia resbalandote por la cara y tener que correr con los ojos medio entornados, con la sensación de correr sin limites, los km van pasando y sigo pasando corredores y más corredores y cuantos más corredores supero más me crezco,  y eso que soy  incapaz de correr de continuo y cualquier tramo llano o el más mínimo tramo ascendente me sirve para pararme y caminar unos 100-200 metros, calculo que cada no mas de 700-800 metros,   lo que sucede es que cada vez que arranco voy mucho más deprisa que mis rivales, 

Tramo de bajada, donde se aprecia el barro

Algunos tramos de pista acumulan barro por encima del tobillo, pero en lugar de tratar de esquivarlos o buscar trazadas más cómodas, hoy si que bajo por el medio y galopando como un auténtico bisonte. A unos 7 km de meta me encuentro con el avituallamiento del Valle del Lago, entiendo que es le último y quedan unos 7 km a meta, pero en esta ocasión apenas me detengo. Creo que como si de un sapo se tratase, me he venido hidratando por los poros los 15 km previos. Como carezco totalmente de referencias decido contar cuantos corredores soy capaz de pasar hasta meta, con el fin de mantener un cierto pulso competitivo y tratando de aportar el mejor resultado posible para mi equipo.

El terreno es muy sencillo y muy cómodo para correr, sigue habiendo tramos de barro, pero los atravieso sin problemas y llegando a meta me vuelvo a poner el reloj para tener referencias, me marca km 18,5 así que teóricamente me quedan unos 3,5 km aprox a meta.  Miro el reloj y alucino porque veo ritmos de entre 3':35" y 3´:45" (no son ritmos reales por km porque los tramos que hago andando me bajan la media por encima de 4 min/km), pero que gozada. Hoy  las piernas responden, el motor ruge (organicamente voy muy bien) y la cabeza empuja como nunca. A falta de unos 2,5 km salimos de senda y entramos en asfalto y paradojicamente en vez de ir mejor, por primera vez en esta carrera lo paso mal. Es como si me hubiera quedado atrapado en un campo magnético, las piernas me empiezan a doler y tengo la sensación de ir más despacio, pero probablemente es solo una sensación consecuencia de correr sobre una superficie más dura, porque sigo adelantando gente, otro tramo de sendero para volar y entramos en el último km, otro tramo de asfalto, un sendero final y a galopar  por las calles de Pola de Somiedo, finalmente y  habiendo adelantado a 69 corredores (ni uno más ni uno menos en este último tramo). Entro en meta con la inexplicable sensación de que si la carrera durará 2 o 3 km más no pasaría nada y que podría haber corrido más rápido

A 100 metros de la meta

En meta alcanzo el puesto 270 de la general (sobre 480 corredores en meta, 486 en la salida y 624 inscritos) con un tiempo de 2h:32':14"  a 1h:01':28" del ganador que fue Martín Alvarez Espinar con un tiempo de 1h:30':46"
Entrando en meta
En la entrega de trofeos, se desborda la alegría cuando anuncian que León ha ganado su primera Batallona. Para mi ha sido un tremendo orgullo haber formado parte de el equipo que ha obtenido  este primer título (estoy seguro que no será el último)

Una representación de los 300 espartanos de León


Lo que he vivido hoy es difícilmente explicable, ha sido una inyección de moral y un chute de adrenalina. tremendo. Hasta hoy, acostumbrado a realizar más del 50% del recorrido andando en todas las pruebas que diputaba en montaña, el hecho de considerarme corredor de montaña era una frivolidad (a duras penas paso  de senderista "acelerado"), pero hoy si me he sentido corredor. Venía únicamente con la finalidad de acabar la prueba como buenamente pudiera y al final he conseguido adelantar a 216 corredores (la gran mayoría en los 15 km finales). Esta carrera se va a convertir en un fijo en mi calendario y el año que viene volveré, Para mi que tengo doble nacionalidad es muy difícil elegir equipo porque tengo el corazón partido, por lo que entiendo que la más justo es correr alternativamente cada año con un equipo, así que  si Dios quiere, el próximo año correré de azul y defendiendo a lo astures del norte (los leoneses son los astures del sur).

En meta con Virtxo Roca del grupo  #deportistasEII , haciendo honor a nuestro lema:"No hay quien nos pare". Paradójico ver un asturiano y una vasca defendiendo con orgullo los colores de León.




Próxima parada: Carrera de montaña Villalfeide-Polvoreda


Nos vemos corriendo












domingo, 13 de abril de 2014

Biosfera Trail 2014

Tengo tantas cosas que contar que no se ni por donde empezar esta crónica, bueno si por  2 palabras mágicas:  BIOSFERA TRAIL (en mayúsculas, en negrita y remarcado). Los aficionados al trail quedaros con este nombre porque esta carrera dará mucho que hablar en un futuro muy próximo.  Una carrera que en apenas  26 km  acumula  4.200 metros de desnivel total,  5 cumbres,  zonas técnicas,  zonas rápidas, cruce de ríos, bosques centenarios, zonas singulares y parajes únicos ¿Os parece suficiente? pues esto es solo el principio, lo que realmente hace a esta prueba especial es todo lo que no se puede medir, son los aspectos intangibles que diferencian una muy buena carrera de una carrera única y esta carrera en solo 2 ediciones ha conseguido ser diferente y especial. La organización ha estado sencillamente perfecta, los avituallamientos, el marcaje del recorrido, el sentido homenaje a los mineros recientemente fallecidos y por encima de todo la actitud positiva  de la buena  gente de la comarca Gordón, ver como se han volcado con la prueba los habitantes de Ciñera y Santa Lucia, con que cariño nos han tratado a todos y cada uno de los corredores y con que ilusión han colaborado para conseguir que la prueba sea un éxito, es lo que le da alma a esta prueba.

ATENCIÓN: Esta crónica va a ser larga, así que los valientes que continuéis con esta lectura espero que dispongáis de mucho tiempo libre y abundante amor por los best-sellers de temática deportiva y  escasa calidad literaria.
Abróchense los cinturones que despegamos. Para variar dormí poco y mal la noche previa, así que a las 6 en pie y antes de la 7 en carretera. Los bancos de niebla baja  en los valles de Gordón, las primeras luces de la alborada que empiezan  a rasgar la oscuridad,  las caprichosas  siluetas de las montañas en las que  te vas adentrando, constituyen un paisaje mágico que  poco a poco te va metiendo en carrera.

Hoy es una carrera diferente para mi. A esta prueba le tengo mucho respeto y más en esta edición. Que  soy un corredor más lento que un Marussia o un Caterham es de dominio público y no me preocupa, pero este año a mayores tengo menos fiabilidad que un Ferrari en Formula 1  y estoy acabando todas las carreras como el rosario de la aurora ( Con 192 cm y 97 kg la aerodinámica la tenemos complicada, pero a ver si al menos los ingenieros dan con  el defecto de diseño de mi chasis y me arreglan "las patas" antes de final de temporada). Hoy tendré la suerte de compartir aventura con Jesús Ania Garcia. ¿ Y quien es este tipo? Pues es probablemente uno de los deportistas más completos que jamas haya conocido y lo conozco desde que eramos guajes. He practicado con él atletismo, rugby, fútbol sala, fútbol playa y al muy "castrón" todos los deportes se le dan bien. Sin ir más lejos, hace apenas 7 días estaba  diputando en Budapest el campeonato del mundo de atletismo en pista cubierta para veteranos, quedando en el puesto 25 de su categoría (casi nada al aparato). Pero si es grande como deportista  lo es aún más como persona, y eso explica que este dispuesto a hacer el sacrificio de levantarse a las 6 de la mañana un domingo, coger el coche y desplazarse 120 km para pasar unas 6 horas corriendo por el monte,  ya que es la única manera que encuentra para  pasar algo de tiempo con este loco que escribe (mira tu si no habrá cosa mejores que hacer  en fin de semana).

Recogemos los dorsales con  tiempo para  saludar e intercambiar unas palabras  con algunos de los grandes del trail leones: Pablo Villa, Salva Calvo, Roberto Dieguez, y nos ponemos en la salida. Y allí presencio el momento más emotivo que yo haya  vivido  en este deporte hasta el día de hoy. Para poder entender lo que sentí previamente debo explicar el porque. Soy asturiano (entiendo que un leonés del norte  o un berciano sientan lo mismo)  y aunque no provenga de las cuencas mineras, la mina forma parte de nuestro ADN. El carbón trajo a esta tierra  progreso, riqueza y por encima de todo dignidad, pero para ello ha habido que pagar un caro peaje y hace apenas medio año  un escape de grisú a escasa distancia de este lugar, se llevo por delante la vida de 6 mineros y las ilusiones de 6 familias. Esta prueba ha querido homenajear a esos 6 compañeros que por desgracia con su sangre y su sudor han hecho que las montañas y los valles de esta tierra luzcan más verdes. En la salida minuto de silencio con  el "Santa Barbara bendita" de fondo y 6 voladores en memoria de cada uno de los 6 mineros fallecidos. ¡uuuf!¡los pelos de punta!¡descansad en paz compañeros!.
Y estamos en carrera. Los 250 participantes salen como galgos y nosotros nos quedamos al final del pelotón como de costumbre. Preguntamos a los 2 corredores escoba  por tiempos y lugares de corte en la prueba y enfilamos los 26 km de nuestra particular aventura. 

Si te cogen estos dos "señores de la limpieza", estás fuera de carrera
Los primeros 3 km discurren por las calles y senderos que rodean los pueblos de Ciñera y la La Vid y son completamente llanos. Los hacemos en la grata compañía de Lorena Vazquez Ramos  que amenaza con disputarnos la última posición en meta, pero como demostraremos más tarde va de farol y en realidad es una auténtica rebeca que nos saca más de media hora en meta. Cuando apenas llevamos 500 metros nos percatamos de que Lorena corre con falda  lo que nos intranquiliza un poco. Es normal que nos ganen mujeres (a mi me ganan casi todas siempre), pero vamos a salir muy feos en las fotos si vamos al lado se alguien con falda, esto podría arruinar nuestra escasa reputación en montaña y algunos de nuestros esponsor podrían decidir abandonarnos, así que nos plantemos la posibilidad de correr nosotros también con falda escocesa para no desentonar, Lorena no nos creo en exceso porque piensa que es de locos y nos pregunta si iríamos con o sin calzones debajo , pero lo cierto es que no nos  conoce lo suficiente .  De locos eran las cosas que hacíamos Jesús y yo hace unos 20 años, como el día que nos fuimos a hacer espeleología 4 incautos y solo llevábamos 2 linternas (una de ellas sin pilas) y acabamos saliendo de la cueva por la oquedad que horadó el rio en la montaña  y trepando por un talud de rocas para volver al coche o el día que nos fuimos a escalar Peña Ten en pleno  invierno y con más de un metro de nieve a los pies de la montaña (no puedo imaginarme lo que habría arriba porque evidentemente no hicimos cumbre) e íbamos en chándal y zapatillas de deporte ¡con 2 cojones!, Todavía me acuerdo de la cara que puso un avezado montañero con el que nos cruzamos al iniciar la ascensión y que al vernos nos pregunto si llevamos raquetas de nieve o crampones (para que querríamos raquetas si no íbamos a jugara tenis). ¡mucho merito tiene nuestro ángel de la guarda ahora que lo pienso!. Ahora somos 20 años más viejos, pero esta por ver si no seguimos siendo igual de insensatos, así que lo de la falda escocesa no es descartable a futuro. 

Tramo final de la subida a Peña Colorada


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En cumbre de Peña Colorada con el Cueto San Mateo al fondo.

Pero volvamos a la prueba que últimamente divago más que un político en campaña electoral. A  los 3 km pasamos la cantera de cuarcita de Ciñera y comienza la ascensión a la  Peña Colorada. Es una subida larga y tendida, pero sin ninguna dificultad técnica. Coronamos en 56'11", nos tomamos la foto de rigor y arrancamos para abajo. Recuerdo del año anterior que es una bajada rápida y sencilla,  pero la semana previa  llovió mucho y debemos extremar precauciones porque el suelo amenaza con estar resbaladizo. Nada más empezar a bajar se cae un corredor delante nuestra  y nos confirma lo previsto. Haciéndome el "chulín"  le digo a Jesús que extreme la  precaución y que corra siempre mirando al suelo por donde pisa (como si estuviera yo para dar consejos a nadie). A media bajada, en un tramo pendiente de roca, me salgo de la trazada para tratar de adelantar a un grupillo de corredores y se me engancha una zarza en el brazo y en la barbilla. En vez de detenerme y soltar la zarza parado, hago un escorzo, me giro y quito la zarza con la mano abierta  mientras sigo corriendo, ¡zas, la primera en la frente por listo!. Consecuencia directa del número circense: una caida bastante aparatosa. Estoy yo como para hacer acrobacias con mi deficiente coordinación. Afortunadamente caigo hacia atras y no me golpeo con ninguna roca en el cuerpo.. Solo se trata de "chapa y pintura" y aunque tengo la palma de la mano  despellejada, los arañazos no son profundos. Me incorporo diciendo aquí no ha pasado nada y tiro para  abajo como un rayo  por vergüenza torera. Llegamos al primer avituallamiento en 1h:21':20", momento que aprovecho  para que me limpien y desinfecten las heridas de la mano y me la venden en condiciones. Llevo  bastones de travesía y la mano me molesta en el agarre. Sin tiempo que perder comenzamos a ascender la montaña que casi todo el mundo considera "el ogro" de la prueba,

Cueto San Mateo visto desde media cumbre
Tramo intermedio de subida al Cueto San Mateo
Cresteo final del Cueto San Mateo
Posando en la cumbre del Cueto San Mateo
Ascendemos caminando el primer tramo de subida a través del encinar de Fayabajo, corremos por las pistas del Robledal del Alto del Rasón  y enfilamos la parte final de ascensión entre roca caliza  que es dura pero nada de otro mundo. Llegando arriba nos cruzamos con los espartanos de León corre que nos ponen las pilas con sus ánimos y finalmente coronamos en 2h:19':46".  Bueno socio, ¿crees que has hecho lo peor? ja,ja,ja ...  pues ahora empieza la Biosfera de verdad. 

Primer tramo de bajada del Cueto San Mateo
Esta bajada si que tiene tramos peligrosos y hay que ir con muchísima  prudencia. Bajamos con precaución el primer tramo, corremos a ritmo el tramo intermedio y entramos en le tramo probablemente más técnico de toda a prueba. Un par de pequeños destrepes agarrados a la cuerdas y llegamos a la balsa de la Hullera.
Subimos un repecho que no viene en el perfil de la prueba pero que bien podría ser un puerto de cuarta categoría, y atravesamos la siempre espectacular y emotiva  galería minera. Entro en la misma completamente a oscuras y los primeros 200 metros los hago totalmente  a ciegas. No veo nada y avanzo en completo silencio (solo escucho el sonido de los charcos que voy pisando), pero poco a poco la pupila se dilata  y llegando al final del túnel  hasta soy capaz de ver un murciélago que revolotea sobre nuestras cabezas. Último tramo de bajada y llegamos al segundo avituallamiento en Santa Lucia. Espectacular el trato y el cariño con el que nos tratan las señoras del pueblo que atienden el mismo. Tiempo para departir con otros corredores y arrancar camino del tercer pico del día, a la postre el más sencillo.

Este año me noto más pesado subiendo que el año anterior, pero con todo es una subida muy fácil. Un primer tramo de subida por pista, seguimos ascendiendo atravesando el robledal del bosque de La Mata  y finalmente coronamos por lo que aparenta ser una antigua  escombrera  en 3h:21:34" , y  sin parar enfilamos la tercera bajada. El año pasado la recuerdo sencilla, pero este año el suelo está muy resbaladizo. Es un sendero abierto entre escobas y después de pasar otros 200 rebecos por el mismo sendero, el camino está como una plancha de hielo  y las zapatillas de montaña no agarran como deberían. Debemos bajar agarrándonos constantemente a derecha e izquierda a las escobas que escoltan el sendero, pero mi problema es que con la mano derecha apenas me puedo agarrar desde la caida en la primera bajada. En fin, en plazas peores hemos toreado. Llegamos abajo  no sin antes caer un par de veces de culo sin ninguna consecuencia. Llegamos al fondo del valle y cogemos la pista que nos lleva al Faedo y para nuestra sorpresa nos encontramos al gran Pablo Villa  que ya ha acabado la prueba, se ha cambiado y esta soltando piernas  ¡¡¡¡que bestia!!!  aprovecha para animar a otros corredores del grupo de cola. Todo un detalle que le honra y le define como persona (como corredor poco más se puede decir). Una segunda lectura es lo malísimo que soy. El primero hace media hora que ha llegado a meta y a mi me queda  todavía media carrera y  2 picos por subir ¡mátame camión! que diría el  gran corredor gallego Fernando Arca. 

Tercer avituallamiento, reponemos fuerzas y empezamos la cuarta ascensión del día, la que para mi sin lugar a dudas es la subida más dura de toda la carrera. 

Tramo inicial de ascensión a la cuarta cumbre
Empezamos a ascender por  medio del Faedo, con pendientes muy pronunciadas y constantes y siento que se me sale el corazón del pecho. Tengo que parar varias veces para recobrar el aliento, salimos del Faedo, cruzamos el tramo de escombrera, ascendemos el último tramo de subida y alcanzamos la cima de Peña Picha en 4h:18':15". Nos tomamos un respiro, hacemos la foto de rigor en cumbre y los voluntarios nos dicen que no nos despistemos que cierran el control de paso del último avituallamiento en poco más de 30 minutos.
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En la cima de la cuarta cumbre

Hasta aquí todo va según lo planeado, vamos bien de tiempo y aunque fatigado, no voy mal de piernas. Comenzamos el descenso de la cuarta cima y no han pasado ni 300 metros cuando se me acalambra el cuadriceps de la pierna derecha. Intento estirar  pero no hay manera. Es demasiado pronto, esto me puede pasar en la quinta bajada, pero no estaba previsto que sucediera en la cuarta, queda demasiada distancia  a meta. Después de cagarme en todos los santos del santoral y de jurar en Arameo y otras lenguas muertas, opto por una solución que nunca había tomado antes y decido tomarme un Enantium  para ver si me hace efecto como relajante muscular.  Trato de avanzar como buenamente  puedo, andando al principio,  a trote ligero después y finalmente corriendo de nuevo  hasta entrar en el que es sin lugar a dudas  el tramo más espectacular y bonito de toda la prueba, el paso del cañón del río y la posterior entrada en el Faedo corriendo sobre una tarima de madera. Impresionante  el entorno, impresionante el paisaje, hacen que se le olviden a uno todas las molestias.

Tramo final de bajada y entrada  al cañón del río (entrada al Faedo)
Tramo que discurre por el cañón del río
Preciosa imagen del Faedo de Ciñera  (elegido bosque mejor conservado de España años atrás)
Faedo de Ciñera
Y por fin llegamos al último avituallamiento en 4h:49':49" y  libramos el corte por apenas 10 minutos. Aprovecho para volver a vendar bien la mano, ya que  la venda viene medio colgando desde la tercera bajada  como consecuencia  de tener que agarrarme a las escobas laterales. Y enfilamos la última subida con más corazón que fuerzas. Pronto empiezan a chirriar las piernas por todas partes, un calco exacto  del año anterior y en le mismo sitio. Es la única prueba que haya disputado en la que me aparecen  calambres en el adbuctor/basto interno, pero supongo que cuando uno viene muscularmente muy castigado es lo normal. 

Tramos final de ascensión a la quinta cumbre (al fondo se ve la cuarta cumbre)
Subo  tirando de brazos y a ritmo cansino voy poco a poco ganando altura, pero es una cumbre puñetera, porque en ocasiones  y cuando crees hacer cumbre, te toca seguir subiendo entre peñas.  Finalmente tocamos la cumbre de la Sierra del Sardonal en 5h:16':10".  Ahora solo queda el crestéo técnico y la bajada y esto debería ser un consuelo, o al menos el año pasado fue un descanso tocar esta cumbre, pero este año mis problemas ya no son de gemelos, si no de cuadriceps y las bajadas son una tragicomedia griega.

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En la cima de la Sierra del sardonal con el cresteo de fondo
 En un momento del cresteo es Jesús el que apoya mal y se cae pegándose una buena galleta. Cae en mala posición se golpea la rodilla y se retuerce la muñeca. Le pregunto que tal  está y me dice que sigamos. La muñeca le duele un montón y la rodilla también le da guerra, pero este tío está fabricado con acero de ENSIDESA (¡joerr! que generación de tíos aguerridos y  duros salió del Avilés industrial, para algo tenía que servir haber crecido en la que fue considerada durante algunos años ciudad más contaminada de Europa occidental). El crestéo se hace largo y el tiempo pasa muy rápido, pero lo realmente complicado esta por llegar.  La bajada final desde la cruz de hierro a las primeras casa de la Vid es literalmente una drama (una replica exacta de lo acontecido en el Alto Sil). Los cuadriceps ya no funcionan y las piernas ya me fallan hasta en los apoyos más sencillos. Es un descenso tortuoso y eterno hasta tocar la pista y ahora si que cambia la historia. Queda aproximadamente  un km a meta,  pero es casi llano y por pista y lo peor ya ha pasado. Como en el Mago de Oz, metafóricamente hablando solo hay que juntar 3 veces los talones , decir en alto "como en meta en ninguna parte" y seguir el camino de las "baldosas amarillas"  y en esa nos encontramos. ¡menuda pareja! yo caminando como el Hombre de Hojalata y mi compañero  como el León sin corazón. Es que no tengo fuerzas ni para correr y mira que el terreno es propicio. Finalmente bajamos las escaleras entrando en Ciñera y aceleramos para entrar en meta corriendo, y aunque solo sea por centésimas consigo "ganar" al sprint al atleta numero 25 del mundo en 400 metros lisos en pista cubierta en  categoria  +35 ( la realidad es que entramos completamente  juntos y me deja ganar por cortesía, pero estando entre asturianos si no eres fanfarrón  no eres nadie)

Entrando en meta en la Bisofera Trail

Tiempo final en meta 5h:48':24" en el puesto 200 de general (sobre 211 corredores en meta y 250 corredores en la salida), a 2h:46':06" del ganador Pablo Villa Gonzalez que completo la prueba en 3h:02':18".

En meta choque de sentimientos contrapuestos. Por un lado enorme felicidad y satisfacción por haberlo conseguido una vez más y por otro lado una cierta decepción porque habiendo entrenado algo más que el año anterior,  he acabado en 10 minutos más  y lo más preocupante es que he llegado completamente fundido. Valga como ejemplo que me tuve que beber de trago 5 vasos seguidos de bebida isotónica en meta y era como intentar llenar una bañera con el desagüe abierto. Llegué con el último litro de gasolina del deposito y no era capaz de calmar la sed (cosa que nunca me había sucedido). Siempre prima lo positivo y una vez más la medalla de finisher  vale su peso en oro.

Para cerrar una ducha de agua fría para resucitar y otro detallazo de los voluntarios de Ciñera. Llegamos tan tarde al almuerzo que se habían acabado las patatas con carne del menú. En vez de liquidarnos por tardones,  nos mandan esperar y nos traen una perola de garbanzos, aderezado con  cantidades industriales de embutido y 2 o 3 empanadas grandes como si de una boda gitana se tratase. No hay palabras para describir lo que ha hecho hoy esta gente. Solo se les puede agradecer el detalle volviendo una y otra vez. Finalizada la comida  me despido de mi buen amigo y toca viaje de retorno a Léon. El cuerpo me pide tirarme en un sofá y dormir las próximas 48 horas del tirón, pero como formo parte de una familia de armas tomas, mi mujer y mis hijos han decidido pasar la tarde de monte por los pinos aprovechando la benevolencia del  clima, de nada sirven mis quejas y lamentos. La respuesta es clara y concisa ¡nadie te mando ir al correr a la montaña, si estás cansado te aguantas!, así que al final me toca doblar  por el monte como los buenos atletas y completar una hora y media adicional  de subidas y bajadas por Las Lomas y Los Pinos.

Y como el destino es caprichoso y un poquito cabrón, por primera vez desde que corro me toca un premio: una inscripción gratuita para la Batallona de Somiedo. Una prueba preciosa, salvo por un pequeño detalle. Es una prueba de 21 km en la que le desnivel negativo es de unos 1000 metros, vamos que es siempre cuesta abajo y con pendiente reseñable y le va a tocar esto a un tarugo al que se le acalambran los cuadricpes en todas las bajadas del año. En fin ¿Quien dijo miedo? como dice Melendi "mientras nos queden piedras lo que nos sobra es valor"

Ahora que entramos en la Semana Santa, me quedan unos 4 o 5 días de penitencia caminando como un leopardo a 2 patas. Toca replantearse lo que queda de temporada,  intentar incrementar la cantidad y calidad  de km entrenados y reducir expectativas de carrera, nada de Aquilianos y ni Omaña No limits de 48 km. Vamos a empezar la casa por los cimientos e intentar llegar en mejor estado físico a las próximas pruebas.

Así voy a caminar yo los próximos 4 o 5  días

Si  habéis llegado hasta aquí leyendo esta crónica, os habéis ganado el cielo. Lo vuestro si  que tiene merito y no correr la Biosfera.

Mi último recuerdo es como no podía ser de otra manera para los 6 mineros fallecidos en el Pozu Emilio.




Próxima parada: Carrera de montaña Truchillas-Vizcodillo. Nos vemos corriendo por montaña




domingo, 23 de marzo de 2014

Carrera de montaña Alto Sil 2014

Si me pongo a hablar de una carrera de montaña que sale de un genuino pueblo  minero del Bierzo, que tras ascender 3 cumbres y un cortafuegos bestial conocido como "el muro", pasar por una preciosa aldea semi abandonada, y correr por el lateral del cauce de un río con el agua por encima de los tobillos durante unos cuantos kilómetros,  vuelve al punto de partida para degustar una fantástica paella, a mucha gente no le dirá nada, pero para  mi es la carrera más importante del año.

Dicen los corredores punteros del trail  que esta prueba no tienen nada que envidiar a las carreras de la copa del mundo en las que han competido con  anterioridad. Para mi que soy un corredor más básico que el arado de vertedera y que como solo corro por las montañas de esta tierra  no estoy en condiciones de realizar comparaciones, es una carrera muy especial.  Desde que participé por primera vez hace 2 años, siempre ha cumplido con creces mis  expectativas y no me imagino otra carrera mejor en el mundo. No es la prueba más larga, ni la más dura, ni asciende  las montañas más emblemáticas, pero gracias a la gente de los pueblos  y a la organización, el corredor se siente como en casa desde el primer minuto y consigue evadirse del mundo  y sus preocupaciones durante el tiempo que pasa por esas hermosas tierras del Bierzo. Este año y debido a la fuerte demanda ya daba por perdida la posibilidad de participar, hasta que a última hora el diablo decidió ponerse de mi parte y cuando ya pensaba que los dorsales  se habían agotado, ¡zas! conseguí inscribirme, lo cual le da mayor valor a mi participación.

Hablemos de la prueba: ¿En que condiciones llego a esta edición? Pues con 142 km de cacos (70% caminar y 30% correr) y 164 km de bici en las piernas. ¿Serán suficientes? Estoy convencido que si.  Lo más importante no es el volumen en si, sino el hecho de haber  conseguido recuperar la motivación de entrenar en el invierno leonés y el volver  a ser capaz de salir a correr en solitario,  algunos tramos completamente a oscuras,  con 0ºC en el termómetro  y  a las 10 de la noche  o el hecho de  conseguir levantarme a las 7:30 de la mañana para coger la bici y salir a hacer kilómetros con este clima tan tropical que tenemos por estas tierras. Quizás lo expuesto no tenga ningún mérito, pero me gustaría a mi ver al fantasma del Osmin ese de la tele   haciendo algo similar, igual luego la calle dejaba de ser su gimnasio y su "método" no era tan exclusivo. También podría empezar a buscar excusas por si todo saliese mal: que siempre entreno por carretera o pista casi llana, que no piso la montaña desde agosto del año pasado, que solo un día superé y por poco la 1:30 h de entrenamiento, que mi desnivel acumulado total no se aproxima ni a los 1000 metros, pero no dejan de ser justificaciones completamente baldías porque todos los años es lo mismo y siempre consigo terminar la prueba. Físicamente me siento muy bien y anímicamente estoy mejor que nunca. El único aspecto que me descoloca un poco  es que la casualidad ha querido me apenas 9 días antes de la prueba me haya tocado pasar por el taller para  un implante dental (como dicen en mi casa es una pena que el tornillo que me pusieron no fuera el que me falta en la cabeza, pero puestos en contacto con la fabrica me han dicho que después de 38 años ya no estoy en garantía y que a estas alturas  ya no tengo repuestos) y consecuentemente he estado tomando antibióticos y inflamatorias hasta apenas 3 días   antes de la prueba, lo que me produce un cierto respeto. Espero que no me afecte, pero siempre queda la duda de si la ingesta de fármacos me ha podido afectar y si me pasará factura en una prueba que se presenta dura y en la que me aproximaré a las 6 horas de esfuerzo continuado. Ahora bien, lo que no depende de uno no es un problema así que "p'alante" y sin pensar en ello.

Y llega el día señalado en rojo en el calendario. Radio Alto Sil retransmitiendo desde Santa Cruz del Sil. Hoy estamos aquí para presenciar el combate entre 2 pesos pesados (y nunca mejor dicho). En la esquina derecha con calzón negro, camiseta de rayas y un peso oficial de 97,1 kg tenemos al Bisonte del Carbayedo. En la esquina izquierda con 32 km de distancia, 3550 metros de desnivel acumulado y 3 cumbres a la Carrera de montaña Alto Sil. Antes de empezar el combate quiero dejar claro que quiero un combate limpio y que no estarán  permitidos los "golpes bajos". Alto Sil , no se permiten piedras resbaladizas en le cauce del río, ni rocas sueltas en las bajadas, ni hoyos escondidos, ni raíces traicioneras en el recorrido y mucho menos comenzar la paella sin que llegue el último corredor ¿entendido?.... Bisonte, no se permite atajar, salirse del recorrido trazado, ni lo que sería  aún más grave,  contratar ayudantes que te preparen una cordada o te pongan unas escaleras para subir más cómodamente "el muro" al estilo Jesus Calleja, ni contratar 4 sherpas bercianos que te suban a hombros al Pico Negro ¿entendido?  Pues nada,  una vez sentadas las normas básicas puede comenzar el combate, que cada contrincante se sitúe en su lugar y que gane el mejor

Salida de la prueba
Como siempre llego al control de chips con apenas 5 minutos de margen (esto y lo de no dormir bien la noche antes de la prueba por los nervios son marcas de la casa). Pasan los años y a pesar de acumular experiencia, algunos seguimos siendo igual de cenutrios que siempre. Entramos  en el cercado y a esperar la cuenta atrás. La temperatura es muy buena y el ambiente es sencillamente espectacular.

He de decir que antes de esta prueba y con el fin de mejorar mi rendimiento tras el desafortunado incidente de la cuerda en la Transcandamia (si suben 400 corredores agarrados a la misma cuerda y solo te caes tu, es que algo no estás haciendo bien) consulté a los mejores "gurus" del trail y todos me dijeron lo mismo: en esta disciplina deportiva tienes menos futuro que Andres Iniesta como animador socicultural en una fiesta universitaria, eres lento, malo y más descordinado que un  japonés  bailando sevillanas en un tablao flamenco, así que tienes 2 opciones equiprobables: o te dedicas a un deporte que se adapte a tu morfología tal  como el sumo japones, la lucha leonesa o el ajedrez o puesto que vas a llegar de los últimos en todas las carreras, hazte amigo del corredor escoba. Y como soy un tío muy obediente opté por esta segunda opción, así que aunque cuando dan la salida  los corredores salen como toros desbocados, yo  me coloco en la última posición y  salgo del pueblo en compañía de mi viejo compañero de aventuras en la pasada edición, el siempre temido  por los últimos del pelotón  "corredor escoba".

La subida a la primera cumbre la hago íntegramente andando tal y como estaba planeada. El cuerpo pide correr pero la prueba es larga y las fuerzas limitadas. El último km de subida lo hago en la grata compañia de Javier Llano hasta coronar el alto de la Chañada en  35'20" .Comienza el descenso por el cortafuegos, momento en el que poseído por el espíritu del esquiador transalpino Alberto Tomba decido lanzarme en zig-zag , aprovechando los bastones y sin la más mínima y elemental precaución.  La  consecuencia directa es que a las primeras de cambio me llevo una culada interesante como aviso a navegantes. A partir de aquí prudencia el resto del descenso, saltamos el riachuelo  y comenzamos a subir "el muro", que para los que no lo conocen les diré que es un cortafuegos con 400 metros de desnivel acumulado en algo menos de 1000 metros de longitud. Como las fuerzas siguen intactas y gracias a   la ayuda de los bastones  la subida se me hace mucho más liviana que el año anterior, coronando en 1h'00':38" (km 5), Primer tramo completado sin complicaciones. Dejamos el senderismo y nos pasamos al atletismo.

Cortafuegos conocido como "El muro", Km 4 de la prueba
Comienza un tramo básico en mi planificación de la prueba,  ahora toca correr lo más  rápido posible  para no volver a preocuparme más del cierre de control.  Según mis previsiones debería correr a ritmos de entre 5:15 y 5:45 por  km los próximos 5 kilómetros para  no volver a preocuparme del cierre de control en toda la prueba. Para mi sorpresa los primeros  300 metros me cuesta mucho correr normal, supongo que consecuencia de la fuerte pendiente del muro, los músculos están  atrofiados  y me siento como si me hubiesen puesto grilletes en los tobillos, afortunadamente el "efecto pingüino" se me pasa pronto y recupero  sensaciones. En este tramo voy saludando corredores: Santi, Javi, Fernando (perdón si me dejo alguno), 

Al llegar a las primeras casas de Páramo me encuentro con un grupo de unos 15 corredores y pienso para mi ¡que tío más majo y más profesional este Lolo Diez¡ que ha sido el primero en poner  un “globo” de 5h:30 en una carrera de montaña para que tengamos referencias.  Como sigo yendo  muy cómodo adelanto al grupito  y miro mi  Garmin  por curiosidad y para mi sorpresa veo que voy  corriendo a ritmos ligeramente superiores a 4min/km, lo cual me parece sorprendente  porque no corro a esta velocidad desde 1999 y eso era el siglo pasado. Mi primer pensamiento es para los administradores del sistema global de localización por geoposición, que se deben de haber dado todos a la bebida, la semana pasado perdieron un avión en Malasia sin dejar rastro en los satélites y hoy tienen todos los satélites con sistema de retardo para que algunos ilusos  pensemos  que vamos  más rápido.

Llegando al avituallamiento de Páramo del Sil
En fin, un último arreón  antes  de alcanzar el avituallamiento. Enfilar la subida final al pueblo de Páramo de Sil y ver a toda esa gente animando y escuchar el sonido de los cencerros es una autentica gozada. Y llegamos a Páramo (km 9). Toca parada larga en boxes,  hora de estirar, comer y beber abundantemente que esta batalla promete ser larga y el calor aprieta de lo lindo.  

Arrancamos con un tiempo de 1h:29´:00" camino de la  subida a la segunda cumbre del día. Es el  tercer tramo según mi planificación y  toca volver  al senderismo. Caminando a ritmo vivo voy ascendiendo sin contratiempos al Alto de La Campona. Primero por un tramo  llano ascendente por un bosque entre robles y castaños centenarios y posteriormente por estrechos senderos entre escobas y matorral bajo, hasta alcanzar el pie de la montaña y comenzar el ascenso de verdad ya por pistas más pendientes, hasta pisar las primeras nieves en el km 15 aproximadamente.

 Km 17 de la Subida a La Campona, 

La nieve esta dura y es mucho menos abundante que en  las 2 ediciones previas,  pero a mi me desgasta un montón. Mi peso es  un handicap importante para esta disciplina deportiva,  me entierro más en la nieve que otros corredores más ligeros, y cada 5 o 6 pisadas siempre hay una en la que meto la pata en nieve por encima de los tobillos,  lo que me supone un mayor desgaste a nivel muscular e ir dejando por el camino energías que probablemente me harán falta más adelante.

Pasando por el arco publicitario del Alto de La Campona, 
Correr sobre un precioso manto blanco de nieve y ver un arco publicitario en mitad de la nada es algo mágico e impresiona. A penas 100 metros más tarde toca nueva parada en boxes al paso por la cabaña de La Campona  donde llego con un tiempo de 2h:57:18". Para prevenir calambres o al menos tratar de retrasar su aparición  lo máximo posible me tomo una pastilla de potasio/magnesio y rápidamente arranco camino de Primout por donde debo pasar en menos de 3h;45' si no quiero que me cierren el control de paso

Pista abierta en la cima de La Campona para el paso de corredores
Al paso por cima trato de correr de nuevo, pero noto molestias en la planta del pie derecho  como si tuviera una pequeña rozadura. En principio mi intención es seguir hasta alcanzar sobrepasar el control de paso de Primout, no obstante apenas 1 km más adelante y condiciendo con el tramo de pista que no tiene nieve (aunque a los lados haya más de un metro de nieve) me tengo que detener. Voy con  los pies mojados desde muchos km atrás,  quedan todavía unos 14 km a meta y entiendo que es más prudente comprobar que sucede con mis neumáticos por miedo a que se  esté formando  ampolla. Me aparto a un lado del recorrido  me quito el calcetín, y efectivamente estaba en lo cierto, ya tenía un rozadura (afortunadamente todavía sin ampolla) y me aprovecho de que gracias a   la mochila  voy mejor equipado  que los cosacos que ha mandado Putin para invadir Crimea. Me pongo un compeed y mano de santo (no vuelvo a sentir molestias en toda la carrera). Detalle a destacar y  agradecer es que prácticamente la totalidad de los corredores que me adelantaron se interesaron por mi estado, lo que demuestra el buen rollo y el compañerismo  que existe en esta disciplina de las carreras por montaña. 

Primer km de bajada, camino de Primout
Sin más  dilación, mochila al hombro de nuevo y camino de Primout. Suelo ser mucho mejor bajando que subiendo, pero hoy bajo bastante peor de lo esperado. Y pensar que por estas cuestas bajé hace 2 años sin conocer el sendero, con nieve y niebla como un autentico poseso. Supongo  que el limite que separa la inconsciencia de la temeridad es muy tenue y hace 2 años era bastante más cafre que ahora. Hoy sin embargo voy sin confianza y aunque no es  una bajada complicada prefiero bajar con cautela.  El tramo final de bajada es una autentica yinkana, entre cruzar arroyos, esquivar ramas a derecha e izquierda, atravesar zonas con el barro por encima de los tobillos y agacharse para pasar por debajo de troncos tirados apenas a  metro y medio del suelo, uno tiene la  sensación de estar haciendo pruebas para entrar en los marines americanos.

Bajada de La Campona, camino del pueblo de Primout
Y finalmente entro  en la preciosa  aldea semiabandonada de  Primout y es espectacular la cantidad de publico que hay este año animando. Alcanzo el control de paso de Primout en un tiempo aproximado de 3h:30' (15 minutos de margen hasta cierre de control) y Objetivo cumplido. Segunda parada larga en boxes. Estiramientos, hidratación, algo de réflex para cuadriceps y biceps famorales  y tras 5 minutos de pausa a correr toca. Este tramo es muy cómodo, siempre pica para abajo pero sin apenas pendiente y se puede ir muy rápido. Salgo completamente solo  del pueblo y con el fin de encontrar  alguna referencia  decido contar el numero de corredores que soy capaz de adelantar,  pero para mi sorpresa a las primeras de cambio sucede lo contrario y me  adelantan 3 corredores gallegos que vienen fuerte desde  atrás y decido cogerles rueda como en ciclismo. No voy tan fuerte como hace 2 años pero voy infinitamente mejor que el año pasado,   ya que en esta zona fue donde colapse muscularmente y las pase canutas de aquí a meta.

No tengo la sensación de ir rápido, pero lo cierto es que voy poco a poco adelantando corredores y finalmente llego a   la Braña  de Santa Cruz en 4h:03´:03" tras haber adelantado 18 corredores, lo que no está mal.

Tramo de recorrido entre Primout y La Braña de Santa Cruz
Parada muy rápida en el  avituallamiento y camino del Pico Negro (casi nada). Lo primero es cruzar el río que este año baja con bastante agua. Voy tan concentrado que ni si quiera me percato de  que han puesto una cuerda de apoyo (lo cierto es que después del incidente en  la Transcandamia tampoco me fío yo mucho de mi habilidad en el uso de cuerdas) y me lanzo a cruzar como si liderase una manada de bisontes en estampida. Todo el día quejándome de mi peso y por fin encuentro una ventaja, para que me lleve la corriente no es necesaria una crecida, sino  un tsunami  ¡menudo es el bisonte!

Cruzando el río (por detrás un corredor agarrado a la cuerda)
Al principio de la subida me detengo para gastar mi última bala y tomarme un gel de absorción rápida. ¡uffff! Visto desde abajo y a estas alturas de la prueba,  el Pico Negro mete miedo. A partir de ahora, mochila al hombro, apretar bien los cordones de las zapatillas, agarrar fuerte los bastones, agachar la cabeza y procurar concentrarse en el esfuerzo para mantener un ritmo de subida constante. Es un pico jorobado, es muy constante en pendiente, sin ningún descansillo y uno ya llega castigado, no obstante no tengo ninguna queja de la subida.  

Finalmente corono en  4h:40´:30" (37´:27" de tiempo de subida y puesto 281 de la general masculina en la clasificación parcial). El mundo al revés, hoy estoy subiendo mucho mejor que bajando. Aparentemente me veo bien físicamente  pero veremos que sucede en el tramo final. La parte teóricamente más complicada de la prueba ya esta superada y solo quedan 5-6 km de descenso hasta Santa Cruz del Sil. Digo lo de relativo  porque para el 95% de los corredores lo peor ya ha pasado,  pero  para mi esta zona es la peor de toda la prueba, de hecho yo la denomina “The Walking Dead” porque las 2 últimas ediciones llegue a meta convertido en un cadáver andante. Si Llegas con fuerzas y las piernas te responden puedes adelantar a muchísimos corredores, ahora bien si llegas jodido te conviertes en zombie y las pasas canutas. ¿que tocará este año?

Arriba aprovecho para saludar a Jose Manuel que está de juez arbitro con el cronometraje oficial, y para mi sorpresa me comunica que debo  acelerar porque en el siguiendo avituallamiento hay previsto  un control de paso y falta poco para el cierre de control. ¡Cagu’n mi mantu! Esto no entraba en mis planes y menos teniendo 1h:20' de margen para llegar a meta (el tiempo límite en meta son 6h). Con el peligro del cierre de control,  me lanzo a la carrera para abajo y nada más necesito 300 metros para saber que este año no solo   volveré a ser zombie, sino que este año voy a ser el rey de los muertos vivientes y la mismísima reencarnación de Michael Jackson en Thriller.  Madre mía que dolor de cuadriceps, no se me suben porque voy con malla corta de compresión, pero cada zancada es un suplicio. A duras penas y haciendo un esfuerzo ímprobo intento correr al menos hasta el último avituallamiento y una vez que libro el control de paso constato que estoy literalmente  para que me coman los lobos.


En el último avituallamiento. Correr el Alto Sil con una sola pierna tiene mucho mérito.

Tiempo de paso por este último avituallamiento 4h:53':31". A partir de aquí el único objetivo es  llegar a meta como sea  aunque sea reptando como una culebra de río. Por suerte ya empiezo a tener experiencia en gestionar este tipo de situaciones, al fin y al cabo todas mis carreras acaban casi siempre igual. Eso no quita que para mi  sea tremendamente  frustrante llegar sin piernas a meta en todas las pruebas, cuando a nivel orgánico llego bien y con la sensación de poder correr mucho mas rápido, pero es lo que hay y pensar otra cosa es perder el tiempo.

Tramo final de bajada camino de Santa Cruz del Sil 
Lo que toca  es regular, tirar de experiencia y tratar de avanzar de la manera más cómoda posible. Gracias a los bastones de travesía consigo descargar parte de la presión sobre las piernas y caminando soy capaz de avanzar de una manera más o menos digna. A media bajada y a unos 2 o 2,5 km de meta me encuentro con el famosa nueva sorpresa de Lolo Diez, que se ha estrujado los cuernos para encontrar un  nuevo tramo espectacular, pero a mi particularmente me acaba de rematar. Es un tramo de  bajada por un camino anegada sobre lecho de barro y piedras y en muchos tramos con el agua por  los tobillos, sin contar con que todavía tienes que pasar un par de veces riachuelos con agua muy fría. 

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Apenas a  un km de meta me adelanta un participante que baja  corriendo a un trote cochinero y al pasarme me anima, pero le contesto que no puedo correr  cuesta abajo porque voy sin cuadriceps.  Unos  100 metros más adelante  cogemos un falso llano ascendente y más por orgullo torero que por fuerzas,  echo a correr y le adelanto. Le animo yo a él y me dice que no puede correr subiendo que va sin gemelos ¡¡¡Alto Sil en estado puro!!!, finalmente el  breve tramo de subida se acaba, el camino se empina para abajo y  vuelvo a la triste realidad, veo como el compañero se aleja irremediablemente y yo vuelvo a avanzar convertido en Chiquito de La Calzada, cruzamos el ultimo puente y veo la primera casa del pueblo. Este año el final es cuesta arriba y calculo que quedaran apenas 300 o 400 metros. En circunstancias normales estaría jurando  en arameo, pero voy tan "tocao" de cuadriceps que cada cuesta arriba es una bendición, así que gastando el ultimo álito de energía, aumento zancada y entro en meta muy cansado pero con la inmensa satisfacción del deber cumplido.

Esto es lo que queda de mi después de la batalla (un par de kg se han quedado por la Sierra de Gistredo)

En meta un tiempo oficial de 5h:30':57" en el puesto 346 de la clasificación general masculina (sobre 372 corredores masculinos en meta) y puesto 365 de la general total (sobre 393 corredor@s en meta) y sobre 450 corredor@s  que creo son los que tomaron la salida de la prueba. El ganador de la prueba fue Zaid Ait Malek con un tiempo de 2h:52':40", quien  podría haber dado 2 vueltas al recorrido de la carrera y todavía habríamos llegado casi a la vez.

La paella de meta
Para concluir una ducha con agua fría para resucitar de entre los muertos y una paella en buena compañía que sirve para rematar un día fantástico. Una jornada para desconectar del mundo , para disfrutar y para conocer nueva gente del mundo del trail y que merece mucho la pena:  al lobo de monte  Rubén Seco (que carrerón has hecho gallego), a  mi paisano Ruben Nembra (demonión, estás casi tan “averiao”· de la cabeza como yo, je,je), a Javier Llano (este año  no has podido acabar pero el año que viene lo consigues seguro) y a Eduardo Flecha (hoy has tenido un mal día y aún así has conseguido terminar, pero en la Zegama vas a volar).

Conclusiones:
1.- De las 21 mujeres que llegaron a meta, me ganaron 19.  Claramente la opción de operarme para cambiar  de sexo con el fin de mejorar en la clasificación no parece una buena opción.  En categoría masculina soy  malo, pero con lo guerreras que son las chicas en trail,  mi futuro sería mucho más oscuro en categoría femenina.
2.- Una lastima que ningún productor de Hollywood se haya pasado por Santa Cruz, mi fantástica interpretación de muerto viviente los últimos 4-5 kms era merecedora de un papel protagonista en alguna serie americana/película americana de terror.
3.- Si Dios quiere y You event o cualquier otra plataforma de inscripción no lo impide , volveré año tras año a Santa Cruz hasta el fin de mis días.  Los buenos dicen que es una carrera que nada tienen que envidiar a las mejores de la copa del mundo, los demás corredores disfrutan como enanos y yo que soy muy malo digo que para mi no hay otra carrera igual en todo el mundo
4.- Solo hay un camino valido para mejorar en esta disciplina: ENTRENAR, ENTRENAR y ENTRENAR. No hay atajos y  es un deporte justo, si entrenas corres más tiempo y más distancia y sino todos los años acabaré exactamente igual que hoy.

Mi último recuerdo es para  los habitantes de Santa Cruz y Páramo del Sil y para todos y cada uno de los colaboradores, voluntarios, fotografos y en especial para Lolo Diez ( corazón y alma mater de esta grandísima prueba). GRACIAS A TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS  por hacer posible esta carrera y por dejarnos formar parte de ella. Gracias por vuestro trabajo desinteresado, por vuestro esfuerzo y dedicación y por hacerlo todo siempre con una sonrisa y con esas ganas de ayudar que hacen del Bierzo una de las tierras más acogedoras que conozco. 

¡¡¡JOerr!!! Como se nota que es mi carrera favorita del año,  esta crónica se me ha ido claramente de las manos...poco más y  acabo escribiendo "Guerra y Paz", igual de larga  aunque evidentemente con bastante menos calidad literaria que  León Tolstói.


Este viaje no termina aquí. Próxima parada Trail de La Biosfera en Ciñera de Gordón.


Nos vemos corriendo.